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  • Henry D'Artenay: "El artista debe crear obras con valores que sobrepasarán su tiempo en la tierra"

    Texto Chus Cantalapiedra [Com 02]

    Después de obtener dos nominaciones en los Grammy Latinos 2011 y otra en los Grammy 2012 está inmerso en la grabación de su segundo disco.


    Los compañeros de carrera de Henry D’Artenay [Com 10] crearon movimientos en las redes sociales para apoyarle cuando se enteraron de que su grupo, La Vida Bohème, del que es voz y guitarrista, había obtenido dos nominaciones en los Grammy Latinos 2011: al mejor álbum de rock, por Nuestra; y a la mejor canción de rock, por “Radio Capital”. Luego llegó la nominación en los Grammy 2012, al mejor álbum latino de pop, rock o música urbana, por Nuestra. 

    Le siguen y le apoyan en cada una de sus iniciativas. No quieren pasar por alto la oportunidad de dar a conocer al Henry D’Artenay con el que compartieron aula: un chico delgado, desenfadado, con unas gafas de pasta inconfundibles, con interés por la música y con un carácter especialmente humilde, que acudía a sus prácticas como si nada, mientras en su ciudad natal, Caracas (Venezuela), ya era todo un símbolo de la música del momento. Viaja mucho y, aunque él mismo sabe que tiene un amigo en cada puerto, le resulta duro llevar una vida familiar y personal: “Creo que el truco está en tratar de entender las giras, las entrevistas y las ceremonias por lo que son, y saber que lo fundamental de la vida dista a millas de esas cosas”.

    ¿Es fácil asumir que ya no están tocando en un bar para cuatro amigos?

    A nuestros conciertos suele ir bastante gente. Pero, por alguna razón, no siento que la energía sea distinta a cuando tocábamos para cuatro personas. Tratamos de conocer a la mayor cantidad de personas posible en cada show. Eso hace un poco más pequeñas las tarimas grandes.

    ¿Qué se siente cuando se está encima de un escenario en Nueva York, en Las Vegas… con miles de personas que le apuntan con la mirada?

    Es mucho menos espeluznante que cuando estás en un bar de diez por diez y tienes a cuatro personas apuntándote con la mirada (se ríe).

    ¿Qué les ha supuesto estar presentes en los Grammy Latinos?

    Fue una experiencia divertida y, ciertamente, resultó bastante increíble llegar bañados de pintura a un lugar donde todos estaban vestidos con ropa de diseñador. Logramos tocar bastante en Las Vegas, y conseguimos que el mensaje calase en la ceremonia. La industria de la música en español se ha quedado estancada de un tiempo para acá y hace falta un cambio.

    ¿Cómo han vivido la experiencia?

    Con la dosis de realidad con la que hace falta vivirla. Es bonito que reconozcan lo que haces, pero creo que mucha gente suele confundir las galas de premios y las entrevistas –elementos de promoción de tu obra– con lo que en verdad es su oficio fundamental: hacer buenas obras de arte. Hemos vivido muchas anécdotas: Jorge Drexler nos paró en medio de la alfombra roja y, al vernos pintados, nos dijo: ‘¿Y a ustedes qué les pasó?’. A lo que respondimos: “Pollock”. (Se ríe) Terminamos hablando un rato con él. Somos fans de su trabajo y no esperábamos que hubiera tan buena onda.

    Sus conciertos cobran vida: pintura por los aires, pompas de jabón... ¿Qué buscan con cada actuación? 

    Lo interesante de nuestros conciertos lo resume muy bien un buen amigo y artista visual de México, Emilio Flores [Artl 10]: “Se canaliza toda la violencia que se recibe día a día de una manera más positiva”. En los conciertos que lo permiten, la gente se trae baldes de pintura, nos la lanza y se la lanzan entre ellos. Algunos hasta han hecho cuadros y camisetas durante los conciertos más grandes. 

    ¿Qué compromiso tienen con la situación actual de Venezuela?

    Soy partidario de que hoy en Venezuela no existe un renacer cultural, sino una mayor atención del público a lo que está ocurriendo culturalmente en el país. Y eso, de alguna manera, es más espeluznante, si tenemos en cuenta la responsabilidad que se te exige como artista. Es fácil hablar cuando nadie mira, pero cuando tienes la atención del auditorio entero, más vale que tengas algo bueno que decirles. En ese sentido, siempre hemos tratado de que lo que decimos y hacemos suponga una buena inversión de tiempo para quien escucha.

