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20/07/2009

Educación económica

Autor: Markus Kinateder
Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales
Universidad de Navarra

Fecha: 20 de julio de 2009

Publicado en: Expansión (Madrid)

“Non scolae sed vitae discimus” o en otras palabras, “aprendemos no para la escuela sino para la vida”. Conocemos muy bien esta frase, repetida por muchos profesores durante nuestra estancia en el instituto. De lo que desgraciadamente muchos de ellos no se dan cuenta es que en los institutos de la mayoría de los países europeos no se imparte como obligatoria una asignatura tan importante como “Economía”.

Adquirimos muchísimos conocimientos sobre química, física, matemáticas, letras, y muchas más materias que nos sirven en el día a día para tomar decisiones correctas. No obstante, en estos tiempos de sufrimiento económico muchos se dan cuenta que no entienden bien lo que sucede en la economía a nivel nacional o europeo, ni tampoco a nivel de su propia vida. A muchos les vendría bien tener algunos conocimientos básicos para manejarse mejor en la crisis actual.

A pesar de que es difícil la situación para los afectados por la crisis, existe un problema aún mayor. No sólo muchos ciudadanos de a pie se sienten sobrecargados tomando decisiones económicas, sino que también lo están gobernantes, empresarios y sindicalistas, quienes toman decisiones importantes a nivel nacional y muchas veces se equivocan de una manera preocupante.

En primer lugar existe el malentendido de que el estudio de la economía sólo sirve para aumentar el dinero que alguien tiene, lo cual es falso. La economía, usando una posible definición, es el estudio de las relaciones de intercambio entre seres humanos, teniendo en cuenta la escasez de todos los recursos. Principalmente nos restringen el tiempo que nos queda en nuestra vida, que es finita, y los recursos naturales de nuestro planeta, que en muchas ocasiones sólo podemos usar una vez. Por eso hace falta un uso responsable, eficaz y eficiente. Dentro de la economía puede ser una decisión óptima la de alguien que decide vivir en una aldea produciendo su propia comida y todo lo que haga falta para no depender de la sociedad que sobreexplota los recursos disponibles. También, y obviamente, alguien puede usar los conceptos económicos para aumentar su riqueza. No obstante, como la mayoría de la gente no tiene una idea básica de estos conceptos, por un lado toma decisiones equivocadas y por el otro malinterpreta a los que toman estas decisiones como egoístas y, por eso, nocivos para la sociedad.

Desgraciadamente, el razonamiento económico muchas veces no es obvio, así la gente sin formación económica alguna puede llegar a conclusiones complemente erráticas. Alguien comete un error tremendo si, viendo manzanas tiradas bajo un manzano, concluye que tiene que haber alguien que recoja las manzanas y las ponga en el árbol, por lo que el árbol no hace falta y se puede arrancar. Esa conclusión es fácil de obtener y resulta lógica y conveniente. Entender todo el proceso de plantar el árbol, esperar hasta que haya crecido, que las abejas inseminen las flores, crezcan las manzanas y en algún momento se caigan al suelo, resulta mucho más difícil. No obstante, todos sabemos que arrancar el árbol tiene como consecuencia el no tener más manzanas en el futuro y la explicación de que alguien recoge las manzanas y las pone en el árbol es la más equivocada posible.

En el día a día, observamos a muchísima gente con responsabilidad en la sociedad, en empresas y en la política, llegando a conclusiones triviales en temas económicos. La explicación más sencilla y aparentemente adecuada muchas veces es la más equivocada. Sólo los que tienen la paciencia de escuchar y aprender todo el proceso desde plantar el árbol hasta obtener manzanas pueden tomar decisiones bien fundadas y por tanto correctas. La consecuencia de la falta del aprendizaje más básico en temas económicos es que se arranquen muchos árboles y otros no se planten; y eso nos deja sin sus frutos en el futuro. Para evitarlo sólo hay una solución: ¡Hace falta una educación sólida económica para todos los que vivimos en esta sociedad y debería empezar ya en el instituto!

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