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19/04/2009

Por la izquierda

Autor: Ignacio Uría
Secretario académico de la Facultad de Comunicación
Universidad de Navarra

Fecha: 19 de abril de 2009

Publicado en: Diario de Burgos

Los ingleses siempre me han llamado la atención por esa costumbre tan suya de hacer las cosas al revés. Hablan al revés, conducen al revés y cuando la niebla impide navegar por el canal de La Mancha dicen “Europa ha quedado aislada”. Poco importa que los aislados sean ellos, el hecho es que le dan la vuelta a la realidad.

Entre sus maniáticas tradiciones (como el té con scones o la Familia Real) me encanta la de conducir por la izquierda. Esta costumbre no es exclusiva, ya que un tercio de la población mundial les imita. Entre otros, Japón, la India y Australia.

El origen de ir por la izquierda está en los caballos, que durante siglos fueron el transporte universal. Al ser la mayor parte de la población diestra, lo natural para montar al rocín era ir por el costado izquierdo. Por tanto, se eligió ese lado para circular, ya que lo lógico era subir y bajar del animal a un lado del camino –el izquierdo–, y no en medio de él.

Más tarde, llegaron los coches de caballos, pero las cosas siguieron igual. Los conductores llevaban las riendas con la zurda y con la diestra el látigo, que de ese modo quedaba en el centro de la calzada. Si hubiesen circulado por la derecha, al azotar a los animales los peatones corrían el riesgo de recibir algún latigazo.

A finales del siglo XVIII las cosas cambiaron. Ocurrió cuando en Francia se obligó a los transportes de mercancías a transitar por la derecha. Esos coches carecían de asiento para el conductor, que solía ir montado en el último caballo del lado izquierdo para fustigar a la recua. Sin embargo en esa posición veían mal a los carruajes que se cruzaban con ellos. