Noticias© Comunicación Institucional, 27/06/2006

Universidad de Navarra

San Francisco Javier en las artes

Autor: María Concepción García Gainza
Catedrática de Historia del Arte
Universidad de Navarra

Fecha: 27 de junio de 2006

Publicado en: Diario de Navarra

Durante estas semanas y hasta el próximo mes de septiembre está abierta en Javier una interesante exposición que reúne obras artísticas diversas que tienen como motivo principal la figura del santo navarro. El viajero o peregrino que se acerque a Javier por razones devocionales o meramente turísticas tiene en esta exposición una razón de tipo artístico y un objetivo más para completar su viaje. La visita a esta exposición deja bien a las claras la riqueza de las representaciones que de San Francisco Javier se han hecho y su diversidad iconográfica patente en los cinco espacios en los que se articula: San Francisco Javier misionero; San Francisco Javier, copatrono del Reino de Navarra; Los primeros compañeros; Escenas de su vida e imagen transfigurada y Artes suntuarias.

Pese al carácter monográfico de la muestra del que podía temerse una reiteración de la figura del santo navarro, los organizadores han evitado hábilmente caer en la monotonía al ofrecer una variedad de representaciones de su imagen dependiendo de su iconografía en las diversas artes de escultura, pintura, plata, cera o concha, con lo que la amenidad y el interés creciente están asegurados. Añádase a esto la calidad excelente de algunas obras cuyos autores son artistas de primera línea pertenecientes a las distintas escuelas de escultura o pintura nacionales o internacionales. Eso hace posible el diálogo entre las obras y las referencias a una u otra para encontrar semejanzas y diferencias al interpretar la misma iconografía lo que constituye un ejercicio de agudeza crítica.

Una imagen agraciada

En general, San Francisco Javier se nos muestra con una imagen agraciada, un hombre joven y viril, rasgos que parecen responder a las descripciones originales de la época que se utilizaron para componer las primeras imágenes grabadas con la Vera Efigies del santo en las que se basarán las interpretaciones posteriores. Una de las descripciones más pictóricas del santo es la del Padre Manuel Teixeira, quien lo conoció en Goa en 1552 “Era el Padre Maestro Francisco de estatura antes grande que pequeña. El rostro bien proporcionado, blanco y fresco, alegre y de buena gracia. Los ojos entre castaños y negros, la frente larga, el cabello y la barba negros”. Este retrato constituye un buen punto de partida para los artistas que se enfrentaron con la plasmación de su imagen. Y frente a la imagen de otros santos de gesto dramático y hasta hosco o, en el polo contrario, suaves y femeninos, el santo navarro llama la atención por su belleza física avivada por su ímpetu espiritual. Así lo representaron grandes pintores del barroco como los flamencos Pedro Pablo Rubens y Antonio Van Dyck, el francés Nicolás Poussin o el sevillano Bartolomé Esteban Murillo quien hizo una de las más hermosas representaciones del santo.

Otra versión llena de acierto es la escultura de Luis Salvador Carmona que, procedente de La Granja, podemos admirar en la primera sala de esta exposición, en la que el ímpetu del misionero se traslada al movimiento de la sotana y de la sobrepelliz del santo. En contraste con esta escultura, puede contemplarse en la misma sala el ejemplar de Gregorio Fernández, estático y austero, de acuerdo con el gusto del maestro de Valladolid que se convertiría en modelo para la escuela castellana y, cerca de él, el busto relicario del santo de Juan de Mesa de la Universidad de Sevilla, portador del virtuosismo que inició Martínez Montañés en la escuela sevillana. Contemplar estas imágenes es una lección completa de escultura barroca española. Obra muy especial es la imagen del santo en plata atribuido al maestro italiano Ciro Ferri, procedente del Seminario de San Carlos de Zaragoza. Para los navarros tiene interés la escultura del santo misionero de Roque Solano, artista de Sesma afincado en Madrid que pertenece a la Real Congregación de San Fermín de los Navarros, y el ejemplar de la parroquia de Santa María de Sangüesa, obra del escultor local Gaspar Ramos, dentro del tardorromanismo, una de las imágenes más tempranas del santo en su tierra natal. También por su fecha temprana de ejecución, anterior a la canonización del santo en 1622, destacan las dos esculturas de San Francisco Javier y San Ignacio de Loyola, encargadas en talleres vallisoletanos por el Colegio de la Anunciada de jesuitas de Pamplona que se conservan en la Catedral. Fueron realizados en 1620 mediante un legado de don Juan Cruzat, arcediano de la Cámara de la Catedral.

Imágenes pictóricas

Por su carácter narrativo, la pintura resulta adecuada para representar y describir diversos pasajes de la vida del santo, como puede verse en el Éxtasis de San Francisco Javier al administrar la comunión, de Francisco de Herrera “el Viejo”, o la Apoteosis de San Francisco Javier de Vicente Berdusán, gran cuadro de altar de la iglesia de San Jorge de Tudela en el que sobresale su composición barroca y la libertad en el manejo del color. Del propio Berdusán, el lienzo de Caparroso muestra al santo bautizando al igual que lo hace el cuadro del pintor Claudio Coello con una hermosa imagen del santo procedente de Valdemoro (Madrid). Particular interés tiene el hecho de que se hayan reunido en esta exposición cinco lienzos de los veintidós que el pintor napolitano Paolo de Matteis realizó en 1692 para el Colegio Imperial de Jesuitas de Madrid sobre la vida de San Francisco Javier. De esta serie que se dispersó con la desamortización, cuatro proceden de la catedral de Córdoba y el quinto, adquirido por la Colección Huarte, se guarda en la parroquia del Señorío de Sarría. Representa la Despedida de San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier y es un excelente cuadro de pintura napolitana en la línea del tenebrismo riberesco.

Éste y otros aciertos en la selección de las obras y su exhibición hemos de agradecer al comisario Ricardo Fernández Gracia y a los subcomisarios Pilar Andueza Unanua y Eduardo Morales Solchaga. Acompaña la exposición un nutrido Catálogo con artículos de fondo que incluyen numerosas novedades acerca de la vida y de la imagen del santo y ayudan a contextualizar las obras. Algunos grabados y libros contribuyen a la didáctica de la exposición que incluye también piezas curiosas, como el famoso Cristo del Cangrejo procedente del Palacio Real de Madrid. Sin duda, esta muestra patrocinada por Fundación Caja Navarra contribuirá al mejor conocimiento de la imagen de San Francisco Javier, el navarro más universal.

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