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  • Ángel y Ana Fuertes: «Hacemos música para los demás»

    Texto Alberto Bonilla [Com 12] y Lucía Martínez Alcalde [Fia 12 Com 14] / Fotografía Pablo García Esparza e Ingrid Ribas [Com 12]

    Los hermanos Ángel [Arq 13] y Ana Fuertes [Enf 16] constituyen Belize, una de las bandas emergentes más relevantes del panorama pop español actual. Con el amparo de la compañía discográfica Warner, su primer disco recoge una selección de melodías que buscan conectar con el oyente para transportarle a otros lugares. 


    ¿De dónde surge la idea de Belize?

    Ángel:
    La idea surge de una inquietud artística. Nosotros ya teníamos grupos previos. El último, Pete Bombastic, se paró en 2013, y entonces pensamos que estaría genial poder componer con tiempo, para dedicarle a una canción varios días, meses... sin necesidad de acudir a un productor. Queríamos hacer música sin ajustarnos a un formato estándar, apostar por canciones que van dentro de una temática artística muy concreta y acompañarlas como a nosotros nos gusta hacerlo, con una estética muy cuidada.

    Ana: En ese momento, yo estudiaba segundo de Bachillerato y acabé metida en el grupo porque mi hermano participó en el Concurso de Cantautores de la Universidad. Aunque no había cantado nunca, Ángel me propuso actuar con ellos. Me lancé y ese verano grabamos «Egos». 

    Ángel: Siempre tuve claro que las canciones de Belize funcionaban bien como diálogos, y las probaba en casa con Ana. Las ideas iban saliendo, y de una manera muy sencilla fuimos grabando todo lo que se nos ocurría. Como punto final, lo llevamos a mezclar al estudio de Hans Krüger y contamos con Santi G. Barros [Com 13] para hacer el vídeo de las dos primeras canciones, «Egos» y «Ritmos». Ahí nace Belize: con un par de composiciones, sin tener grupo estable, sin saber muy bien cómo se va a organizar, sin pensar en el próximo disco ni en hacer directos. 


    Se podría decir que Belize hoy no tiene nada que ver con lo que se imaginaban ni con su propósito inicial…

    Ana: Por una parte, sigue habiendo una forma artesana de hacer las cosas. Y, por otra, haber firmado un contrato con Warner marca unos tiempos. La discográfica ha respetado desde el primer momento nuestra manera de trabajar y nos ha dado una libertad y una confianza que no pensé que fuera posible.

    Ángel: Han cambiado algunos miembros del grupo, los tiempos, la experiencia, vamos definiendo el estilo, adónde queremos ir… Eso pasa de forma natural. Pero lo que nos hace un poco distintos es la posibilidad de entender todo como un proyecto unitario, como un universo Belize, y el poder desarrollar nosotros cada uno de esos aspectos, cuidar cada parte de la producción como si fuera una canción. Un vídeo es tan importante como una melodía, unas fotos, una red social… Todo forma parte de la misma idea.


    Han calificado su estilo de pop, pero no se parece mucho a lo que suena en las radios musicales.

    Ángel: El pop está muy denostado, como si fuera un género que merece poco la pena o que tiene poco trabajo, pero en el fondo son canciones que están hechas para oírse y para que la gente las disfrute. Creo que lo que caracteriza a Belize es suavidad, escapismo, llevar este estilo hacia un sitio más tranquilo donde sosegar el alma. Con unas referencias musicales que no son solo españolas sino también transoceánicas, basadas más en ritmos caribeños y latinos, pero con un componente electrónico. 


    A la hora de componer ¿les influye la música que escuchan? Porque son distintos: lo que escucha Ana no es lo mismo que escucha Ángel… 

    Ángel: En la Universidad tuve un profesor que nos enseñó a discurrir sobre el método creativo. Él decía que se compone desde la memoria, con los recuerdos, la experiencia… Lo que escuchas, ves, entiendes, lo que has asimilado mientras vives eso, sale en la creación artística, aunque tú no hayas querido que eso te influenciara. Por eso es importante elegir bien lo que escuchas, lo que quieres que te aporte. La variedad de las influencias que tiene cada uno es lo que enriquece al grupo.

    Ana: Desde pequeños nuestro padre ponía mucha música en casa. En Primaria yo ya había escuchado a Cat Stevens, los Beatles, Dire Straits… Con los años he aprendido a no conformarme con la música que escucho, a preguntarme los porqués cuando conozco un nuevo grupo y a no quedarme con el «Me gusta esta canción», sino ir más allá: «Voy a ver cómo han hecho este trabajo»


    ¿Pretenden educar musicalmente a sus oyentes? Por ejemplo, cuando invitan a que escuchen el disco de principio a fin.

    Ana: Para escuchar un álbum entero seguido tienes que tener tiempo y querer escucharlo. Conozco a gente muy impaciente: si pasan treinta segundos y no hay letra enseguida te preguntan: «¿Cuándo empieza?». Creo que hay que ser paciente para aprender a apreciar esas cosas.

    Ángel: Más que para educar, el disco está hecho para contemplar. Puedes escucharlo completo y entender que detrás hay un discurso, una idea. Pero las canciones también se pueden escuchar de forma independiente. Desde ese punto de vista, el reto fue coger canciones tan distintas como «Egos», «Ritmos» o «Saudade» o «Tik’al» y hacer de cada una un vídeo temático con coherencia entre ellas. De este modo, unidas en un disco, se crea una estructura de principio a fin que funciona bien. Si alguien se toma el tiempo de escuchar el disco entero, sin interrupción, eso le aporta algo diferente a escuchar una canción independiente. No es lo mismo ver el vídeo de «Egos» en la playa que escuchar «Tik’al» en directo. Queremos que cada cosa que hagamos sea singular, pero no por ser distinta, sino porque cambia la forma de escucharla: en directo, en estudio, audiovisualmente… 


    ¿Tienen en cuenta cómo repercute su música en la gente?

    Ángel: Cuando escuchas música, o vas a un concierto, buscas conectar con la otra persona. También el público lo espera, y eso se logra con una obra artística que sea atractiva y, sobre todo, personal. Se dice que a través de la música se conoce a la persona, y eso lo tenemos en cuenta a la hora de producir. En ocasiones un músico se puede olvidar de que está haciendo música para los demás, no para exhibir todo su ego interior.

    Ana: Las críticas son positivas porque te hacen crecer en muchos aspectos. Yo no estoy cerrada a cambiar: sería un error estarlo. Incluso las opiniones que a veces te cuesta aceptar pueden aportarte algo. Te ayudan a tener claro cuáles son tus cualidades, saber potenciarlas, saber que se puede mejorar siempre y ser humilde.

    Ángel: Al final las críticas influyen más de lo que a uno le gustaría. Es muy positivo que haya tanta comunicación posible con la audiencia ahora, porque de alguna manera es casi como un espejo donde ves la imagen que estás dando. 

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