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El carbunco o ántrax

Autor: Dr. Javier Lavilla
Especialista de la
Clínica Universitaria
Universidad de Navarra
Fecha:  23 de octubre de 2001
Publicado en:  El Correo (Bilbao)

El término carbunco identifica una enfermedad producida pro un bacilo denominado "bacillus anthracis". Esta enfermedad recibe el nombre de carbunco por el aspecto que tiene la úlcera necrótica que produce en la piel. El término "ántrax" es el utilizado en la literatura anglosajona, siendo un nombre proveniente del griego y que también significa carbón. No hay que confundir este término anglosajón con otro empleado en la literatura castellana y que hace referencia a una infección purulenta cutánea producida por otro germen.

El carbunco es una enfermedad infecciosa propia de los animales que puede ser transmitida al hombre. El bacilo que la produce ("bacillus anthracis") tiene unas propiedades de adaptación al medio que lo rodea peculiares. En absoluto es una enfermedad desconocida o producida por la mano del hombre. En tiempos antiguos era una enfermedad con mucha difusión y de la que se conocía su gravedad así como su forma de transmisión. La aparición de una úlcera necrótica en la piel o mucosas con un fondo negro como el carbón hacía sospechar de la presencia de esta enfermedad. La picadura de una mosca procedente de un animal era más que suficiente para producir la alarma debido entonces a la ausencia de antibióticos. Por ello, se tenía cierto respeto a las moscas del ganado como se conocía a estos insectos que solían aparecer por los pajares o en los establos. Por otro lado, en la memoria de algunas personas queda la imagen de los denominados campos malditos o campos de la muerte, terrenos infectados por este bacilo a los cuales había que evitar la llegada del ganado.

La incidencia en España, según ha recogido el Colegio oficial de Farmacéuticos, es de unos 100 casos al año, sobre todo en personas que están en contacto con el ganado (ovino y caprino) o sus productos. Las formas detectadas corresponden a las denominadas cutáneas como explicaré más adelante.

Es un bacilo que pertenece a los que se denominan grampositivos. Puede aparecer aislado o en grupos disponiéndose en cadenas que dan una imagen similar a la de una caña de bambú. Al entrar en contacto con el aire adopta una forma esporulada de una gran resistencia. Es capaz de rodearse de una cápsula protectora que puede incluir varios bacilos y que les sirve para defenderse de los glóbulos blancos. Secreta una toxina que se compone de tres factores, uno protector, otro denominado factor edematoso y finalmente un tercero denominado factor letal.

Infecta a los animales, sobre todo ganado ovino y caprino, dando lugar a procesos gastroenteríticos o cutáneos. Se ha aislado también en caballos y pequeños roedores, como por ejemplo el visón. El animal infectado elimina el bacilo por las heces y por la orina. Entre los animales se disemina con facilidad, debido a su permanencia en el suelo a donde llega por los fluidos orgánicos procedentes de otros animales infectados o de animales fallecidos, incluso si han sido enterrados.

El contagio entre personas no se ha observado. El bacilo del carbunco puede penetrar en el hombre por inoculación a través de la piel de forma accidental o por la picadura de un insecto. También puede ser adquirido por inhalación o por ingestión de esporas. La inhalación de esporas es difícil que se produzca de forma natural, así como la ingestión. Es un bacilo que se propaga a través del sistema linfático, colonizando los ganglios y siendo capaz de diseminarse a otros sistemas donde se propaga generando una reacción purulenta, teniendo la capacidad de interferir de forma importante con la coagulación por lo que las lesiones que produce en un órgano determinado son muchas veces hemorrágicas.

La forma clínica más frecuente de la enfermedad producida por el carbunco es la cutánea. Como he comentado antes, suele penetrar a través de la piel dando lugar a la aparición de una lesión ulcerada de fondo necrótico sin supuración, salvo que se sobreinfecte. El bacilo se disemina por vía linfática hasta los ganglios linfáticos regionales desde donde metastatiza a diferentes órganos y sistemas. El cuadro cutáneo es fácilmente reconocible y suele aparecer tras un pinchazo accidental o la picadura de un insecto, con un periodo de incubación variable que puede ser de varios días. Se desarrolla una vesícula de contenido seroso que pasa a ser oscuro, necrosándose y dejando una lesión ulcerada rodeada de una zona de edema. Este edema puede ser poco extenso, salvo en determinadas zonas del cuerpo, como la cara, donde su extensión puede ser mayor. La enfermedad cutánea puede ser localizada y evolucionar hacia la curación, sin ningún otro síntoma. En algunos casos, la enfermedad evoluciona peor con la aparición de una inflamación importante de los vasos y ganglios linfáticos. Aparecen otras vesículas alrededor de la principal y se desarrollan manifestaciones sistémicas importantes como fiebre, malestar general, diarreas, vómitos y escalofríos que pueden evolucionar hacia un cuadro de sepsis.

En otras ocasiones el bacilo del carbunco puede adquirirse por inhalación de esporas. Inicialmente puede debutar como un cuadro de tos seca, febrícula y malestar general con molestias musculares. Si la enfermedad evoluciona, el cuadro clínico se complica con la aparición de una tos productiva con esputos hemorrágicos, fiebre muy elevada y una respiración dificultosa. La propagación de los gérmenes, además de implicar al tejido pulmonar, emplean la vía linfática colonizando los ganglios adyacentes a los pulmones y situados en el mediastino, los cuales pueden aparecer muy aumentados de tamaño. Este aumento del tamaño de los ganglio, junto a la presencia de infiltrados pulmonares pueden dar lugar a una radiología muy característica. Hay que decir que esta forma respiratoria ha desaparecido de nuestro entorno no detectándose recientemente casos, y que para contraerla se requiere la inhalación de una gran cantidad de esporas, lo cual hace difícil su adquisición. También se pueden desarrollar cuadros gastrointestinales por ingestión de bacilos, aunque esta posibilidad es prácticamente nula dados los actuales controles sanitarios.

Existe tratamiento antibiótico eficaz e incluso se dispone de una vacuna. La vacuna va dirigida contra el antígeno del bacilo denominado factor de protección, que confiere una buena inmunidad y que se obtiene del propio bacilo purificado. Sin embargo, sólo está indicada la vacunación a los profesionales que puedan estar en contacto con este bacilo (veterinarios y ganaderos). Los antibióticos eficaces contra el bacilo del carbunco son varios e incluyen penicilinas, eritromicinas y tetraciclinas. La indicación del empleo de ciprofloxacino parece estar limitada a las formas pulmonares. Sin embargo, y como han recomendado los expertos nunca se deben emplear antibióticos de forma indiscriminada y preventiva. El uso de estos fármacos debe realizarse bajo supervisión médica y a ser posible con confirmación bacteriológica. Se debe huir del almacenamiento de antibióticos por el riesgo de que se ingieran posteriormente caducados, como ocurre con las tetraciclinas, cuyos efectos secundarios pueden ser graves.

Es cierto, que con los hechos actuales se ha producido cierta alarma. Se recomienda no abrir cartas de remitente desconocido y ante la sospecha de haber estado en contacto con el bacilo, lavarse las manos y acudir a un servicio médico. Existen tratamientos eficaces como he explicado antes, además, se debe tener confianza en los servicios médicos, y evitar automedicaciones o acopios de fármacos, como también he referido con anterioridad.

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