Noticias© Comunicación Institucional, 30/05/2006

Universidad de Navarra

El ozono troposférico

Autor: Jesús Miguel Santamaría
Dpto. Química y Edafología
Laboratorio Integrado de Calidad Ambiental (LICA)
Universidad de Navarra

Fecha: 30 de mayo de 2006

Publicado en: Diario de Navarra

El ozono (O3) es un gas azulado, de olor irritante y muy reactivo, cuya molécula está formada por tres átomos de oxígeno. Sus efectos pueden resultar beneficiosos o nocivos, según sea la zona que ocupe en la atmósfera, por lo que a menudo se suelen utilizar los términos “ozono bueno” y “ozono malo”.

El denominado “ozono bueno” conforma la conocida capa de ozono, situada en la principalmente entre los 15 y los 30 km de altitud (estratosfera), que nos protege de la radiación ultravioleta procedente del sol. Además de constituir un escudo protector fundamental para la vida en la Tierra el ozono también está presente de forma natural en la capa inferior de la atmósfera, denominada troposfera, en contacto con la superficie terrestre. En esta zona, el ozono es el producto de una serie de procesos naturales tales como las emisiones de compuestos procedentes del suelo y la vegetación, las tormentas eléctricas o las intrusiones de ozono estratosférico. A esas concentraciones, el ozono es tolerado por los seres vivos gracias a una serie de mecanismos de defensa que atenúan los posibles efectos dañinos que podrían derivarse de la naturaleza altamente oxidante de este gas. Sin embargo, la emisión de ciertos contaminantes atmosféricos y su posterior reacción generan una producción extra de ozono, elevando su concentración en la troposfera por encima de los niveles que los seres vivos podemos tolerar sin perjuicio. Es el conocido como “ozono malo”, que puede tener consecuencias directas o indirectas en la salud humana, en el crecimiento y fisiología de las plantas o en el funcionamiento de los ecosistemas (potenciación del efecto invernadero).

Este contaminante secundario, constituyente principal del smog fotoquímico, se genera a partir de precursores antropogénicos, como los óxidos de nitrógeno (NOx) y los compuestos orgánicos volátiles (COV), en presencia de luz ultravioleta. Al ser una reacción fotoquímica, las concentraciones de ozono exhiben una marcada variación diurna, con concentraciones elevadas durante las horas de mayor radiación solar y valores mínimos durante la noche. Por esta misma razón, los niveles más elevados de ozono se registran en primavera y verano.

Los contaminantes involucrados en la formación de O3 derivan principalmente de las actividades humanas, incluyendo las emisiones del tráfico, fuentes estacionarias, evaporación de combustibles, diversos solventes, industria química y refinación de petróleo. En las áreas urbanas estas fuentes antropogénicas dan cuenta de la mayoría de los precursores, pero en atmósferas rurales las emisiones naturales pueden tener un gran impacto. Es el caso de los hidrocarburos biogénicos emitidos por la vegetación, especialmente isopreno y terpenos, que actualmente reciben una considerable atención por su participación en la formación de ozono. También es importante la contribución del monóxido de carbono (CO) emitido por la quema de biomasa, en una cantidad que se estima comparable al CO producido globalmente por fuentes antropogénicas resultates de la quema de combustibles fósiles. En general, las concentraciones de ozono suelen ser mayores en las zonas rurales (áreas más limpias), ya que en los entornos urbanos predominan los contaminantes que destruyen el ozono.

La gasolina (no así el diésel), a través de su evaporación y sus productos de combustión, es la mayor contribuyente a la contaminación del aire urbano y, de forma específica, a la formación de ozono. Por ello, actualmente se están desarrollando estrategias que minimicen este problema, incluyendo la reformulación de gasolinas y el empleo de otros combustibles alternativos (metanol, etanol, propano y metano).

Los estados también están adoptando medidas para reducir, a nivel global, las emisiones de los precursores del ozono. Sin embargo, las posibilidades de lograr una reducción de los niveles de ozono a corto plazo son limitadas, especialmente debido al papel crucial que juega la meteorología en el proceso de formación de ozono. Pese a ello, todos podemos con nuestra conducta contribuir a la reducción de las emisiones de precursores del ozono, poniendo en práctica algunas medidas sencillas como emplear el transporte público, minimizar el uso del automóvil, repostar a últimas horas de la tarde, utilizar barnices y pinturas solubles en agua que no contengan disolventes orgánicos y, en general, reducir el consumo de energía.

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