Noticias© Comunicación Institucional, 27/07/2006

Universidad de Navarra

La nueva Ley de Propiedad Intelectual

Autora: Gabriela Ruiz Begué
Cátedra Garrigues de Derecho Global.
Universidad de Navarra

Fecha: 27 de julio de 2006

Publicado en: Diario de Navarra

Recientemente fue aprobada una nueva ley de propiedad intelectual que modifica el actual texto refundido, incorporando una Directiva Europea de 2001. Se pretende, de esta forma, reforzar la protección de las obras que son objeto de propiedad intelectual, frente a la amenaza que suponen la introducción del formato digital, los nuevos sistemas de almacenamiento de contenidos y la comunicación por Internet.

Sin duda, se puede argumentar de forma muy extensa y no siempre favorable a esta ley, repleta de luces y sombras -quizás de más sombras que luces- y de la que cabe destacar el controvertido canon por copia digital y el régimen especial de resúmenes de prensa.

El canon está dirigido a compensar los derechos de propiedad intelectual que los titulares dejan de percibir por razón de las copias privadas que el consumidor puede realizar de materiales protegidos. En su planteamiento, el canon por copia privada responde fielmente al principio inspirador de la propiedad intelectual: encontrar el equilibrio entre la recompensa al autor y el acceso del público a la creación intelectual. Los medios para recaudarlo son, sin embargo, muy poco adecuados.

El canon por copia privada digital grava los equipos, aparatos y soportes materiales de reproducción digital (CD y DVD vírgenes, reproductores de MP3, teléfonos móviles multimedia, etc. Con la única excepción de los discos duros del ordenador). Ante la imposibilidad de realizar un control riguroso, se ha optado por imponer un canon sobre todo equipo y soporte digital con virtualidad para realizar copias de materiales protegidos. Este régimen resulta imperfecto e ineficaz y acarrea consecuencias injustas.

En efecto, los instrumentos gravados pueden destinarse a la reproducción de materiales no protegidos por la propiedad intelectual, como las creaciones que se encuentren en el dominio público o de aquéllos distribuidos mediante licencia Copyleft –que permite a quien recibe una obra, copiarla, distribuirla o modificarla gratuitamente, bajo ciertas condiciones-. Asimismo, pueden reproducir aquellas obras cuya autoría corresponde al mismo sujeto deudor del canon (como las copias de seguridad de sus documentos, que conserva en un lápiz de memoria o las fotos del verano, que guarda en un CD). El duplicado de tales materiales no genera derecho a compensación, pero no se contempla la posibilidad de que este extremo pueda ser alegado para desvirtuar la presunción que constituye el supuesto de hecho del canon.

El canon por copia privada es una solución provisional no deseable que no logra proteger la propiedad intelectual en la era de la tecnología digital. Como dijo Charles Clark, “la respuesta a la máquina está en la máquina”. Para asegurar una efectiva protección de las obras en el entorno digital y responder a las amenazas de la tecnología, es necesario acudir a la misma tecnología. La Ley sigue, en parte, este razonamiento y refuerza las medidas de carácter legislativo que amparan los medios tecnológicos de protección, lo que en último término priva de justificación al canon digital.

La solución que propone la Ley en relación con los resúmenes de prensa (press-clipping) merece una valoración positiva. En principio, se mantiene su consideración de citas que, como límite al derecho de autor, no requiere autorización ni conlleva la necesidad de retribuir al titular de los derechos. Con ello, se facilita el acceso del público al conocimiento de temas de actualidad; pero, al mismo tiempo, se protegen los derechos de autor. Así, se prevé que el autor tendrá derecho a oponerse o participar en los beneficios que se deriven de la distribución con fines comerciales de aquellas reseñas que consistan en la reproducción íntegra del artículo.

Otra de las novedades que introduce la Ley es la habilitación al Gobierno para que modifique, amplíe y desarrolle las funciones de la Comisión de Propiedad Intelectual. El arbitraje especial administrado por esta Comisión se orienta a resolver las disputas entre las entidades de gestión colectiva y las asociaciones de usuarios o entidades de radiodifusión. El arbitraje es una forma rápida y eficaz de solucionar las desavenencias que puedan surgir, por ejemplo, por la aplicación del canon digital.

En términos generales, se trata de una Ley poco resolutiva, que se limita a poner un parche a un mal endémico como es la vulneración masiva de los derechos de autor, con más o menos acierto. Se corre el peligro de que dicho tratamiento palíe al mismo tiempo el desarrollo de las nuevas tecnologías y el avance de la sociedad de la información, juzgadas como la causa del mal; cuando son esas mismas tecnologías la vacuna real contra el virus que parece propagarse por la Red, el remedio de la dolencia que padecen los autores. Una vez más, nos hemos quedado a mitad de camino.

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