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23/05/2009

Condón: sólo tecnología, escasa prevención

Autor: Jokin de Irala
Profesor Titular de Medicina Preventiva y Salud Pública
Universidad de Navarra

Fecha: 23 de mayo de 2009

Publicado en: Diario de Noticias (Guipúzcoa)

Le Monde acaba de publicar un artículo que hemos escrito conjuntamente un grupo de científicos europeos. El preservativo es la tecnología más eficaz, pero no la medida preventiva más eficaz como lo es la monogamia mutua con una persona no infectada. De hecho, en numerosos países de África la proporción de personas portadoras del virus es demasiado elevada para frenar la epidemia sólo con preservativos.

Muchos expertos en epidemias, que han trabajado en la lucha contra el SIDA en África, se extrañan de la ignorancia que revelan algunas críticas como las vertidas contra el Papa. Ningún país con una epidemia generalizada ha logrado reducir la proporción de población infectada por el VIH mediante campañas centradas sólo en el uso de condones. Los casos de baja de la transmisión del VIH publicados en la literatura científica están asociados a la puesta en práctica de la tríada ABC (abstinencia, fidelidad y utilización de condones). Es decir, sólo han tenido éxito los programas que recomiendan seriamente el retraso de la actividad sexual de los jóvenes y la monogamia mutua (lo que los cristianos llaman fidelidad).

La Iglesia católica ha propuesto siempre A y B. El Papa subraya que “corremos el riesgo de agravar el problema” del SIDA si los programas de prevención se apoyan sólo en los preservativos. Esto responde al estado actual de los conocimientos en materia de salud pública y de epidemiología. Los programas de prevención centrados en el preservativo ofrecen un mensaje inadaptado a la población en general y a los jóvenes en particular. Transmiten la idea de que “cualquiera que sea tu conducta sexual, si utilizas preservativos es segura, sin riesgo”. Sencillamente, falso. Ese tipo de campaña puede conducir al fenómeno de compensación de riesgos: si la gente cree que tiene una seguridad del 100% con preservativos, tiende a asumir más riesgos, según describe la literatura científica.

El discurso del Papa es realista y justo. Cuestiona con razón una visión de la prevención limitada al condón. Adopta un punto de vista antropológico y moral, comprensible por todos, para criticar una orientación únicamente tecnológica, que, por sí sola, no es capaz de yugular la epidemia.

Quienes nos dedicamos a la Salud Pública consideramos necesario otro enfoque no exclusivamente tecnológico, una perspectiva pedagógica sobre el sentido de las conductas sexuales. Este planteamiento se escucha con dificultad en el discurso social apegado al pensamiento “correcto”. El preservativo se ha convertido en una especie de tabú no criticable, un fetiche que, curiosamente, debería participar en la definición de la sexualidad.

Reflexionar sobre los comportamientos sexuales se hace tan doloroso que provoca la ira de numerosos militantes e ideólogos en la materia. En este sentido, las palabras del Papa no son regresivas; por el contrario, nos sacan de la regresión y nos invitan a afrontar los hechos y lo que está en juego.

Por último, acabo de leer en The Washington Post las declaraciones de Edward Green, prestigioso investigador de Harvard. Se declara liberal, no anti-condón, pero cree que “el Papa puede tener razón”.

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