La internacionalización, clave para 2020

Texto Redacción NT / Fotografía Archivo Fotográfico

El curso pasado 2.310 jóvenes de otros países eligieron la Universidad de Navarra para continuar su formación. Esta cifra, que representa un 19,90 por ciento de los alumnos matriculados en el centro, ha marcado un hito, tanto dentro como fuera de las fronteras de España.


Según un estudio que la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) publicó en 2015, solo un 2,8 por ciento de alumnos son internacionales en la universidad española. A la hora de estudiar la carrera en otro país, los estudiantes prefieren Reino Unido, que recibe un 17 por ciento de estudiantes extranjeros respecto del total de alumnos matriculados en sus centros. España ocupa el último puesto de toda Europa en esta categoría, aunque se sitúa en primera posición en número de estudiantes Erasmus que vienen durante un semestre o un año, pero no para realizar la carrera completa. 

En el caso de la Universidad de Navarra, el porcentaje de  internacionalización alcanzó el 19,90 durante el curso 2015-16. A la luz de estos datos, como declaró el rector en una entrevista concedida al periódico El Mundo, «si la Universidad de Navarra se independizara del resto de España, se pondría a la cabeza de Europa en estudiantes internacionales». Citando a Alfonso Sánchez-Tabernero, «no hay verdadera universidad sin universalidad». Y la Universidad de Navarra ha sido, desde sus inicios, universal. Desde los primeros alumnos africanos que llegaron al campus  en los años cincuenta, gracias al trabajo de los profesionales que vinieron después, la institución se encuentra en una buena posición para fortalecer ese rasgo que forma parte de su identidad: su apuesta por la internacionalidad.

La apertura al mundo es uno de los de los diez objetivos que la Universidad se ha marcado dentro del Horizonte 2020: «Queremos impulsar más programas de intercambio, que los alumnos españoles hagan más prácticas en el extranjero, que comiencen su etapa laboral en otros países...». Además de acciones como el fomento de la movilidad del profesorado o la incorporación de docentes internacionales, la Universidad ha lanzando un nuevo proyecto para atraer a estudiantes que no saben castellano: un primer curso íntegramente en inglés en algunos grados. Es el caso del Grado en Diseño/Design, carrera bilingüe de la Escuela de Arquitectura, que inició su andadura en septiembre. 

Además de la importancia del inglés, Eduardo Negueruela, director del Instituto de Lengua y Cultura Españolas (ILCE), apunta la enseñanza de español para los estudiantes internacionales como otro de los motivos que explican la alta tasa de internacionalidad del campus. La Universidad entendió pronto esa necesidad y en 1954 empezó a ofrecer cursos de español. Los esfuerzos se coordinaron en 1967 y se estructuraron con la creación del ILCE, que en 2017 celebra su cincuenta aniversario. Después de cinco décadas profundizando en esa línea, Negueruela sostiene que los programas de ELE (Español como Lengua Extranjera) serán una pieza clave en el aumento de una internacionalización efectiva y satisfactoria para los estudiantes. 

El pasado 1 de septiembre, la Universidad volvió a abrir las puertas a sus casi ocho mil alumnos. Con ellos ha adquirido el compromiso tácito de prepararles para que puedan crecer en un contexto global. «Queremos que tengan la experiencia internacional que les permita trabajar en el país que quieran», indica Sánchez-Tabernero. En esta línea, anuncia que las facultades y escuelas, departamentos y servicios continuarán esforzándose para ahondar en la naturaleza eminentemente internacional de la Universidad.