Noticias© Comunicación Institucional, 24/10/2006

Universidad de Navarra

Ned Phelps, uno de los padres de la Macroeconomía moderna

Autor: Antonio Moreno
Facultad de CC. Económicas y Empresariales
Universidad de Navarra

Fecha: 24 de octubre de 2006

Publicado en: Diario de Navarra

Como nos ha recordado recientemente Robert Lucas, Nobel de Economía en 1995, la Macroeconomía nace como disciplina separada de las demás ramas económicas como respuesta a la Gran Depresión de 1929. Hasta entonces, la gran mayoría de los economistas --incluido Adan Smith-- no prestaba excesiva atención a las cuestiones relativas al pleno empleo. La razón era muy sencilla: si los mercados funcionaban óptimamente de una manera autónoma, entonces sólo había que liberalizarlos y dejar que la oferta y demanda de trabajo se ajustasen de una manera flexible. Si había desempleo, la culpa era de una incorrecta intervención del sector público o del mal funcionamiento de las instituciones jurídico-políticas. Sin embargo, la crisis del 29 puso en cuestión este planteamiento, puesto que la economía estadounidense entró en una recesión distinta de las anteriores por su profundidad y repercusiones. Es más, como es reconocido en la actualidad, las políticas monetarias de los años 30 ahondaron dichas repercusiones. Es entonces cuando, para fortuna de todos, John Maynard Keynes replantea los postulados clásicos y reivindica el papel de las políticas fiscales, sobre todo, pero también monetarias para corregir los desajustes macroeconómicos.

Interpretar la obra de Keynes ha demostrado no ser una tarea fácil para los economistas. El tradicional modelo IS-LM diseñado por John Hicks (Nobel en 1972) y Alvin Hansen en 1937 materializaba las ideas keynesianas al conceder a las políticas fiscal y monetaria un papel eminentemente estabilizador. Con los años, sin embargo, se vio que para cerrar el modelo faltaba una ecuación adicional, que acabó siendo la curva de Phillips. Con esta tercera relación se identificaban las consecuencias inflacionarias de políticas expansivas, porque la inflación y desempleo estaban inversamente relacionados. Pues bien, Milton Friedman (Nobel en 1976) y Ned Phelps supieron interpretar y explicarnos esta relación clave para la macroeconomía. Porque ya ellos anticiparon en los años 60 que se podían dar situaciones de más desempleo e inflación, como ocurría desde comienzos de los años 70. Mientras Friedman señalaba el papel de las expectativas de inflación como variable crítica, Phelps nos enseñaba que había una tasa de desempleo natural a la cual tendía una economía industrializada sana en el largo plazo. Esta intuición de Phelps tuvo una implicación clave para la macroeconomía moderna: en el largo plazo, no se podía ni sostener una tasa de desempleo inferior a la natural ni crecer indefinidamente con políticas monetarias expansivas. En otras palabras, nos aclaró el carácter temporal y no permanente de las mejoras proveniente de políticas estabilizadoras: la curva de Phillips sólo lo era en el corto plazo. Éste ha sido, en mi opinión, su trabajo más importante porque ha contribuido decisivamente a que la inflación no sea actualmente un problema grave para las economías industrializadas

Las contribuciones de Ned Phelps a la teoría económica han sido ricas y variadas, extendiéndose a campos diversos. Phelps ha sabido conferir fundamento microeconómico a la macroeconomía, una tarea importante para explicar el porqué de la dinámica agregada. Hoy en día no se entiende la macroeconomía sin una base microeconómica.

Junto a John Taylor (que a buen seguro obtendrá el Nobel por el diseño de su regla monetaria en 1993), explicó en los 70 por qué la inflación había exhibido una inercia imparable durante esta década. Su idea, conocida como los contratos de trabajo solapados, estaba muy relacionada con las rigideces salariales expuestas por Keynes. Una de sus últimas contribuciones ha sido demostrar los efectos expansivos de las subidas de los mercados de acciones en las empresas. Al subir su valor de mercado, éstas pueden contratar a más trabajadores, producir más e incrementar sus beneficios, puesto que pueden obtener más recursos de los bancos comerciales, la más importante fuente de financiación de las empresas. Se crea por tanto un círculo virtuoso en la economía.

Robert Solow, famoso por su modelo de crecimiento, aún vigente, y laureado con el Nobel en 1987, comentaba justo después del anuncio del Nobel de este año que Phelps llevaba tiempo en la lista “escogida” de posibles candidatos. Este premio es plenamente merecido por las contribuciones de Phelps a la ciencia económica.

Pero no quiero terminar este artículo sin dejar de señalar que, ante todo, nos hallamos ante una gran persona. Cuando hacía el doctorado en Columbia, siempre estuvo disponible para cualquier cuestión que surgía y me ayudó de una manera efectiva a escribir la tesis. Su amabilidad se combina con su afabilidad, puesto que es un tipo realmente divertido, como demuestra en todas las conferencias a las que acude. Y, de manera importante, Ned no sólo ha triunfado en el ámbito académico, sino también como hombre de familia, como demuestra su feliz vida familiar con su mujer Viviana. ¡Enhorabuena, Ned!

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