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  • Cincuenta años de Arquitectura: «¡Adelante!»

    Texto Alberto Bonilla [Com 12] / Fotografía Manuel Castells [Com 87]

    La Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra ha celebrado sus primeros cincuenta años de vida rodeada de antiguos alumnos, profesores y empleados. Más de 1 300 personas se reunieron en dos jornadas, 24 y 25 de abril,  para recuerdar todo lo vivido desde 1964. Pero sobre todo para constatar el paso firme y futuro del centro. La arquitectura sigue viva.

    La Escuela en pleno en la explanada del edificio.

    El Museo Universidad de Navarra, ideado por Rafael Moneo, acogió en primavera a lcasi un millar de asistentes en el acto académico del cincuentenario. Un bonito recuerdo de los hitos más relevantes de las últimas cinco décadas. 

    El rector de la Universidad, Alfonso Sánchez-Tabernero, inauguró el acto recordando tres características de la Escuela: «El trabajo exigente, la innovación y la misteriosa alegría tras las largas noches trabajando en la entrega». Estos tres puntos clave marcaron el desarrollo de un acto en el que participaron alumnos de las primeras promociones, como María Eugenia Barrio, Carlos Lázaro y Manuel Sagastume [Arq 70]. Juntos recordaron aquellos primeros años sin sede física, de dibujar en los pasillos, pero sobre todo, de entonar canciones en los rincones del Edificio Central y la Biblioteca. No sin asumir siempre alguna reprimenda. Un pequeño conflicto que se solucionaría en 1978 con la construcción de la Escuela de Arquitectura, ideada por Carlos Sobrini, Rafael Echaide y Eugenio Aguinafa. Un edificio que materializaba el ambicioso propósito de influir en la personalidad de sus habitantes. Como así afirmó Manolo Blasco [Arq 74] quien, acompañado de Amaia Osácar [Arq Téc 98] y Maite Apezteguía [Arq 79], recordó el papel fundamental de los talleres en el nuevo edificio, «donde latía el corazón de la Arquitectura». Asimismo, el acto académico estuvo marcado por un hilo audiovisual dividido en cuatro partes: los inicios de la Escuela, el edificio, las personas y recuerdos y el futuro. A este último punto hizo referencia el director José Ángel Medina [Arq 00] en la última charla del acto académico en la que estuvo acompañado de los exdirectores Juan Miguel Otxotorena [Arq 83] y Leopoldo Gil Nebot: «Los instrumentos y las personas pueden cambiar, pero hay que aspirar a ser mejores. La Escuela tiene mucha salud y, como dice Simeone, tenemos que ir partido a partido».

    En este sentido, Medina recordó una anécdota de sus inicios como director, en los que tuvo la ocasión de pedir consejo al propio Leopoldo Gil. El mensaje fue claro, breve y conciso: «¡Adelante!». Con este espíritu dio por finalizado un acto académico, seguido de una cena de gala en los talleres de la Escuela. Allí no faltaron ni la hormigonera, ni la ya célebre fotografía en el andamio, pero, especialmente, estuvieron presentes todas aquellas personas que han dejado poso en esta casa y que representan el inicio del relato de los próximos cincuenta años de la Escuela.

     

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