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29/09/2008

Oportunidad en África

Autor: Antonio Argandoña
Profesor del IESE
Universidad de Navarra

Fecha: 29 de septiembre de 2008

Publicado en: La Gaceta de los Negocios (Madrid)

Últimamente he estado bastante negativo sobre la marcha de la economía, y algún amigo me lo ha echado en cara. Acepto la crítica; por eso, en este artículo voy a ser optimista. Pero como no me gusta faltar a la verdad, he buscado un escenario adecuado. Y ese escenario es África. No toda, claro, porque hay todavía 15 países que el Fondo Monetario Internacional llama “frágiles”, en los que hacer negocios sigue siendo un riesgo alto. Pero sí que hay buenas oportunidades. El conjunto de África ha venido creciendo en los últimos años más que, por ejemplo, América Latina. La clave está en la fuerte demanda de recursos naturales, de los que África es muy rica. Pero es interesante que el crecimiento ha sido alto en países de todo tipo, desde productores de petróleo, como Guinea Ecuatorial (un formidable 21,7% anual desde 1999) y Angola (un 10,8% anual).

Hay ya un buen grupo de países africanos que se están convirtiendo en exportadores importantes de manufacturas intensivas en mano de obra, como Marruecos, Túnez, las islas Mauricio, Lesotho, Botswana o Swazilandia, que se benefician de una trato especial, casi libre de trabas comerciales, en Europa. Aunque las dificultades siguen siendo muchas. Las infraestructuras son malas, como corresponde a países pobres, a menudo extensos, con población dispersa y condiciones geográficas adversas. Y, peor que eso, las condiciones institucionales, políticas y sociales no son tampoco favorables. Hacer negocios en África sigue siendo un problema.

Los fallos de suministro eléctrico o telefónico siguen a la altura de la España de los años 40, o peor. Los conflictos étnicos son frecuentes. En sociedades muy fragmentadas, es difícil desarrollar eso que ahora llaman una “gobernanza” efectiva. Los gobiernos viven de los recursos naturales, que utilizan, a menudo, en provecho personal o de un grupo, lo que fomenta el descontento. La corrupción es elevada. A estas alturas del artículo, me imagino al lector diciéndome: pero, ¿no ibas a ser positivo? ¿Por qué, pues, esta lista de dificultades, que más parece destinada a deprimirnos?

Pues porque, a pesar de todo eso, África crece. Y no sólo exportando petróleo, minerales o diamantes, lo que no tiene mucho mérito cuando la demanda mundial es tan alta, sino también compitiendo con los países asiáticos en manufacturas como los productos textiles y confección. Porque, a su manera, están repitiendo el proceso que hemos seguido todos para crecer: España en la posguerra, los tigres asiáticos en los años 60, China e India en los 80… Y también porque las cifras que he dado antes nos muestran una historia diferente de África. Es verdad que parten de niveles muy bajos, pero stán creciendo, más allá de las mágenes que salen, a menudo, en nuestros medios de comunicación.

Hay un África que lucha por la eficiencia, la productividad y la innovación. Y saldrán adelante. Lo tienen difícil, desde luego, entre otras razones porque las economías asiáticas les han “robado” la ventaja de la mano de obra barata y eficiente, con una dotación de capital físico y humano capaz de ponerla en productividad. Pero el mundo es muy grande, y hay sitio -y oportunidades- para todos. África significa oportunidades. Claro que venimos diciendo esto mismo desde hace medio siglo… Pero algún día será verdad, ¿no?

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