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25/07/2009

Una universidad sólo para mujeres

Autor: Esther Galiana
Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales
Universidad de Navarra

Fecha: 25 de julio de 2009

Publicado en: Expansión (Madrid)

Boston, ciudad universitaria por excelencia en EEUU, ha sido cuna de varias universidades prestigiosas para mujeres. ¿Para mujeres? Sí, para mujeres. Por ejemplo, la Universidad de Harvard, fundada por los colonos, tenía una escuela hermana para mujeres: Radcliffe College.

Formaba parte de las Siete Hermanas, un grupo de las primeras universidades para mujeres, fundadas en el siglo XIX en la costa este del país. Con estas universidades se quería proporcionar a las mujeres una preparación intelectual similar a la de los hombres, ya que las universidades masculinas les estaban vedadas. Esto les permitiría ser agentes activos en el campo político, social, humanista, científico.

Con el tiempo, Radcliffe College fue absorbido por Harvard, aunque durante mucho tiempo las mujeres que estudiaban en Harvard se tenían que matricular en Radcliffe y recibían sus diplomas de esta institución. Pero esta transformación en universidades mixtas sólo se dio en Radcliffe y en otra universidad, Barnard. El resto de las Siete Hermanas continua su labor y muchas más se han unido a la causa. La Coalición de Universidades de Mujeres hoy agrupa a más de 50 universidades de estas características. La mayoría han abierto los programas de postgrado al hombre, pero mantienen su carácter exclusivamente femenino en la licenciatura. Muchas de ellas tienen raíces religiosas, como Bryn Mawr, que tiene origen cuáquero, donde estudió Ana Patricia Botín.

Gran parte de estas universidades se consideran centros de gran prestigio y son selectivos en su proceso de admisión. Atienden sólo a una minoría, cerca del 2% de la población estudiantil. Y, sin embargo, los resultados son sorprendentes si nos guiamos por la presencia de sus ex-alumnas en el mundo profesional. Un tercio de las mujeres que se sientan en consejos de administración de las empresas Fortune 1000 se han licenciado de una universidad de mujeres. La revista de negocios Business Week publica un ranking de las 50 ejecutivas top de EEUU: un 30% se graduaron en una universidad femenina.

Y los resultados son también llamativos en el terreno político: un 16% de las diputadas estudiaron en estas universidades. Es conocido que varios cargos políticos del Gobierno Obama también tienen este origen, incluyendo su Secretaria de Estado, Hillary Clinton. Ya se ve que en el terreno del liderazgo y de la participación política estas universidades destacan, por más peculiar que nos resulte este modelo educativo superior.

Estas universidades son conocidas por mantener un alto nivel académico y por retar a su alumnado a alcanzar metas altas. También se precian de la activa participación de las estudiantes en la organización de la vida universitaria y en el compromiso social. Se considera que sus estudiantes rinden altamente en asignaturas tradicionalmente dominadas por hombres, como pueden ser las materias científico-técnicas y las matemáticas, por su modelo docente.

Modelos de referencia

Este tipo de universidades proporciona también modelos de referencia a las estudiantes, especialmente en carreras ‘más masculinas’, dado que el claustro de profesores lo componen mayoritariamente mujeres. Adicionalmente, los lazos, o networking, que se genera entre antiguas alumnas de este colegio pueden ser una ventaja relevante en el desarrollo de la carrera profesional.

Pero este modelo también tienen sus detractores. Algunos tachan a algunas de estas universidades de ser feministas y de tener una alta carga ideológica, de corte liberal. Esto, unido al compromiso político, puede explicar la participación relevante de ex alumnas en la política de EEUU y, más en concreto, en el Gobierno de Obama.

Por las aulas de estas universidades han pasado mujeres emblemáticas, como la escritora y activista ciega Hellen Keller o la actriz Katherine Hepburn; políticas como Hillary Clinton o Madeleine Albright; académicas como Drew Gilpin Faust, la actual rectora de Harvard; y empresarias como Barbara Cassani, la que fuera presidenta de Vueling, o Robin Chase, co-fundadora de Zip Car.

Parece lógico concluir que la educación diferenciada puede producir buenos resultados a nivel universitario. Cabe preguntarse si no ocurrirá algo parecido en la educación escolar.

En EE.UU. y otros países se está fomentando de nuevo la educación diferenciada por sexos, incluso en centros públicos, por la evidencia empírica de buenos resultados en el aprendizaje y desarrollo de los estudiantes. No creo que el modelo de universidades de mujeres deba ser reproducido en España, pero tal vez nuestra política educativa debería apoyar proyectos escolares de educación diferenciada junto con los proyectos de coeducación actuales.

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