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Investigadores de la Universidad de Navarra concluyen que el móvil genera dependencia, pero refuerza el vínculo de la amistad

- El estudio, publicado por el Gobierno foral, detecta luces y sombras en la influencia de las nuevas tecnologías en los jóvenes

 

El uso de los teléfonos móviles o Internet facilita en muchos casos la sociabilidad al ayudar a mantener el contacto con el grupo de pertenencia (amigos o familia), pero también genera disfunciones en el ámbito de las relaciones sociales. Éstas son algunas de las conclusiones del estudio publicado por el Instituto Navarro de Deporte y Juventud del Gobierno foral. Los autores de la investigación, titulada "Impacto de las TIC (Tecnologías de Información y Comunicación) en las relaciones sociales de los jóvenes navarros", son tres profesores de la Universidad de Navarra: Concepción Naval, Charo Sádaba y Javier Bringué. Estos especialistas han contado con la colaboración de la empresa CIES para elaborar el trabajo de campo, que ha seguido una metodología cualitativa a través de grupos de discusión.

El estudio se ha centrado en el grupo de edad de 15 a 19 años, y buscaba descubrir de qué modo el móvil, el ordenador e Internet influyen en las relaciones sociales de los jóvenes en tres ámbitos: el familiar, el escolar y entre sus iguales.

El móvil no ayuda necesariamente a controlar más a los hijos

Del estudio se desprende que los jóvenes reconocen su adicción y dependencia, fundamentalmente al móvil, que constituye un vínculo vital con su grupo de amigos. Al mismo tiempo son conscientes de que este uso es desmedido. Para los padres que han facilitado a sus hijos el acceso al móvil por una razón primaria de control se ha convertido en un elemento de frustración, al utilizarlo los jóvenes precisamente para evitar ese control paterno en ocasiones. Algo similar sucede con el uso de Internet: algunos padres reconocen preferir que sus hijos inviertan tiempo en la Red, si eso les permite tenerlos en casa más horas. A la vez reconocen que su uso es excesivo y que tienen muy poco control sobre el contenido que visitan o las relaciones que establecen.

Por su parte, los profesores han comprobado que el uso de las TIC en la docencia hace atractivas las materias para los jóvenes, pero el móvil o Internet pueden convertirse en elementos adicionales de distracción, y no siempre aseguran un trabajo de calidad.

El grupo de edad de 15 a 19 años, objeto principal de la investigación, ha crecido en un entorno tecnológico avanzado. En el estudio de campo realizado, los jóvenes declaran usar móvil desde hace una media de tres años, han vivido con la videoconsola y con el ordenador, y son coetáneos de la explosión y popularización de Internet.

En relación al móvil, un 90,2% lo emplea para enviar mensajes de texto cortos. Los otros usos predominantes son "hablar con los amigos" y "llamar a sus familias". Un 75,7% de los jóvenes navarros poseía un ordenador personal en 2001 y respecto a Internet, con un 66,6% de usuarios entre el total de los jóvenes, el grupo de edad estudiado destaca por ser el que más se conecta desde casa. Esto explica también algunas de las ventajas y los inconvenientes que ven los padres en el uso de Internet, sobre todo, en dos aspectos que influyen en las relaciones familiares: por un lado, consideran que Internet es un motivo de discusión por el coste económico; pero también mantiene a los hijos en casa más tiempo con la tranquilidad que supone tenerlos localizados. Los jóvenes de entre 15 y 19 años utilizan en gran parte la red para chatear y para juegos.

Retos educativos, implicación familiar y cooperación social

Para potenciar las ventajas de las nuevas tecnologías y disminuir sus efectos negativos, los investigadores de la Universidad de Navarra plantean unas recomendaciones, entre las que destacan tres:

  1. Por los retos educativos que plantea y su influencia en la vida de los jóvenes, hay que atender la posición privilegiada que Internet y el móvil tienen entre las tecnologías de la información y la comunicación.
  2. Se necesita una nueva información y formación, adecuada a los jóvenes, padres y profesores, en el ámbito de las TIC. Esa formación tiene una doble perspectiva, tecnológica y humanística: atiende a los medios y a los fines de la educación. Es destacable la necesidad de formar en una actitud sanamente crítica ante la tecnología para saber delimitar y distinguir en qué ayuda y en qué limita, y actuar en consecuencia. No obstante, al reconocer la ventaja tecnológica de los jóvenes se abre un nuevo cauce para la participación en la familia. Del mismo modo, las TIC conllevan beneficios muy positivos para la comunidad escolar.
  3. Un gran reto pasa por tratar de convertir las TIC en cauce de aprendizaje de participación social, de proyectos cooperativos: en los centros educativos, las familias y otros ámbitos sociales. Son bastantes las iniciativas en esta línea ya en marcha en distintos países; por ejemplo, las campañas de simulación de voto electrónico en las escuelas europeas para suscitar la participación en elecciones.

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