Aprender de los maestros


Al echar la vista atrás, el Dr. Secundino Fernández tiene claro quiénes han sido sus mentores: D. Juan Jiménez Vargas, primer decano de la Facultad, y el Dr. Rafael García-Tapia, director del Departamento de Otorrinolaringología de la Clínica. 

De Jiménez Vargas, con quien colaboró como alumno interno del Departamento de Fisiología y que dirigió su tesis, le asombraba su visión de futuro. Además, «con especial delicadeza conseguía que trabajáramos horas y horas concentrados y felices». Sobre la mesa, un retrato aviva su recuerdo. «Siempre le he tenido muy presente, pero ahora mucho más», comenta.

Con García-Tapia se formó como médico y como cirujano: «Con él aprendí a comportarme, a escuchar y a fijarme en todo durante una consulta o en la visita en la planta; a incorporar un respeto exquisito hacia las personas en mi desempeño. Lo considero maestro y amigo». 

Dos personas que marcaron diferentes etapas de su vida pero que compartían una misma cualidad: «Siempre tenían tiempo para escuchar y confiaban en las personas que estaban formando, aunque fuéramos jóvenes e inexpertos. Exigían mucho, y a veces pedían la luna, pero conferían mucha seguridad con sus correcciones y comentarios».