    ¿Qué representan con su música? 

    Por ejemplo, el vídeo de “Radio Capital” está grabado en el casco histórico de Chacao, una zona que para nosotros representa mucho a Caracas, y donde pasamos mucho tiempo. No hay edificios que sienta tan propios de mi cultura como los del casco histórico de Chacao. Es mi zona favorita de la ciudad. El disco Nuestra tiene mucho que ver con Caracas, y creo que en el momento en que lo hicimos no éramos conscientes de lo mucho que tenía que ver con el entorno en que nos criamos. Si nos inspiramos en algo, fue en el hecho de que no teníamos otra manera de hablar. Hacer música nos ha permitido canalizar, gritar, muchas cosas que nos ocurrieron creciendo en la ciudad en la que crecimos, que no es un sitio donde particularmente se puedan expresar a gritos muchas cosas. Si algo nos llevó a componer así fue la necesidad.

    ¿Creen que desde la música pueden llegar a cambiar algo?

    La música, al igual que los libros, las películas y las artes plásticas, si algo pueden hacer por una sociedad como la venezolana, en la cual los valores democráticos están en el olvido, es intentar señalar justamente esos valores. Tratar de reivindicarlos y esperar que el oyente los tenga en cuenta en sus decisiones diarias. Y que se los deje en herencia a las generaciones futuras, para que no tengan que padecer lo mismo. Si en algo el mundo es justo es en que la cultura dura mucho más que cualquier término presidencial. Y si alguna labor debe tener el artista es la de crear obras que reflejen esos valores que sobrepasarán su tiempo en la tierra. Nosotros, como banda, no podemos esperar cambiar mucho, pero, si contribuimos a construir una cultura a la que otros puedan acceder, formarse para luego ayudar a construir un país, nuestro trabajo puede considerarse hecho.

    ¿Qué ofrece su música al ciudadano de Venezuela?

    Sería injusto por mi parte responder esta pregunta. Aquí termina la labor del artista y comienza la del receptor. Yo esperaría que cada ciudadano saque algo distinto y que aun así tenga un punto de encuentro en la obra. Ahí está lo bonito del arte: toma por lo menos dos personas para que sea de verdad comunicación.

    ¿Qué le ha aportado su formación de comunicador a la música?

    Todo. Al igual que The Clash me enseñó que el disco, el reggae, el hip hop y el country también eran una forma de punk, la carrera me enseñó que el ser comunicador no es algo que muera tras la frontera de la cámara y el estudio de radio. Es un acto que abarca mucho más de lo que imaginamos y es una de las pocas prácticas que requiere de otro para poder ser. La mitad de las cosas que he escrito son gracias a cosas que aprendí durante la carrera de Comunicación. Me resulta imposible separar mi profesión de músico de la de comunicador. No siento que sean cosas distintas. 

    ¿Qué papel ejerce el conocimiento del arte, la historia, la literatura y el cine en su carrera como músico?

    Fundamental. Creo que vengo con defecto de fábrica en ese sentido. Para mí, Karel 

    Capek, David Byrne y Alan Berliner están en la misma categoría a pesar de estar en distintas disciplinas. Nunca he podido ver la música separada del cine, el cine de la historia, y la historia de la literatura. Me gustaría poder tener las cosas más clasificadas en mi cabeza, pero es que Air y Sofia Coppola, para mí, siempre estarán unidos, de la misma manera que Samuel Adams y el punk de finales de los años setenta

    ¿Se fijan en otras músicas o grupos para componer?

    ¡Claro! Nos valemos mucho de eso para hacer guiños, hacer pies de página, jugar con el arte que nos ha marcado usando nuestro arte. Amo los libros que me llevan a conocer otros libros, o las bandas que me llevan a conocer otras bandas. The Clash ha sido la banda que más nos ha marcado. Si no fuera por ellos, nunca hubiéramos escuchado reggae, y no hubiéramos tenido tan buena disposición hacia otros géneros distintos al rock.

    Si tuviera que darme una definición de su grupo, ¿cuál sería?

