Noticias© Comunicación Institucional, 25/10/2006

Universidad de Navarra

Corea del Norte o la internacionalización del malestar

Autor: Antonio Moreno
Facultad de CC. Económicas y Empresariales
Universidad de Navarra

Fecha: 25 de octubre de 2006

Publicado en: Expansión (Madrid)

Pyongyang acaba de desafiar una vez más a la comunidad internacional con la puesta en marcha de su primer ensayo nuclear. A pesar de que el éxito de esta operación está siendo discutido por expertos de todo el mundo, lo cierto es que nuestro planeta es ahora un lugar menos seguro que hace unos días. ¿Hasta dónde tensará la cuerda Pyongyang? ¿Cómo se podrá reconducir la situación en la zona? Muchos nos estamos haciendo preguntas parecidas durante estos días, pero seguimos sin respuestas claras. Sin embargo, es más sencillo estar de acuerdo con las causas que nos han llevado a la situación actual.

Corea del Norte se ha aislado política y económicamente del resto del mundo de una manera progresiva e irreversible durante las últimas décadas. El país norcoreano es una economía autárquica con apenas libertades económicas para sus habitantes, que tampoco son libres de salir a otros países. El régimen totalitario de Kim Jong II ha instalado a su país en un atolladero de difícil salida. A pesar del secretismo que rodea todas las vertientes del régimen de Pyongyang, se calcula que unos dos millones de norcoreanos han muerto de hambre en la última década. Un drama humanitario enorme.

Esta situación contrasta sobremanera con la de su país hermano. Corea del Sur es uno de esos ejemplos ampliamente citados por los economistas para alabar las virtudes de la economía de mercado. De país pobre tras la 2ª Guerra Mundial ha pasado a formar parte del grupo de países industrializados del mundo, a pesar de no ser un país rico en recursos naturales y a pesar de haber soportado crisis financieras como la de finales de los 90. Su renta per capita (alrededor de 12.000 $ al año) supera ya en casi 10 veces la de su vecino del norte.

Llegados a este punto, podríamos seguir con las llamativas comparaciones de bienestar interno entre las dos Coreas. Sin embargo, lo que me parece especialmente interesante en el presente contexto es analizar las distintas repercusiones internacionales de los dos regímenes. Corea del Sur es un país abierto a los inversores internacionales, tanto en el sector real como el financiero. Las multinacionales coreanas como Daewoo o Samsung siguen ofreciendo productos competitivos en todo el mundo. De manera importante, los investigadores y empresarios surcoreanos contribuyen al desarrollo de la economía internacional. En particular, esta misma semana se confirmó que Ban-Ki-Moon sucederá a Kofi Annan al frente de la ONU. El régimen político surcoreano goza de muy buena salud y ofrece siempre estabilidad en la zona. Se mire por donde se mire, Corea del Sur está perfectamente integrada en la economía y política internacional y tanto sus habitantes como el resto del mundo se benefician de ello.

Justo lo contrario que Corea del Norte. La emergente potencia atómica acaba de tensar las relaciones internacionales a varias bandas: con Estados Unidos por la política de no proliferación de armas nucleares a nivel mundial, que choca de frente con la experiencia nuclear norcoreana; con Japón que, al sentirse amenazado, puede verse abocado al comienzo de un programa nuclear –la teoría de juegos es aquí bastante clara: sólo una potencia nuclear podría representar una amenaza creíble para Corea del Norte-; y con Corea del Sur, porque se puede ver en una situación de inferioridad con respecto a sus vecinos del norte. Sólo recordar la última Guerra de Corea nos puede dar una perspectiva de lo que se acaba de incrementar la presión en la península coreana; con Rusia, porque de repente se encuentra que tiene un vecino con capacidad nuclear del que preocuparse; y finalmente, de un modo muy relevante, con China. Curiosamente, China ha sido históricamente el gran valedor de Corea del Norte por su afinidad ideológica. De hecho, Corea del Norte se ha abastecido de cuantiosas ayudas chinas en el pasado para mantener vivo el espíritu del régimen. Ahora se encuentra con que ha estado alimentando un ogro que no puede controlar. Claramente China es el país que está en una mejor posición para presionar a Pyongyang, pero el problema diplomático que tiene entre manos es el más importante que ha tenido en los últimos 50 años. A todo esto hay que añadir la posibilidad de que Corea del Norte exporte su tecnología nuclear a países como Irán.

El atolladero de Corea del Norte se ha convertido en atolladeros para muchos otros países. Y se puede decir que a ello ha contribuido decisivamente su aislamiento, en gran medida económico. Ahora mismo, parece que la única alternativa que tiene Corea del Norte para la supervivencia de su régimen autárquico y totalitario es la amenaza nuclear. La historia de Corea del Sur es exactamente la inversa. El pacifismo viene siendo su bandera desde el final de la Guerra de Corea. La implicación de semejante contraste es bastante clara: políticas económicas erróneas a nivel local pueden acabar teniendo repercusiones muy negativas en las relaciones internacionales. Y viceversa.

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