Noticias© Comunicación Institucional, 30/07/2007

Universidad de Navarra

“El jueves” y una carcajada

Autor: Mónica Codina
Profesora de Deontología de la Comunicación
Universidad de Navarra

Fecha: 30 de julio de 2007

Publicado en: Diario de Navarra

No se puede tomar en serio una viñeta grotesca. Te ríes o si no necesariamente te enfadas. Pero el ruido suscitado por la portada y el posterior secuestro de este ejemplar de la revista “El jueves” ha propiciado un contexto favorable para reflexionar sobre nuestras libertades, la convivencia y el respeto.

El sentido común ha sentenciado lo inadecuado de la caricatura, no tanto porque reconozca una particular dignidad en la institución representada, como por el respeto que merece toda persona. Se trata de una verdad sencilla y aplicable a cualquiera: el respeto en ningún caso es compatible con la denigración gratuita.

El secuestro de la publicación ha tenido el efecto de provocar una mayor difusión de una revista que para muchos, hasta ahora, era desconocida. Sin embargo, no es la primera vez que los jueces actúan prohibiendo de forma cautelar la difusión de un contenido ofensivo. Se trata de una actuación judicial que pretende en un caso determinado impedir la denigración injusta antes de que ocurra, ya que después es imposible. Ahora bien, la prensa no soporta que se le corten las alas, no lo tolera, y, temiendo por su libertad, ha cuestionado la medida del juez.

La publicidad que ha alcanzado el caso invita a la reflexión.

La ironía típica del humor gráfico suele mostrar algún aspecto de la realidad pública de forma que se hagan evidentes algunas de sus contradicciones o deficiencias. Es una forma de lenguaje que permite presentar una idea, una decisión política o una visión del mundo llevada al extremo, de tal forma que éstas se vuelven cuestionables. Se elabora en torno a la exageración y juega un papel social. Ahora bien, también la ironía debe tener una norma ética en cuanto modo de comunicación social. Se trata de hacer diana en lo cuestionable, pero no consiente en la ofensa injusta, porque entonces se convierte en una forma de ataque a las personas. No es difícil reconocer cuando la comunicación se convierte en una forma de trasgresión, pierde su sentido y ofende innecesariamente.

Es necesario pensar sobre el camino que se quiere recorrer con la defensa de la libertad de expresión. Cuando se defiende la libertad para la publicación y difusión de informaciones, ideas, opiniones, obras literarias o artísticas, se defiende también la posibilidad de una convivencia diversa y plural. Se entiende que es mejor la equivocación en el ámbito de lo público a las posibles formas inadecuadas de coacción violenta. Pero ¿a qué sirve esta libertad? Cuando los espacios de libertad se usan para denigrar caprichosamente, la convivencia se deteriora y se hace daño a las personas. Entonces la libre circulación de ideas se puede mover en el sutil espacio de la legalidad, pero muy lejos de un sentido bien entendido de la libertad.

© 2007 Universidad de Navarra | Campus Universitario. 31080 Pamplona. Navarra (España). Tfno: +34 948 42 56 00 | Enviar e-mail de consulta Noticias

 

NoticiasDirectorioCuerpo