Noticias© Comunicación Institucional, 22/05/2005

Universidad de Navarra

Un apasionante caso médico

Autor: José M. Martínez Lage
Profesor de Neurología
Universidad de Navarra

Fecha: 22 de mayo de 2005

Publicado en: La Razón (Madrid)

Ese joven treintañero alto, delgado, rubio, encogido de hombros, con cara de miedo que hoy ocupa los medios es un apasionante caso para Scotland Yard y una intrigante investigación para un neurólogo cognitivo y conductual. Actualmente está siendo evaluado neurológica y neuropsicologicamente en un centro de North Kent. Le harán pruebas de imagen cerebral estructural y funcional que pueden ser piezas claves para aclarar definitivamente su estado cerebral y para establecer la sanción terapéutica adecuada.

¿Qué se puede avanzar como hipótesis diagnóstica? Mi opinión es que este hombre tiene o bien una lesión o bien una disfunción de la corteza prefrontal que ocupa un 30% del manto cerebral. Su situación recuerda en buena parte a la de Kevin un paciente cuidado por Elkhonon Goklberg como relata en su libro El cerebro ejecutivo (Drakontos 2002). Este enfermo montando a caballo salió despedido y se golpeó la cabeza contra un árbol. Kevin tenía la típica expresión facial de lo que en tiempos se llamó neurosis de guerra: no hablaba, no recordaba su pasado, alternaba la euforia con la ira e ignoraba por completo su defecto cognitivo y su trastorno conductual. Se comprobó con técnicas de imagen que el golpe había lesionado un pequeño núcleo de la parte alta de su tronco cerebral, un agregado de neuronas que son vitales para que las de los lóbulos frontales puedan ejercer su papel director de la memoria, lenguaje, razonamiento, pensamiento y acción.

¿Se golpeó el pianista en alguna roca de la playa de la isla de Sheppey donde fue encontrado y se lesionó minúsculamente su tallo cerebral? Ésta es una posibilidad entre un abanico de otras potenciales causas como son un infarto, un tumor, una hipoxia, anoxia por inmersión, un estado de malnutrición y carencia vitamínica, una fuerte depresión (como en el caso del pianista David Helgott narrado en la película Shine), un grave estrés psíquico, algún fármaco intempestivo, incluso una mala pasada de la toma, aún ocasionalmente de éxtasis, o un trastorno ficticio. Pronto lo sabremos.

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