Noticias:

El islam hoy

Autor: José Morales
Facultad de Teología
Universidad de Navarra
Fecha:  22 de octubre de 2001
Publicado en:  El Comercio (Gijón-Asturias)

Occidente y el mundo musulmán son dos civilizaciones que nunca han dejado de estar en contacto, y en estos momentos asistimos a un período de particular crisis en el desarrollo de esas relaciones históricas.

Con la llegada de Napoleón a Egipto en 1798, comienza un tiempo en el que el mundo árabe cae gradualmente bajo el dominio de los países occidentales. Cuando termina la segunda Guerra Mundial (1939-1945) no hay prácticamente un solo país árabe que no sea colonia, mandato o provincia de una nación europea, o que no se encuentre en la órbita de influencia de alguna de ellas.

Vivimos ahora un nuevo capítulo de esta historia. El mundo musulmán, que durante las últimas décadas se ha liberado teóricamente del dominio occidental, atraviesa una crisis de estancamiento, a pesar de haber proclamado su independencia y su identidad islámica. Ni el islamismo militante, ni el nacionalismo, ni el progresismo socialista han producido en el islam los logros que habían prometido.

El fenómeno actual más característico del mundo árabe es el creciente sentimiento antioccidental. Los musulmanes asocian Occidente con ideas negativas, que muchas veces funcionan como mitos, tales como colonialismo, ateísmo, permisividad, injusticia.

Las naciones musulmanas se movilizan hoy por una causa suprema: la liberación de Palestina

La honda frustración producida en 1967 con la Guerra de los Seis días, ha abierto una nueva era en el mundo islámico. Eclipsados el carisma naseriano y el arabismo secularizado, las naciones musulmanas se movilizan hoy por una causa suprema, que es la liberación de Palestina. La formación de un estado palestino es el símbolo de la lucha árabe contra Occidente.

La aspiración árabe a un mundo justo se ha trasladado de lo secular a lo religioso. Así como la visión cristiana de Dios, del mundo y del hombre se centra en el amor, la concepción musulmana se apoya, sobre todo, en la justicia, que es esencial en el modo en que los musulmanes piensan sobre sí mismos y la sociedad en la que viven.

El mundo del islam arrastra problemas endémicos que hoy podemos conocer y percibir con algún detalle. Las crisis y sacudidas que sufre la nación árabe no parecen solucionables a corto plazo. La agitación islamista, que es al mismo tiempo social, religiosa y política, ha producido notables efectos. Asistimos ahora a uno de los más graves. Pero los talibán no son representativos del islam, y Occidente corre el peligro de deformar la imagen de éste como un credo pueblerino y patológico. Algunos rasgos del islam derivan de contingencias históricas y podrían variar sin que se alterasen las esencias de la religión coránica.

Versión para imprimir