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    Texto Carlos Villalta [ISSA 10]

    Un trabajo en una de las empresas de pintura más grandes del mundo le llevó hace dos años hasta Cleveland, la ciudad que se ha convertido en su hogar.


    Cleveland, Ohio. [EE.UU.]. Hace siete años tomé la decision de salir de mi país, El Salvador. Dejé atrás a mi familia y amigos y la vida que siempre había tenido. Me fui a España y cursé mis estudios en ISSA, en una de las ciudades mas hermosas que he tenido la oportunidad de visitar: San Sebastián. 

    Allí pasé los mejores tres años de mi vida. Siempre los recordaré. Gracias a la oportunidad que tuve de estudiar en ISSA, mi sueño de formarme en Estados Unidos se hizo realidad: a través de los programas internacionales de la Universidad de Navarra logré convalidar mis asignaturas al sistema de Estados Unidos y emprendí camino hacia Dryden, Nueva York. Allí estudié un año más en Rochester Institute of Technology, en Rochester, Nueva York, para obtener la titulación americana. En una feria de trabajo tuve la suerte de entrevistarme con The Sherwin-Williams Company, una de las empresas de pintura más grandes del mundo. Supuso mucha entrega y trabajo, pero al final me dieron una pasantía. Fue así como en la primavera de 2010 reuní todas mis pertenencias y, sin saber ni dónde iba a vivir, me trasladé a Cleveland, Ohio. 

    Si alguien me hubiese preguntado cuando salí de El Salvador dónde me veía siete años después, nunca me habría imaginado responder que “en Cleveland”. Llevo dos años viviendo en la ciudad del rock, llamada así popularmente porque aquí están el Rock and Roll Hall of Fame Museum y la Biblioteca del Rock, ambos muy reconocidos por el mundo de la música y que muestran la rica historia del rock en el mundo. 

    Al reflexionar sobre mi vida me digo: “¡Vaya aventura que he tenido!”. En Sherwin-Williams soy parte del equipo de finanzas en la division de “Global ERP”, que se encarga de analizar el proceso de negocio –desde producción hasta contabilidad– y a adaptar el sistema ERP, Oracle E-Business Suite, a las necesidades de la empresa. Sherwin-Williams se encuentra en un proceso de mejora global y este sistema ERP le está ayudando a tener visibilidad en todos los países en los que tiene operaciones. Actualmente, el esfuerzo se ha concentrado en la incorporacion de toda América Latina y Asia al sistema ERP, y en un futuro muy cercano se incorporarán a Europa y Caribe. Esta ambición por expandirse globalmente fue lo que me llevó a acumular más de 150.000 millas en todos los viajes de negocio que hice en 2011.

    La dinámica de mi trabajo me permite disfrutar más lo que hago y aprender cosas nuevas a diario. Hay varias adversidades a las que me tengo que enfrentar continuamente por trabajar en Estados Unidos y no ser ciudadano: desde las complicadas leyes migratorias, hasta el alto nivel de competitividad profesional que hay. Tendré que seguir luchando hasta disponer de la famosa Green Card, que me deje trabajar en Estados Unidos como residente permanente. Por eso, todos los días intento aprender cosas nuevas que me ayuden a crecer profesionalmente.

    Pudo ser más. Cuando llegas a Cleveland por primera vez no puedes dejar de pensar en lo grande que fue esta ciudad en sus días de gloria, allá por los años ochenta y noventa. En esa época, la manufactura en Estados Unidos era tan poderosa, que pequeñas ciudades como Cleveland se volvían grandes metrópolis en un abrir y cerrar de ojos. En verdad, Cleveland pudo llegar a ser mucho más, pero desafortunamente la historia no fue así. La manufacturación dejó de ser rentable y lentamente la ciudad se fue perdiendo. Hoy se pueden ver grandes fábricas abandonadas, donde alguna vez el acero se procesaba y se creaban grandes estructuras. Pero aun así, después de la historia que ha tenido esta ciudad, no dejas de sentir un poco de orgullo por vivir en ella. Este orgullo del que hablo lo expresan muy bien sus habitantes. A pesar de los tiempos malos que han tenido, los fríos inviernos y los calurosos veranos, se ve cómo Cleveland se va levantando lentamente. 

     

    Tres estadios deportivos. Uno de los aspectos más emblemáticos de la ciudad, como toda tradición de este país, es el amor por los deportes. Cleveland es una de las pocas localidades en Estados Unidos con tres estadios distintos, todos situados en el centro: el de los Browns (equipo de fútbol americano), el de los Indians (equipo de béisbol) y el de los Cavaliers (equipo de baloncesto). Ninguno de ellos ha logrado conquistar un título nacional todavía, pero la perseverancia que muestran, uno de ellos con más de cien años de historia, refleja los sentimientos de las personas que viven aquí. Esa perseverancia es lo que nos lleva a encontrar grandes empresas como The Sherwin Williams Company y Key Bank, que después de casi 150 años de su fundación, permanecen aquí, mostrando que Cleveland sigue siendo una ciudad importante en los Estados Unidos. 

    Cleveland está atrevesando una etapa de cambio: nuevas empresas, sobre todo tecnológicas, están ubicandose en el centro de la urbe y hay planes para convertir la ciudad en un enclave de turismo y negocio. Un casino está a punto de abrir y una de las avenidas principales, Euclid Ave, es testigo de una explosión de obras de teatro. Cualquiera diría que en Cleveland tenemos un pequeño Broadway: todas las semanas hay varias representaciones como Cats o El Fantasma de la Ópera, que animan el ambiente. 

    Sentado en mi apartamento, mirando hacia uno de los lagos mas grandes del mundo, el lago Eire –que si no supiera que es lago creería que es un océano–, siento que estoy en casa. El viaje ha sido largo y puede que aún me toque mudarme una vez más cuando decida hacer un MBA, pero Cleveland ya se ha vuelto un hogar para mí.