Noticias© Comunicación Institucional, 25/04/2006

Universidad de Navarra

¿Qué cultura configura el lenguaje de los medios?

Autor: Rafael Hernández
Profesor de Ética
ISSA - Universidad de Navarra

Fecha: 25 de abril de 2006

Publicado en: Diario Vasco

Vivimos en una cultura virtual, y en este primer lustro del siglo XXI hay hechos que confirman las tesis e hipótesis vaticinadas por Mac Luhan hace cuarenta años. Como botón de muestra, y sin ir muy lejos, me comentaban, hace poco, la impresión que produjo en unos padres jóvenes, padres de tres niños, un suceso que puso en crisis su capacidad como educadores. Un domingo por la mañana, paseaban por los alrededores de un pueblo y escucharon a lo lejos los gritos y aplausos procedentes de un campo de fútbol. No habían llegado todavía al pequeño estadio y se oyó el inconfundible alarido: “¡Gool!”. Los niños salieron corriendo hacia el lugar del partido. Los progenitores preguntaron: “¿Dónde vais tan deprisa?”. Los pequeños respondieron: “Queremos ver el gol”.

Sorprendidos y a dúo el marido y la mujer exclamaron: “¡Pero si el gol ya ha sido! ¿Cómo vais a verlo?”. Los niños, mirando a su padre insistieron sin pestañear: “Aita, ¿queremos ver la repetición!”.

Este tipo de situaciones constituyen muestras pequeñas, pero significativas, de hasta qué punto los medios de comunicación pueden configurar nuestra cultura. Lo virtual es capaz de prevalecer sobre la realidad.

Poco después de nacer la prensa escrita se descubrió en ella un vehículo privilegiado para difundir ideas elaboradas pacientemente por pensadores de distinto signo después de largas reflexiones, desde finales del siglo XVIII como todo el XIX y los comienzos del XX. Puede afirmarse que durante un siglo los grandes sistemas filosóficos y las ideologías, plasmaciones pragmáticas de los mismos, se sirvieron de periódicos y semanarios como instrumentos difusivos de comunicación.

Sin duda, el período entre la primera y segunda guerra mundial así como el desarrollo de la radio y la aparición de las primeras emisiones televisivas desplazaron el inicial rol difusor en que los medios, fortaleciendo su protagonismo como creadores de opinión en el mundo libre, e instrumentos propagandísticos en los países totalitarios. Propaganda, publicidad, intereses de los grupos de presión, y más tarde las concentraciones mediáticas han puesto la cultura de la segunda mitad del siglo XX y primeros lustros de la actual centuria en manos de las empresas de comunicación e imagen.

Como anunció hace años Carlos Soria, las nuevas tecnologías de la información han permitido superar viejos conceptos como el tradicional mass media: “Los medios de comunicación clásicos han tardado demasiado tiempo en percatarse de que ya no constituyen un producto único destinado teóricamente a un público masivo. Cada medio de comunicación se ha convertido en muchos productos diferentes que han de difundirse entre audiencias muy diferentes. Esas audiencias se fragmentan y los contenidos informativos y publicitarios se personalizan en una nueva era futura -quizá- a la medida de audiencias y anunciantes. El futuro va a exigir repensar las viejas ideas y percepciones de lo que los anglosajones llamaron mass communications. ( ) las tendencias futuras parecen apuntar a una reconversión de los mass media en personal media”.

Un reciente congreso universitario internacional celebrado en Roma, con su 38 edición ha reflexionado sobre el lenguaje de los medios como elemento clave en la configuración de la cultura. Estudiantes de Tecnun, dirigidos por el ingeniero Ugandés Julius Butime obtuvieron el primer premio en la modalidad de comunicaciones con un trabajo redactado en inglés. Media Manipulation es una ponencia escrita con concisión, pero que aborda críticamente toda la gama de posibles manipulaciones del lenguaje mediático. Las reflexiones abordan el núcleo del problema: cómo funciona la gramática demagógica en la política; la generación de reclamos con estereotipos excluyentes en la publicidad sobre todo desde las multinacionales; las manipulaciones lingüísticas de los grupos de presión en su empeño por sustituir el sentido común por lenguajes políticamente correctos, constituyen algunos de los temas estrella de este estudio hecho en su totalidad por jóvenes universitarios. En la línea de una nueva cultura hacia los personal media preconizada por Soria, me parecen sugestivas tres propuestas de los estudiantes para superar las patologías lingüísticas de los medios. La primera aconseja acceder a medios de distintas tendencias para ir adquiriendo una visión global y contrastar así las informaciones filtrando las parcialidades ideológicas. La segunda apunta a mantener una actitud activa, considerándose no sólo usuarios pasivos de los medios, sino actores y protagonistas: cartas a los periódicos, críticas y comunicaciones de lectores, oyentes y telespectadores, protegen la libertad de opinión e impiden imposiciones indebidas. La tercera se refiere a la dimensión comunitaria de los usuarios que pueden fomentar diálogos entre sí a través de foros, asociaciones, descubriendo que no están solos frente a las pretensiones impositivas del “pensamiento único” en un mundo globalizado.

La defensa de la verdad, de los derechos humanos, el respeto a la persona y su dignidad en todas las fases de su vida, así como la difusión de valores humanos básicos como la paz, la solidaridad con los débiles, pobres y maltratados, interpelan el lenguaje de los medios que, tantas veces, precisan corregir su gramática buscando sintaxis fundamentadas en el encuentro interpersonal amistoso. Esas nuevas dimensiones que favorecerán la civilización del amor se sintetizan en el discurso que Benedicto XVI dirigió a los congresistas universitarios la víspera de sus primeras reuniones: “Las nuevas tecnologías y los medios de comunicación de masas no siempre favorecen las relaciones personales, el diálogo sincero, la amistad entre las personas; no siempre ayudan a cultivar la interioridad de la relación con Dios. Para vosotros, lo sé bien, la amistad y el contacto con los demás, especialmente con los de vuestra edad, representan una parte importante de la vida de cada día”. Y mientras les señalaba en la amistad con Jesucristo la fuerza y fuente de esa actitud amistosa, concluía convocando a “un espíritu de servicio que se manifiesta sobre todo en la comprensión. Es una gran cosa verse comprendido por el otro, y comenzar a comprender al otro”. Esa comprensión completa, sin duda las propuestas de los propios universitarios, frente a la manipulación mediática. Muchos de ellos reconocen que otro mensaje de Benedicto XVI publicado en enero con motivo de la Jornada para los medios de Comunicación Social ha supuesto fuente de ideas en tres propuestas del Papa animando a crecer en “formación, participación y diálogo”. Iniciativas de Congresos como el UNIV 2006 resultan esperanzadoras pues los universitarios participantes, pertenecen a esa generación que como profesionales pondrán los pilares de este siglo XXI hablando un nuevo lenguaje fundamentado en la verdad, el respeto y el amor.

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