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Noticias © Comunicación Institucional, 22/04/2005Universidad de Navarra
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Joseph Ratzinger, Benedicto XVI: su idea de Europa
Autor:Carlos Soler
Facultad de Derecho Canónico
Universidad de Navarra
Fecha: 22 de abril de 2005
Publicado en:  La Gaceta de los Negocios (Madrid)

Todo el que haya leído a Ratzinger sabe que sus escritos apasionan; sus ideas no son nunca repetición de tópicos convencionales, sino fruto de un pensar profundo; su teología resulta altamente interpelante, es un saber salvífico: el lector no encuentra reflexiones meramente teóricas, sino que descubre una fe vívida y pensada, personalmente asimilada.

Dentro de Iglesia, ecumenismo y política hay dos capítulos que son fundamentales para comprender su idea de Europa. Se trata de ¿Orientación cristiana en la democracia pluralista? (El cristianismo, fundamento imprescindible del mundo moderno) y, sobre todo, Europa: una herencia que obliga a los cristianos.

Más adelante ha publicado Un nuevo giro para Europa: iglesia y modernidad en la Europa de las revoluciones. Se trata de una recopilación de diversas intervenciones suyas a propósito del papel de la fe cristiana y de la Iglesia en relación con lo político-social, con especial referencia a Europa. Así pues, esta última obra y aquellos dos capítulos son las fuentes en que conocemos su pensamiento sobre Europa. Ha de tenerse en cuenta también su ensayo de teología política titulado La unidad de las naciones. Su idea central es que Europa es conformada por el cristianismo, junto con la herencia greco-romana y la modernidad. De tal modo que, si en Europa dejara de haber un espacio público para el cristianismo, dejaría de ser ella misma. Así pues, un elemento central de la identidad de Europa es el cristianismo. Todos los demás elementos mencionados también son esenciales, de modo que no se puede renunciar tampoco, por ejemplo, a la herencia de la modernidad.

Podríamos reducir las tesis de Ratzinger a las siguientes.1) La democracia europea es inseparable de la eunomia, es decir, de una justicia y un derecho no manipulables; frente a la dictadura, la limitación y control del poder por el derecho, es decir, por normas morales, son la única defensa. 2) Por eso mismo, ha de darse un lugar público a los valores morales y a Dios. La religión no puede ser simplemente tolerada como algo privado: "La democracia funciona únicamente si funciona la conciencia, y esta conciencia enmudece si no está orientada conforme a los valores éticos fundamentales del cristianismo". Al mismo tiempo, debe garantizarse la libertad de la conciencia, junto con los demás derechos humanos, es decir, Europa debe ser una sociedad libre. 3) Debe superarse toda forma de nacionalismo; a su vez, Europa no puede constituirse como una "supernación" que vela exclusivamente por sus intereses económicos y políticos, sino que debe ser una unión abierta a la solidaridad con el resto del mundo.

Bienvenido sea Benedicto XVI. Los cristianos le acogemos como y sucesor de Pedro, vicario de Cristo y Pastor universal. Ojalá Europa lo acoja como merecen su nueva y gravísima responsabilidad, su prestigio y su infatigable trabajo.

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