    Estatura promedio: 1.70 m. Peso promedio: 70 kg. Miopía promedio: 2 de cada 4 integrantes. Barba per capita: 3 de cada 4. Similitud con Xuxa: 0 de 4. Obsesión por  Muchachada Nui: 4 de 4.

    ¿Cuál es el origen del nombre de la banda?

    A pesar de que la ópera de Puccini, inspirada en la obra de Henri Murger, vino primero, conocimos dichas obras mucho después de haber formado la banda. Escogimos el nombre porque, en el apartamento abandonado donde ensayábamos, la novia del primer baterista le hizo una bandera que decía “Vida Bohème”. Nos gustó y se quedó así. A medida que ha pasado el tiempo, hemos descubierto muchas cosas increíbles del nombre. Cosas que no habríamos descubierto si lo hubiéramos puesto deliberadamente.

    El nombre del grupo La Vida Bohème está tomado de la ópera de Giacomo Puccini, La Bohème… ¿También le dan a la ópera?

    Depende. Una vez vi Carmina Burana en la Casa de la Ópera de Budapest y, desde entonces, ha cambiado mi noción de la música en directo. Fue, de verdad, una experiencia espeluznante. Es increíble cómo se ha mantenido en el tiempo.

    Un músico indie o punk, ¿tiene que saber de ópera?

    ¡Si quiere…! A nosotros nos gusta mucha música de distintos géneros, y, a pesar de los distintos temas que trata Carmina Burana de la manera más formal, es lo más cercano que conozco al heavy metal en los años treinta

     “La Vida Bohème EP”, y también Nuestra, se podían descargar de forma gratuita en Internet, antes de que saliera a la venta...

    Sí. Gracias a la distribución gratuita en Internet hemos podido llegar a un número de mercados impensable, que no hubiésemos podido alcanzar con los recursos con los que contábamos en ese momento. Si hubiésemos sacado adelante el disco por medio de ventas, se hubiera quedado en algo local. Gracias a que regalamos la obra, hemos podido firmar un contrato en Estados Unidos.

    ¿Realmente compensa?

    Hasta el sol de hoy, nuestra filosofía se mantiene: quien quiera comprar el disco puede hacerlo. Pero, si no dispone de medios económicos o no está seguro, siempre va a conseguir nuestra obra gratuita en Internet. Nos ha resultado bastante bien. Somos nosotros los encargados de vender los discos –en los conciertos vendemos bastantes– y la mercancía de la banda. De esta forma, la gente sabe que lo que están pagando será reinvertido en la música y no en otra cosa ajena a ella. Por eso, solemos realizar conciertos gratuitos: devolvemos a la gente un show gratis con el dinero que ellos han puesto en la banda.

    ¿Qué papel desempeñan las redes sociales a la hora de lanzarse al mundo?

    Somos una banda que hace el 80% de su promoción, lanzamientos, y campañas de comunicación vía Twitter, Facebook y Youtube. No creo que hubiera sido posible lograr lo que hemos logrado en tan poco tiempo de no haber sido por el uso de estas redes. Mucho de lo que hacemos y decimos se fundamenta en el contacto directo con la gente que nos escucha, y en ese sentido las redes sociales nos han permitido lograrlo.

    ¿Hacia dónde camina el grupo?

    Hacia donde tengamos que ir. Más que hacia dónde nos dirigimos, esperamos que nos sigamos dirigiendo juntos. Tenemos el mejor trabajo del mundo y lo tenemos junto a nuestros mejores amigos. El tiempo y las circunstancias suelen dictar qué es lo que se requiere de uno como artista. Por el momento, hemos terminado de grabar el nuevo disco hace poco y lo estamos mezclando antes de partir a Estados Unidos de nuevo.

    ¿Dónde cree que radica su éxito?

    No sé. Prometo que si llego a acertar, todo se va a la porra. Tal vez ahí está la clave del éxito: en no saber dónde radica.

    ¿Para cuándo una gira por Europa?

    Por lo que soplan los vientos, parece que 2012 será el año en que tengamos que cruzar el Atlántico. Aunque no hay nada seguro, ya tenemos algunas propuestas. Tanto Sebastián –compañero del grupo– como yo estamos desesperados por volver a Europa para tocar.