Noticias© Comunicación Institucional, 25/04/2007

Universidad de Navarra

Moda joven: ¿elección o imposiciones?

Autor: Rafael Hernández
Profesor de Ética
ISSA (Universidad de Navarra)

Fecha: 25 de abril de 2007

Publicado en: Diario Vasco

Releo algunas comunicaciones presentadas en Roma por alumnos de la universidad al Foro Internacional UNIV 2007. Bajo el sugestivo título: "Ser, aparecer, comunicar: modas y modelos sociales del cine y de la televisión", los jóvenes estudiantes de ISSA y del Campus de Ibaeta se han atrevido a criticar la cultura de la imagen y ese universo de tendencias a los que son tan sensibles cuando alcanzan su etapa adolescente. Un trabajo en power point de los universitarios que estudian en Tecnun ha obtenido el tercer puesto en el Concurso del Foro Internacional con un abordaje claro y -a mi parecer- crudo de las imposiciones que algunos medios de comunicación realizan a través de técnicas muy similares a las de los antiguos sofistas de Grecia.

Con idéntico interés he releído el trabajo con el que estudiantes de ISSA obtuvieron un tercer premio en la fase local. Giraba en torno a la famosa película El diablo se viste de Prada, pero con un título intencionado y sagaz: Miranda os viste así. Jóvenes nada retro formulan cuatro cuestiones: "¿existen 'modelos' a seguir?"; "¿Qué es eso de la moda-adicción?"; "¿Nos movemos en un mundo de realidad o ficción?"; y finalmente: "¿Cuál es la verdad de la moda y qué hay dentro de ella?". Nadie duda que la película dirigida por David Frankel plantea el problema de las victims fashion. Además para alumnas universitarias de Secretariado superior, Andrea Sachs (Anne Hathaway), ayudante de dirección supone un referente respecto a su futuro profesional, sobre todo, porque no resulta sencillo adaptarse a las personalidades dominantes de jefas como Miranda Priestly (Meryl Streep). En la universidad, los estudiantes de management assistance saben que sus funciones en la nueva empresa del conocimiento van más allá de la ejecución de órdenes. Son ya más ejecutivas que ejecutoras, ya que el ámbito de competencias y toma de decisiones se ha ampliado, afortunadamente, en los últimos veinte años entre este colectivo profesional. Por eso, no es de extrañar que, de primeras, Miranda, persiguiendo a su secretaria con su insolente voz a golpe de: "¿An-dre-aaa!" produzca cierto escalofrío.

Pero las estudiantes, por encima del victimismo que la tiranía que esta industria impone, han captado aspectos positivos en la mejora personal de Andrea, antes descuidada en su look, y que supera su despreocupación, pero sin someterse a imagen y semejanza de su jefa. Efectivamente, imitar a Miranda en su traje de chaqueta de Prada (exclusivo, por supuesto), o calzar unos zapatos Manolo Blahnik, y rematar el atavío con pañuelos blancos de Hermès, sería servilismo, y además extremadamente caro... Las universitarias, cuestionan así esta situación: "La actitud de Miranda y la respuesta de sus empleados nos demuestran que no es un modelo a seguir. Pero nosotros ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar si nos supone descuidar nuestro ámbito más cercano por llegar a un puesto de trabajo superior o a un mayor reconocimiento? ¿qué valores, principios seríamos capaces de suprimir o 'esconder'?". Estas reflexiones jóvenes me recuerdan dos personajes descritos por Adam Zagajewski. El primero se identifica totalmente con las tendencias de su tiempo: "Estaba tan adaptado a la época, que, bien mirado, debería uno asombrarse de que fuera visible sobre su fondo" (En la belleza ajena, p. 98). Sin duda, la moda, como lenguaje común permite a las personas comunicarse en cada época. Pero también uniformiza y supone un peligro de camuflaje camaleónico sobre los escenarios y paisajes epocales, hasta el punto de que el individuo llega a diluirse en una masa más o menos informe. Es entonces difícil disponer de pensamiento y expresión propios. El otro extremo lo describe Zagajewski presentando al señor Sobertin: "( ) un solterón en doble sentido: no había encontrado esposa y tampoco había encontrado para sí mismo el momento histórico apropiado" (Idem, p. 37).

Las ganadoras del premio apuestan por la moda desde una posición ética que quizá ofrezca salida a los dilemas de las personalidades tan cool casi irreconocibles sobre el paisaje de las últimas tendencias, y las retro que resaltan como anacrónicas figuras-espectro de otro tiempo. Proponen plantearse cimentar la base de su carácter y personalidad junto a los principios y actuaciones que establecerán su propio estilo y forma de ser: "El modelo te lo marcas TÚ. (...) Tú puedes combinar y seguir las tendencias que marcan los diseñadores de moda; pero siempre a tu manera, porque cada uno de nosotros es único". Como profesor de ética me conforta que a sus 18 años apuesten por la libre toma de decisiones y además de manera responsable.

Universitarios del Foro Internacional me han pasado en esta misma línea algunas de las palabras que escucharon a Benedicto XVI los participantes también en la Jornada de La Juventud la mañana del 1 de abril: "(...) No hay que dejarse llevar de un lado para otro en la vida; no hay que contentarse con lo que todos piensan, dicen y hacen. Hay que escrutar y buscar a Dios". Desde actitudes profundas, libres, éticas, responsables, sin duda, una nueva juventud llegará a "dominar" el lenguaje de la moda, sintiéndose cómoda con su gramática y evitando ser fashion victim.

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