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25/05/2009

Bolonia sí, Bolonia no

Autor: Esther Galiana
Facultad de Económicas
Universidad de Navarra

Fecha: 25 de mayo de 2009

Publicado en: Expansión (Madrid)

Después del verano las universidades españolas incrementarán el número de carreras ofrecidas bajo el nuevo plan Bolonia. Y a partir del 2010 no se ofrecerán más las titulaciones de Licenciado, Diplomado, Arquitecto, Ingeniero, Arquitecto Técnico o Ingeniero Técnico.

En estos últimos meses ha habido abundante polémica estudiantil y docente sobre este tema. No entro aquí a la problemática de si se privatiza o no la universidad. Tampoco pretendo abarcar la dificultad de adaptación de ciertas carreras hoy de nivel superior que existen en el resto de Europa. Me centro en si este modelo universitario puede aportar el tipo de profesionales que se necesitan en todas las ramas del saber.

Este sistema tiende hacia el actual modelo anglosajón y centroeuropeo: menos clases, más trabajo individual del alumno y tutorías del profesorado. En las universidades donde ya se ha implantado Bolonia han desaparecido los exámenes finales de febrero y junio como los dos momentos claves para asignar una nota al alumno.

Ahora la tónica son los trabajos, los casos prácticos, los abundantes parciales... ¿Cuál es la diferencia con el sistema anterior? Un esfuerzo continuado durante el año, tanto de profesores como de alumnos.

España es un país con una gran tradición cultural y de conocimiento. No en vano contamos con universidades establecidas de entre las primeras en Europa. Sin embargo, algo falla en nuestro sistema educativo. Por algún motivo ese conocimiento no está dando hoy todos los frutos debidos en nuestra sociedad, ni económica ni culturalmente. Si miramos al aspecto económico actual, no cabe duda de que España cuenta con empresas multinacionales líderes en sus sectores.

Pero no somos una gran potencia económica. No estamos en el G8 -bueno, sí, como invitado. En productividad, medida por ejemplo en términos de PIB por número de horas trabajadas, estamos por detrás de todos los países europeos al norte de los Pirineos. Tenemos algunos premios Nobel en varias disciplinas - cinco en literatura y dos en medicina. ¿Pero cuántos tiene, por ejemplo, Inglaterra?

En una interesantísima cena con el Nobel en Medicina Sir Timothy Hunt, durante una visita a la Clínica Universidad de Navarra, él comentó que estudiando en Cambridge no se le hacía inalcanzable la posibilidad de hacer descubrimientos de gran impacto y reconocimiento. La razón era que estaba rodeado de profesores premios Nobel y lo veía como algo relativamente accesible. ¡Solamente en la Universidad de Cambridge se cuentan más de 80 premios Nobel! Esto puede inducirnos a pensar en las posibles ventajas de una educación de corte anglosajón. Además, es opinión bastante generalizada que los alumnos Erasmus en las aulas españolas destacan por su capacidad de análisis, su autonomía y sus dotes de comunicación y presentación. Por tanto, sin despreciar la magnífica herencia universitaria española, pienso que tal vez pueda aportarnos algo este nuevo sistema.

¿Por qué entonces la resistencia al cambio? Por parte del mundo académico, exige del claustro una mayor dedicación. Aunque se recorte el número de clases magistrales, habrá una mayor disponibilidad hacia el alumno y un mayor seguimiento de trabajos. Se teme que no se habiliten los recursos para ello. Y, por parte de los estudiantes, mucho me temo que su principal prevención -temor inconfesado, salvo en la intimidad- sea el esfuerzo continuo de septiembre a junio, no siempre con una acertada coordinación entre las asignaturas y la carga de trabajo de las mismas.

El problema no es tanto Bolonia. El problema es lograr su adecuada implantación teniendo en cuenta la idiosincrasia española. También es importante dotar esta implantación de los recursos necesarios en las universidades. Así se facilitará el superar el cambio de mentalidad necesario tanto en docentes como en estudiantes. De cualquier modo, no se puede pretender solucionar en la Universidad los hábitos intelectuales que no se transmitieron en el colegio. ¿Nos llegará un Plan Bolonia 2 para la educación primaria y secundaria?

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