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31/01/2009

Banca "Made in Spain"

Autor: Fernando Pérez de Gracia Hidalgo
Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales
Universidad de Navarra

Fecha: 31 de enero de 2009

Publicado en: Expansión

Desde el inicio de la actual crisis en agosto del 2007, el sistema bancario español ha demostrado unos fundamentos diferenciados respecto a otros. El notable y continuado debilitamiento del sistema bancario se ha producido con una mayor intensidad fuera de nuestras fronteras y el impacto sobre la banca española ha sido limitado. Hasta la fecha, en el nuestro territorio no hemos asistido ni a quiebras de bancos de inversión como Lehman Brothers en los EEUU ni a rescates de empresas aseguradoras como AIG también en los EEUU.

Aislamiento en un mundo globalizado

El sistema bancario español ha estado al margen de lo ocurrido en un entorno especialmente difícil desde septiembre de 2008. En ciertos aspectos, la banca española ha vivido aislada en su pequeña burbuja aún cuando no ha sido ajena a las fuertes turbulencias financieras originadas en el verano del año 2007. La inmunidad a dicha crisis viene explicada por varios elementos vinculados a su orientación minorista o a la estricta regulación del sector bancario. En la última publicación de la revista Estabilidad Financiera (número 15, noviembre de 2008), José Antonio Álvarez (Director General Financiero del Banco Santander) describe la situación privilegiada de la banca española ante la actual crisis. Este autor resume con acierto las fortalezas del sistema bancario español como las “seis bendiciones” que la diferencian de otros sistemas bancarios internacionales.

En primer lugar, el sistema bancario español ha apostado desde hace algunos años por una banca minorista. Así, la banca española ha diseñado una amplia red de oficinas cercanas a sus clientes (básicamente familias y pequeñas y medianas empresas españolas). En segundo lugar, el estar centrado en una banca minorista ha permitido captar un volumen muy significativo de depósitos entre sus clientes. Paralelamente, la cercanía de esta banca le ha facilitado conocer muy bien a sus clientes y sus niveles de riesgo. Por ello, un buen porcentaje de los créditos ofrecidos por el sistema bancario español han seguido unas políticas prudentes de concesión de créditos. En cuarto lugar, y debido también a su naturaleza minorista, ha dejado al margen el desarrollo de nuevas estructuras de innovación financiera que generaron atracción fuera de nuestras fronteras. Adicionalmente, la banca española, a diferencia de la de otros países, no ha visto la titulización de activos como un instrumento para transferir el riesgo, sino como un instrumento para acceder a fuentes de financiación de largo plazo. Finalmente, no podemos olvidar el contexto de regulación financiera en la que se desenvuelve la banca en España. Ésta ha estado sujeta a una adecuada regulación financiera que le ha llevado a mantener unos balances con elevados niveles de provisiones y que le han permitido salir inmunes de las primeras etapas de la crisis financiera.

Un año 2009 especialmente incierto

Los anteriores elementos han configurado un sistema bancario totalmente diferenciado, un modelo “Made in Spain”. Éste se basa en una banca minorista y con estricta regulación financiera que le han alejado de los iniciales efectos perversos de la crisis.

Gracias a ello, la banca española ha superado con nota las primeras etapas de la crisis financiera. Ha conseguido situarse como una referencia a nivel internacional y sobre todo ha instaurado una forma más tradicional de hacer banca. Sin embargo, no debemos confiar excesivamente en el trabajo realizado, y no debemos caer en la autocomplacencia. Hasta ahora, la banca española ha salido inmune de la crisis financiera pero el futuro más cercano no será muy favorable (recordemos las pésimas previsiones económicas de la Comisión Europea del pasado 19 de enero). Por un lado, el sistema se enfrenta a unos limitados mercados de financiación con unos elevados costes. Por otro, ante un entorno económico muy debilitado se demandará menos crédito tanto por las familias como por las empresas. La actividad en la banca al igual que el conjunto de la economía se contraerá, y con ella, sus ingresos.

En resumen, la banca española tiene por delante unos meses difíciles y duros que sin duda alguna se reflejarán en sus cuentas de resultados. Además, los próximos meses serán cruciales para establecer unas bases sólidas de una nueva forma de hacer banca.

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