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Doscientos años de un hito de la medicina preventiva: La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (1803-2003)
Autor:Pedro Gil Sotres
Catedrático de Historia de la Ciencia
Universidad de Navarra
Fecha: 30 de noviembre de 2003
Publicado en:  Diario de Navarra

El 30 de noviembre de 1803 partía del puerto de La Coruña una expedición que ha sido considerada el proyecto sanitario más ambicioso llevado a cabo por España. Consiguió inmunizar de la viruela a miles de pobladores del continente americano. De este modo la viruela dejó de ser, en esos países, el azote importado por los conquistadores. Hoy, cuando se cumplen los 200 años de que zarpara aquella nave, es oportuno celebrar esta empresa.

La viruela

Después de la peste, que por su mortalidad causó terror durante la Edad Media y el Renacimiento, en los siglos XVII y XVIII, la viruela fue la principal causa de muerte para la población europea. El 75% la padecía por eso se le llamaba "la guadaña venenosa" o el "Herodes de los niños".

La viruela, causada por un poxvirus (Variola virus), sólo se desarrolla en humanos, tiene una manifestación clínica muy espectacular. Tras un período de incubación de 12 días comienza con fiebre, escalofríos, vómitos y dolor lumbar. Aparece un exantema (enrojecimiento) que dura cuatro días. Tras una fase de aparente regresión, el cuerpo se cubre de pústulas purulentas, dando origen entonces a grandes superficies supurantes. No es infrecuente la afectación de la córnea con la consiguiente ceguera. Alrededor de los 12 días se desecan las vesículas y se desprenden las costras. La mortalidad oscila entre el 30 y el 60% de los afectados, que, si sobreviven, tendrán siempre cicatrices. El agente patógeno está relacionado con otros poxvirus responsables de infecciones en animales, como es el caso del virus de la vacuna (Cowpox virus) o el productor de la viruela de los monos (Monkeypox virus). La especificidad del Variola virus por el hombre ha hecho posible que, a través de campañas de prevención, se haya inmunizado a todos los sujetos susceptibles de albergarlo, haciendo que desaparezca. Por eso, la viruela es un modelo de erradicación de una enfermedad por la medicina.

El descubrimiento de la vacuna

Muchas personas, cuya infancia y juventud transcurrió antes de 1980 conservamos en la piel la señal de la vacuna. Un procedimiento que quizá se cuente entre las aportaciones que más han mejorado las condiciones de vida de la humanidad. La vacuna fue descubierta por el cirujano Edward Jenner en 1796, al comprobar que la inoculación de suero procedente de las lesiones de la viruela de las vacas que, con frecuencia, padecían quienes ordeñaban, preservaba frente a la viruela humana.

El descubrimiento de Jenner se solapó con una práctica extendida desde el Reino Unido a toda Europa, y potenciada, entre las clases altas a partir de 1721, la llamada variolización o inoculación de viruela humana con una aguja mojada en pus de vesículas maduras, introducida en la piel del sano. Mientras que en los casos de viruela contraída por contagio natural la muerte se produce en un caso de cada seis, la proporción -en los inoculados a partir del pus del enfermo- era de uno por cuarenta o uno por sesenta casos. El procedimiento era un avance, aunque no existiera seguridad de evitar la enfermedad y quizá la muerte. La vacuna en cambio impedía la enfermedad.

La aceptación del descubrimiento de Jenner en el Reino Unido no fue fácil, pese a que en 1798 publicó en Londres una Memoria, a la que siguieron otras, en las que demostraba lo exacto de sus observaciones. Al fin se impuso la inoculación de la viruela vacuna de Jenner, la auténtica "vacunación". Pero este término no se usó hasta que Louis Pasteur lo acuñó para designar otros procedimientos de inmunización logrados con la atenuación de cultivos de bacterias o de virus.

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