_
Noticias © Comunicación Institucional, 31/10/2004Universidad de Navarra
_
Portada  »  Noticias  »  Últimas noticias Versión para imprimir Versión Imprimir  |  Suscríbase  
El valor de las palabras
Autor:Josep-Ignasi Saranyana
Facultad de Teología
Universidad de Navarra
Fecha: 31 de octubre de 2004
Publicado en:  La Vanguardia (Barcelona)

Parole, parole, la mítica canción de Mina, constituyó, en los años sesenta, un auténtico manifiesto nominalista (o anti-nominalista). Aquel tema, reeditado ahora en versión digital, planteaba el debate sobre el sentido y el significado de las palabras. La iniciativa del partido socialista, que solicita la equiparación legal de las uniones homosexuales con el verdadero matrimonio, lo resucita.

Las palabras son voces arbitrarias sobre las que hay un acuerdo general. Sin embargo, cuando se modifica el significado de las palabras o su sentido en el contexto del discurso, se cambia el habla, aunque se mantenga el lenguaje. Esto es tan grave como el caos babélico, porque también transforma las costumbres e incide sobre el futuro. Como dijo Luis del Olmo, invirtiendo el aforismo, una palabra vale más que mil imágenes.

Es evidente la manipulación del término matrimonio. El matrimonio verdadero es conjunción marital, como decían los antiguos, o sea, entre personas de distinto sexo. Sólo en la unión marital son posibles, además, la apertura a la vida y una propuesta de permanencia a causa de los hijos. Tales objetivos faltan en otro tipo de uniones.

El daño social sería gravísimo si el reconocimiento legal de ayuntamientos no maritales difundiese una errónea concepción acerca de la sexualidad y del matrimonio. Esto podría ocurrir si esas uniones se calificasen de matrimonio, pues no lo son. Las generaciones futuras no perdonarían. Hay que pensar también en el mañana. Los políticos y los medios tienen una ineludible responsabilidad ante la historia.

Parece que la palabra matrimonio ha sido elegida como muleta de un proyecto político cojo. Y, además del abuso semántico, ¿por qué tanta prisa en afrontar reformas que no son prioritarias? Estas urgencias me recuerdan los primeros pasos de Clinton, cuando quiso imponer la homosexualidad en el ejército y se topó con el muro inconmovible de la sensatez social.

Una buena ley hace país; una mala, lo destruye.

© 2005 Universidad de Navarra | Campus Universitario. 31080 Pamplona. Navarra (España). Tfno: +34 948 42 56 00 |  noticias@unav.es
_