Noticias© Comunicación Institucional, 23/01/2006

Universidad de Navarra

Presiones sobre los intereses profesionales y económicos del investigador

Autora: Natalia López-Moratalla
Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular
Universidad de Navarra

Fecha: 23 de enero de 2006

Publicado en: Arvo Net

(Extracto del artículo 'El lobby de las células embrionarias, telón de fondo del fraude de la clonación')

Las revistas científicas desempeñan un papel importante en la comunidad científica. El prestigio de algunas, como Nature o Science, cerca al científico. Cualquier investigador desea que sus trabajos se publiquen precisamente en las revistas de gran impacto ya que todo el mundo las cita. En cualquier concurso a un puesto de investigación o docente, o en la financiación de un proyecto al que deba recurrir un científico se medirán sus méritos por el número de trabajos publicados en esas revistas que muchos citan. Estas revistas no aceptan un trabajo que muestre eficiencia terapéutica de las células de adulto a menos que afirmen su convencimiento de que es importante mantener la investigación con las de origen embrionario, en pro de los enfermos.

La política científica ejerce una potente presión económica sobre los equipos de investigación. Por ejemplo, en EE.UU., donde el Presidente Bush impuso en 2001 una limitación a la concesión de fondos para investigar con nuevas líneas de células madre de origen embrionario, los que trabajan con células madre de adulto tienen un recorte presupuestario muy potente por parte de los NIH (National Institutes of Health) que de forma abrumadora favorece la investigación con las de origen embrionario; como recoge su base de datos (NIH grant database); desde 2001 al presente se han concedido fondos a 750 proyectos que responden a "células madre embrionarias," frente a 140 de “adultas” y 139 del cordón umbilical. Otro ejemplo significativo es la concesión, de la practica totalidad del fondo nacional de España de I+D de células madre, a los proyectos con embrionarias.

En su mayor parte los investigadores en este campo están asociados, y algunos de ellos son promotores, de empresas biotecnológicas. Por ejempo, Irving Weissman de la Universidad de Stanford, es cofundador de varias compañías, incluida Stem Cells, Inc.; Douglas Melton es cofundador de la Curis, Inc. Esto no significaría tanto si no fuera por la falta de transparencia; pero de las 600 referencias de Weissman en el mes de marzo pasado, en relación con las células madre, sólo en 23 da su afiliación a Stem Cells, Inc.  De forma similar de las 344 menciones a Melton en relación con estas células se indica su pertenencia a Harvard y sólo en dos se menciona Curis.

Intimidación de los oponentes

Es comprensible que las presiones sobre el dinero y especialmente sobre la posibilidad de publicar haga que muchos investigadores guarden silencio acerca de la verdad de los estudios de medicina regenerativa. A nadie le interesa crearse enemigos por criticar el supuesto potencial terapéutico de las células embrionarias. Lo que no es ni compresible, ni justificable, es que el lobby pro investigación con embriones se atreva a afirmar, y repetir, que se trata de los prejuicios religiosos contra esta práctica, que, a su vez, se acompañan con la indiferencia por el sufrimiento de los enfermos incurables y sus familias.

La agenda del lobby tiene una cita clave: no permitir que el debate se centre en la discusión científica de los resultados. Los debates tienen que centrarse en enfrentar, precisamente, la ciencia y la religión. El lema es claro: hacer creer a la sociedad que los defensores de las células embrionarias tienen motivaciones exclusivamente científicas mientras los oponentes (o simplemente defensores de las de adulto) sólo tienen motivos religiosos. El progreso científico, afirman, debe ser defendido de la religión.

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