Miembro Honorífico del RIBA


Se trata de una distinción vitalicia que se concede anualmente a profesionales de todo el mundo, excepto del Reino Unido, como reconocimiento a su contribución a la arquitectura internacional. Moneo, Foster, Koolhaas, Niemeyer o Gehry también han sido reconocidos con ese título.

“Desde que estudiábamos en la Escuela de Arquitectura, ser miembro del RIBA representaba para nosotros el máximo reconocimiento: significaba ser aceptado por una serie de arquitectos que han hecho de la arquitectura no sólo una profesión, sino casi una manera de vida, que han entendido la arquitectura en su dimensión íntegra de servicio  cultural de gran valor. El RIBA es un club de excelencia. No entra quien quiere, sólo quien es admitido. Y eso marca una diferencia”.