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Un apunte sobre el IV Congreso de Economía de Navarra

Autora: Elvira Martínez Chacón
Profesora de Economía
Mundial y Española
Universidad de Navarra
Fecha:  28 de octubre de 2001
Publicado en:  Diario de Navarra

Los economistas hemos dedicado mucho tiempo a lo largo de estos últimos años para analizar las razones que permiten entender el buen comportamiento que estaba teniendo la economía americana hasta fechas muy recientes. Porque en un período tan amplio como el que se extiende entre 1982 y 2000, los Estados Unidos han registrado una permanente expansión, si prescindimos de los ocho meses de recesión, que se escalonan entre 1991 y 1992.

Más allá de su amplitud y fortaleza, la originalidad de la expansión reside en que se rompe radicalmente con comportamientos precedentes, de manera que se ha logrado un crecimiento alto, sin apenas inflación y con una situación del empleo más que aceptable, que se puede incluso calificar de 'pleno empleo', ¿qué elementos están detrás de ese buen comportamiento?

Según Greenspan, los resultados económicos hunden sus raíces en el progreso tecnológico. Las sinergias que se crean entre las tecnologías de los microprocesadores, del láser, de las fibras ópticas y de los satélites han aumentado sensiblemente los beneficios descontados de toda una gama de bienes de equipo que incorporan o utilizan estas nuevas tecnologías. Las tecnologías de la información están en trance de cambiar la forma de comerciar y de crear valor más allá de lo que uno se podía imaginar hace apenas cinco años. La calidad y la rapidez de la información económica permiten a las empresas adaptarse más rápidamente a la demanda, hacen la oferta más flexible (reducción de stocks, control de calidad, innovación permanente) y reducen la importancia relativa del capital necesario para la producción de bienes y servicios.

De manera que se pueden encontrar tres elementos que interactúan para entender tales logros: una buena política económica, especialmente la monetaria, una evolución moderada de los salarios y el avance tecnológico aplicado a la economía. Siguiendo con el razonamiento de Greenspan, hay un tiempo de sembrar y un tiempo de recoger y la economía americana recoge, sobre todo en la segunda mitad de la década pasada, los resultados del fuerte incremento de las inversiones en informática, desde mediada la década anterior.

Viene a cuento esta introducción para comentar con qué oportunidad se eligió el tema central sobre el que discurrió el IV Congreso de Economía de Navarra, que se desarrolló los pasados 9 y 10 de octubre en Pamplona bajo el título genérico de Navarra y la sociedad del conocimiento.

El tema es de indudable interés, no sólo en Navarra sino para cualquier área del planeta, dadas las oportunidades de desarrollo que, como acabo de apuntar, ofrece la llamada 'nueva economía', siempre que se actúe de forma adecuada, tanto desde las instituciones públicas como, quizá de forma especial, por los empresarios y los trabajadores.

A lo largo de esos dos días se han podido debatir los principales aspectos en torno al tema referido, y las aportaciones de los ponentes y comunicantes se recogerán en las Actas del Congreso, que, como viene siendo habitual, es de desear que estén pronto a disposición de todos. Quiero, sin embargo, comentar aquí algunos puntos que me pueden ser más útiles en la economía de la Comunidad Foral.

No está de más insistir en que los tres elementos que permiten entender el mayor crecimiento económico que se ha dado en un área son, en primer término, la acumulación y la mejora de la calidad de los factores, el capital físico, desde luego, pero de forma especial, el capital humano, en formación y en flexibilidad más que expresado a través de los años de escolarización. Este punto requeriría que le dedicase una atención más amplia que la que se le puede conceder en estas páginas. Un segundo elemento es la presencia de instituciones que funcionen, que favorezcan el libre juego de los mercados, también del mercado laboral. Y, finalmente, la apertura a las corrientes comerciales, a las corrientes financieras, a la tecnología, a las ideas, a la inversión directa extranjera, a la información.

Estos elementos han estado presentes, en mayor o menor medida, con distinto peso según los ponentes, pero todas las intervenciones han hecho hincapié en la necesidad de que se les conceda prioridad, en cualquier área donde se pretenda alcanzar un crecimiento económico sostenido y duradero. Y ha quedado claro también en las exposiciones que España, a pesar del indudable esfuerzo que está realizando en estos últimos años, ocupa un puesto rezagado en la introducción de las tecnologías de la información y de la comunicación.

Es verdad que el sector público ha iniciado el camino más adecuado para recuperar el tiempo perdido y alcanzar a quienes nos preceden, pero en las empresas, aunque hoy nadie duda de la importancia que tienen los activos intangibles en los resultados económicos, todavía el esfuerzo es muy reducido: hay baja actividad innovadora, quizá como consecuencia de que muchas de ellas son de un tamaño excesivamente pequeño.

Es esta una llamada de atención, que también nos afecta -y quizá de forma prioritaria- a las Universidades, en la medida en que hemos de tener presente la conveniencia de proporcionar una enseñanza flexible, que potencie la apertura de la mente. A las Universidades se nos pide que transmitamos a los estudiantes una actitud ante los cambios que les lleve a estar siempre dispuestos a aprender, a 'aprender a aprender', como la mejor forma de participar en un mundo, en rápida transformación y donde la tecnología es el elemento motor.

Todas las cosas son mejorables y no cabe duda de que también el Congreso de Economía de Navarra tiene aspectos que habrá que cuidar mejor en otras ediciones, pero desde aquí aplaudo la iniciativa y animo al Gobierno Foral para que continúe programando este tipo de foros de debate; y a todos los interesados les sugiero que lean con detenimiento las aportaciones que se publiquen, lo que puede ser un buen estímulo para potenciar el crecimiento económico futuro.

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