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  • Cuando México sale al encuentro

    Texto Jacobo Regojo Balboa [Tecnun 01]

    Jacobo Regojo pertenece a una clan gallego con probado espíritu viajero —tiene once hermanos que han vivido en tres continentes, todos ellos Alumni—. Hace cuatro años recaló en México, donde dirige la división de ingeniería de Gas Natural Fenosa.


    Durango [méxico]. Trabajar en una corporación multinacional supone aceptar nuevos retos. También tener responsabilidades en otros países,  algo más difícil de alcanzar en la empresa matriz.
    Desde que comencé mi vida profesional, hace once años, he intentado aprovechar estas oportunidades. Hoy me considero afortunado por haberlo hecho, tanto en el plano personal y familiar como en elprofesional.
    Mi primer destino internacional fue en 2003 en un país fascinante: Egipto. En aquel momento muchos compañeros de mi empresa (Soluziona Ingeniería, del grupo Unión Fenosa) tenían dudas sobre esta decisión. Entonces estaba soltero y mis padres me animaron a aceptar ese reto. Pertenezco a familia de empresarios que siempre han concebido el trabajo de forma global y que ya en la década de 1970 exportaban a la URSS.
    Desde muy joven he tenido la suerte de conocer diferentes países, tanto por motivos personales como laborales, que me han permitido visitar los cinco continentes. El último cambio de rumbo fue a principios de 2008. Recién casado, estaba a punto de trasladarme a Kenia para dirigir un proyecto de ingeniería. Teníamos todo preparado cuando, inesperadamente y debido a cambios internos, me dijeron que mi nuevo destino era México.
    En aquellos momentos estaba muy ilusionado con la posibilidad de volver a África, pero la vida tenía otros planes. Mi empresa en México necesitaba un joven ingeniero para un gran proyecto -una Central de Ciclo Combinado- en la ciudad de Durango. Mi esposa Silvia me animó a aceptar el reto y juntos comenzamos esta aventura en la tierra de la Virgen de Guadalupe, patrona de México y América.
    El primer consejo al llegar a una nueva cultura es intentar conocerla, sin prejuicios. Por eso  el primer año de estancia visitamos muchos lugares. México tiene dos millones de kilómetros cuadrados y casi quintuplica la extensión de España,  pero aún así visitamos los principales destinos del país.
    La vida cotidiana, sin embargo, era algo más exigente. Durante la semana, el trabajo de cada uno ocupaba todo nuestro tiempo. Aún así disfrutábamos de la cálida acogida que nos proporcionaron los  nuevos amigos y compañeros de trabajo, además de la hospitalidad sencilla e intensa del pueblo mexicano.

    Y llegaron los chilangos
    . El tiempo pasó deprisa y en junio de 2009 tuvimos la suerte de recibir a nuestro primer “mexicanito”, Jacobo. Las cosas no eran fáciles porque yo trabajaba en Durango, una estado de un millón y medio de habitantes a unos 1.000 kilómetros al norte de la capital mexicana, donde vivía mi familia. Además, el proyecto avanzaba a gran velocidad y mi dedicación iba en aumento. Por eso nunca agradeceré lo suficiente la valentía de mi mujer para sobrellevar aquella etapa del modo en que lo hizo.
    Por fin en el verano de 2010 se completó con éxito la operación comercial de la nueva central. Y con el deber cumplido se presentó una gran oportunidad profesional. Esta vez como responsable de ingeniería de Gas Natural Fenosa en México, relevando a un gran amigo que dejaba la compañía.
    Aquello fue una sorpresa y un orgullo para mí. Suponía cumplir uno de mis sueños en la dirección de una empresa. El tren pasaba por delante de nuevo y, como en otras ocasiones, debía subirme en marcha. Y así lo hice.
    Ya más asentados, nació Julia en abril de 2012. En México, como en España, los nacimientos son una fiesta para la familia y este segundo hijo nos permitió organizarlo todo para su llegada. Desde los cursos de preparación al parto, pasando por la participación activa en el nacimiento de tus hijos en el quirófano, hasta la celebración del baby shower, tradición anglosajona en la que familiares y amigos se reúnen para desearte lo mejor y hacer regalos para el bebé.

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