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  • Nerea Castrillo: «La química cada vez es más necesaria en la industria»

    Texto Laura Juampérez [Com 05] / Fotografía Manuel Castells [Com 87]

    Nerea Castrillo [Bqm 07 PhD 14] trabaja en Palobiofarma, un pequeño laboratorio que ha desarrollado la patente más cara de la historia de la biotecnología en España. Su fármaco, el PBF-509 —que utiliza la inmunoterapia para luchar contra el cáncer de pulmón—, se ha vendido a la compañía Novartis por quince millones de euros. Ahora esta doctora en Química va a participar en un proyecto igual de prometedor: el primer fármaco oral para tratar el glaucoma, que ha comenzado ya los ensayos en fase 1 en la Clínica Universidad de Navarra. 


    El laboratorio Palobiofarma ha hecho historia en España al firmar el mayor acuerdo de cesión de licencia en el ámbito de la biotecnología. ¿Cómo lo ha vivido?
    Desde dentro este acuerdo se percibe con mucha alegría, ilusión y satisfacción. Su firma significa para la empresa que todo el trabajo y esfuerzo realizados obtienen reconocimiento, y eso nos lleva a seguir investigando con más motivación. 

    ¿Qué aplicación puede tener el PBF-509 en el tratamiento del cáncer de pulmón?
    La aplicación principal de este fármaco es que ayuda a que el sistema inmunológico (nuestras defensas) detecte las células cancerígenas, las reconozca y, como consecuencia, las combata y elimine. Este tratamiento se denomina inmunoterapia. Una de sus principales ventajas es que puede llegar a ser un tratamiento único (monoterapia), en contraposición con el recurso a terapias combinadas. Asimismo, con mucha probabilidad, el cuerpo eliminará los residuos de este tratamiento de forma menos invasiva que en el caso de la quimioterapia. La quimioterapia, además de atacar a las células cancerosas, también ataca a las células sanas o normales, lo que puede provocar la aparición de efectos secundarios, como cansancio, caída del cabello, nauseas o vómitos… 

    La ciencia avanza despacio y sin embargo siempre estamos «a punto de hallar el remedio contra el cáncer» … 
    Es muy difícil encontrar una cura contra el cáncer. Cada cáncer puede tener una causa diferente y, por lo tanto, no siempre se pueden utilizar los mismos tratamientos. Sin embargo, creo que, echando la vista atrás, el avance ha sido enorme. Muchos de los cánceres que antes no tenían cura ahora la tienen. Como en casi todos los campos, realizar valoraciones requiere de perspectiva. Y la situación en la lucha contra esta enfermedad es muy diferente a la que vivíamos hace veinte años, por ejemplo.

    Desde su incorporación, ha estado involucrada en el descubrimiento de un fármaco que comienza ahora los ensayos en fase 1 en la Clínica Universidad de Navarra. ¿Qué aporta este nuevo tratamiento para el glaucoma?
    El glaucoma es una enfermedad de ojo que le roba visión gradualmente. Por lo general es asintomática y puede llevar a la pérdida de visión completa de manera repentina. Afecta entorno al 2 por ciento de la población —a un millón de personas en el caso de España— y es la segunda causa de ceguera en el mundo. Por todo ello, desarrollar un nuevo fármaco que se administre de forma más sencilla, por vía oral, puede suponer toda una revolución.

    Palobiofarma se ha alzado este año con el Premio Emprendedor xxi de la Obra Social La Caixa, concedido a los proyectos más innovadores en España. ¿El éxito llama al éxito
    En cierta manera, sí. No obstante, este reconocimiento es también fruto de una idea y una estrategia innovadora defendida y desarrollada por los fundadores de la empresa, quienes en su momento creyeron en la posibilidad de contribuir desde su ámbito a luchar contra distintas enfermedades.

    Como investigadora, ¿qué le aporta la experiencia en la empresa?
    Me está permitiendo vivir desde dentro el desarrollo de nuevos fármacos y darme cuenta de lo complicado que puede ser. En este tipo de proyectos se sintetizan muchas moléculas, pero al final solo se elige una para que llegue al campo farmacológico, porque sería muy caro llevar todas a la fase de ensayo. Tomar esa decisión con las mayores evidencias de éxito resulta fundamental. De otro modo sería como una apuesta a ciegas a un solo número… En este sentido, investigar presenta otra cara que no es tan científica sino más bien de gestión y económica, y que resulta fundamental también.

    Quince millones de euros son muchos, pero la investigación es muy cara. ¿Para qué pueden «dar» en el caso de Palobiofarma?
    Esta cuestión queda muy por encima de mi trabajo, pero supongo que este dinero permitirá seguir financiando futuros proyectos porque, efectivamente, la ciencia es realmente cara.

    Si Novartis, que ha comprado vuestra patente, es el laboratorio más grande del mundo, ¿por qué no ha desarrollado directamente el fármaco?
    Esta es la estrategia que están siguiendo muchas grandes empresas en los últimos años. Como ponen en marcha numerosos proyectos al mismo tiempo, no alcanzan a realizar todas las investigaciones que cada uno de ellos requiere. En ese espacio entra el trabajo de pequeñas empresas y de las propias universidades.

    ¿Dónde se encuentra la mayor dificultad para licenciar un fármaco?
    Cuando comenzó el proyecto del PBF-509, en 2008, yo no formaba parte de la empresa todavía. Entré en 2015. Pero por lo que a mi experiencia respecta, lo más difícil suele ser demostrar que tu molécula es mejor que otros compuestos en los que puede estar interesada la farmacéutica. La competencia en nuestro ámbito es feroz. Solo sigue adelante el producto que presente mejor perfil farmacológico. No solo tiene que ser activo, sino que tiene que ser metabólicamente estable, no tóxico, que no se elimine del cuerpo demasiado rápido, etcétera. 

    Doctora en Química por la Universidad de Navarra, ¿se demuestra que la química está en todas partes y que además puede ser muy lucrativa? 
    Yo cursé Bioquímica pero hice el doctorado en el laboratorio de Química Orgánica y Farmacéutica. Creo que la química está tomando mucha relevancia hoy, y cada vez es más necesaria en los diferentes campos, tanto de la investigación como de la industria.

    La mayoría de los investigadores del laboratorio son químicos, ¿por qué? ¿Qué aporta esta formación para alcanzar vuestras metas? En este caso, la formación en química aporta la base necesaria, tanto teórica como práctica, para poder desarrollar de manera eficaz el trabajo en el laboratorio. 

    ¿Qué proyección tiene una doctora en Química en un pequeño pero potente laboratorio como el vuestro?
    En este momento, aspiro a seguir formando parte de los proyectos de Palobiofarma, y que estos generen nuevos éxitos como el que hemos vivido en 2015. Ahora mismo trabajamos en distintas moléculas para tratar asma, glaucoma, la enfermedad de Huntington, fibrosis pulmonar, nefropatía y cáncer de pulmón.