Noticias© Comunicación Institucional, 30/03/2006

Universidad de Navarra

Adulando al Tío Sam

Autor: Aparicio Caicedo Castillo
Visting Scholar de la Cátedra Garrigues
Universidad de Navarra

Fecha: 30 de marzo de 2006

Publicado en: Expansión (Madrid)

La hospitalidad de la cúpula política de Pekín ha servido para calmar los ánimos hostiles de algunos miembros del Senado de los Estados Unidos. Una gira por China y varias entrevistas con altos funcionarios del régimen comunista han persuadido a los senadores estadounidenses, Charles Schumer y Lindsey Graham, de suavizar el tono de sus reivindicaciones contra la política monetaria del dragón y, de esta forma, prevenir un enfrentamiento comercial poco beneficioso para ambas economías.

Schumer y Graham presentaron, en 2003, un proyecto de ley encaminado a imponer, como medida de retaliación comercial, una tarifa uniforme del 27.5% a todas las importaciones provenientes de China. La propuesta señala la baja valoración del yuan -derivada de la política monetaria del gobierno chino- como la principal causa del creciente déficit comercial que mantiene Estados Unidos con el Reino Medio. No obstante, el trámite de este proyecto legislativo ha sido aplazado en diversas ocasiones. La última prórroga se dio en junio de 2005, después de que el gobierno chino accediera a revalorizar su moneda en un tímido 2.1%. Sin embargo, el debate cobró vigencia con las últimas cifras oficiales de febrero del presente año, según las cuales, durante el 2005 el déficit aumentó en un 24% con respecto al año anterior.

Esta propuesta legislativa ha recibidos severas críticas y ha sido calificada de proteccionismo caduco por parte de amplios sectores políticos estadounidenses. Muchos ven con preocupación las consecuencias negativas que este tipo de medidas pueden acarrear a los intereses empresariales americanos. James A. Baker, antiguo Secretario del Tesoro, ha señalado que la apreciación del yuan tendría efectos muy débiles en la balanza de intercambio. El antiguo funcionario de la Casa Blanca agregó, durante una conferencia en Hong Kong, que la mejor manera de resolver esta situación no debe radicar en un fuego cruzado de amenazas, sino en el diálogo apacible a través de la vía diplomática. Alan Greenspan, por su parte, ha señalado que no hay evidencia fehaciente de que la política monetaria china sea la principal causante del déficit de intercambio. Otros críticos de este proyecto han buscado analogías históricas entre la actual propuesta y la tristemente célebre Ley Smoot Hawley de 1930. Dicho producto legislativo ha sido recurrentemente señalado como uno de los elementos que agudizó la Gran Depresión americana durante la década de los treinta. Por medio de aquella ley, el gobierno americano impuso tarifas sumamente elevadas a la importación de aproximadamente 20.000 productos extranjeros. Ello motivó una tormenta de medidas de represalia comercial aplicadas por países de todo el mundo en contra de EE. UU. Se calcula que como resultado de esta ley el volumen de comercio exterior de Estados Unidos disminuyó, entre 1929 y 1934, en un 66%.

Afortunadamente, tras su regreso de la gira por territorio chino, los senadores han rectificado y miran ahora con optimismo el futuro de las relaciones comerciales sino-americanas. Más aún, el republicano Graham sostiene que quedó muy impresionado por los problemas sociales de China y que es consciente de que una revalorización súbita del yuan podría agravar esa situación. La cortesía oficial del mandarinato durante la visita de los americanos llegó al extremo de ordenar, en las vísperas de su llegada, cambios en diversas portadas de diarios chinos que contenían críticas severas hacia Estados Unidos. Como resultado, han logrado convencer a los senadores de tomar una posición más flexible. A cambio, el gobierno chino baraja la posibilidad de revaluar el yuan progresivamente, como parte de los preparativos para la visita de Ju Hintao a Estados Unidos, programada para el próximo mes de abril.

Parece que, por el momento, las relaciones comerciales entre Pekín y Washington siguen por buen camino. De los acontecimientos referidos también se puede afirmar, siguiendo a Frederick Kempe del Wall Street Journal, que el gobierno yanqui ha encontrado una nueva receta para prevenir disputas comerciales con otros Estados: enviar a sus políticos agresivos al país que desean castigar para que reciban una dosis de adulación.

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