Noticias© Comunicación Institucional, 22/05/2005

Universidad de Navarra

Ricos y pobres

Autor: Josep-Ignasi Saranyana
Facultad de Teología
Universidad de Navarra

Fecha: 22 de mayo de 2005

Publicado en: La Vanguardia (Barcelona)

Cuando Ratzinger visitó Pamplona en 1998, se le preguntó ¿cómo compaginar el cristianismo con el desarrollo, los incrementos de renta y la aspiración a una vida más cómoda? Al hilo de esta pregunta inició una reflexión sobre la ética de la riqueza, la distribución justa, la miseria, la producción y el afán de posesión. De repente se iluminó su mirada: la solución está en la ecología bien entendida. Todo se reconduce a un "trato responsable de las cosas de la Tierra".

La ecología no es sólo la defensa y la protección del medio ambiente. Tiene otras acepciones que ilustran mejor aquellas cavilaciones de Ratzinger. Ecología es también la ciencia que estudia las relaciones de los hombres entre sí y con su entorno. En el marco ecológico, el desarrollo, la riqueza y el progreso económico se revelan como conceptos relativos. Están al servicio de un organismo vivo, que no es la biosfera sin más, o sea, el conjunto de los seres vivos del planeta, sino muy principalmente la sociedad humana. "Es mirando a Jesucristo como se ve que la última meta [de la posesión] no es tener, sino posibilitar más".

Es interesante considerar estas cosas, cuando se nos dice, con todo fundamento, que la inmigración ha sido una de las causas del espectacular crecimiento económico español. Bienvenido sea, pues, todo el esfuerzo social, administrativo y político que se haga para una adecuada regularización e integración de los inmigrantes.

El principio de la presión osmótica explica que haya trasvases de las zonas más pobres a las más ricas, como decía Vicens Vives. Por tal causa, muchos, jugándose la vida y dejando a los suyos, se arriesgan a lo desconocido. Lo hicimos los europeos a finales del XIX hasta bien entrado el XX, emigrando a América; y los mediterráneos encaminándonos al norte después de 1950. Y bien que nos ayudaron y nos respetaron. Cuando en nuestras latitudes la "presión osmótica" es mayor, porque hay más dinero, es lógico que se produzca un trasvase de las áreas más deprimidas hacia las nuestras.

Pero, como no sólo de pan vive el hombre, no descuidemos anunciarles a Cristo, la única verdad que realmente enriquece al hombre.

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