Noticias© Comunicación Institucional, 26/02/2007

Universidad de Navarra

Farmacéuticos y objeción de conciencia: un nuevo triunfo en los tribunales

Autor: José López Guzmán
Director del Máster en Bioética
Universidad de Navarra

Fecha: 26 de febrero de 2007

Publicado en: Diario de Navarra

La comercialización, en algunos países, de la píldora del día siguiente, ha generado diversos problemas. Entre ellos, merece destacarse la situación en la que se encuentran los profesionales farmacéuticos que se ven obligados a dispensar este producto. Algunos de ellos han manifestado su negativa, por razones de conciencia, a colaborar en un proceso que puede provocar la eliminación de un embrión humano. Al igual que otros profesionales, como por ejemplo médicos o enfermeras, tales farmacéuticos han apelado a su libertad de conciencia para poder actuar, en este caso, de manera acorde con sus creencias o convicciones. Ello les ha conducido a demandar, ante diversas instancias, el reconocimiento formal de un derecho a la objeción de conciencia.

Desde los orígenes del Estado de Derecho, se ha entendido que el respeto a la conciencia es uno de los límites más importantes del poder político, ya que la dignidad y la libertad humana se encuentran por encima del propio Estado. Por ello, el reconocimiento de la objeción de conciencia es una de las notas que identifica a un Estado verdaderamente democrático. Se parte de la idea de que el respeto a la conciencia individual no tiene, tan sólo, una dimensión interna o privada, sino también un reflejo externo y público. Por el contrario, una característica fundamental de los regímenes totalitarios es, precisamente, su intento de imponer la ideología estatal a los ciudadanos, dejando el mínimo espacio a la libertad ideológica y de conciencia de éstos, o negando su dimensión pública.

De acuerdo con ello, en los países en los que impera el respeto a las libertades individuales, el derecho a la objeción de conciencia se encuentra incorporado al ordenamiento jurídico. Se ofrece, así, respaldo legal a aquellas actitudes de disenso que, aceptando el sistema establecido y sin poner en riesgo el orden público, se asientan en el valor de la conciencia de los individuos. Este proceso está teniendo lugar, actualmente, en diversos países. Tanto las leyes, como los órganos jurisdiccionales, están reconociendo variados supuestos de objeción de conciencia: la de los médicos que se niegan a colaborar en la aplicación de la pena de muerte, la objeción de los militares que no están dispuestos a participar en guerras injustas, por considerar que son invasiones y no acciones defensivas o humanitarias, etc.

En el año 2001 comenzó, en nuestro país, una ardua batalla, por parte de los farmacéuticos, para conseguir el reconocimiento de la objeción de conciencia a la dispensación de la píldora del día siguiente. Ha sido un proceso lento y, en ocasiones dramático, pero que, progresivamente, ha ido viendo la luz. Una Sentencia del Tribunal Supremo reconoció, en el año 2005, la posibilidad de acogerse a la objeción de conciencia a aquellos profesionales sanitarios con competencias en materia de prescripción y dispensación de medicamentos, respaldando, así, el derecho a la objeción de conciencia del farmacéutico. Tras esta decisión, un nuevo pronunciamiento, en este caso del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, ha servido para dar más luz a esta cuestión. En su Sentencia de 8 de enero del presente año, dicho Tribunal ha reconocido, expresamente, la objeción de conciencia del farmacéutico como un derecho individual ante el cumplimiento de una obligación impuesta.

Por otra parte, dicha decisión jurisprudencial ofrece una importante novedad, que puede resultar interesante, incluso, para el derecho comparado. La Sentencia reconoce al farmacéutico que, en un momento determinado, no está trabajando en una Oficina de Farmacia, un interés legítimo potencial a que no se le obligue a dispensar la píldora del día siguiente; afirma que tal interés existe, aunque sea "de carácter débil" en ese momento, "ya que no es titular de farmacia, pero puede serlo en el futuro", y entonces "dicha norma le sería de plena aplicación".

En conclusión, nos encontramos ante una sentencia que allana el camino al reconocimiento de la objeción de conciencia farmacéutica. Ello tendrá consecuencias muy beneficiosas para estos profesionales: a algunos les permitirá trabajar con plena libertad; a otros, dejar de estar discriminados, -siendo rechazados laboralmente- por plantear problemas de conciencia a la dispensación de la píldora del día siguiente. Además, y en definitiva, esta decisión jurisprudencial es, también, una buena noticia para todos aquellos que creen, firmemente, que un índice de progreso y madurez de un sistema democrático es, precisamente, el respeto a la conciencia de los ciudadanos.

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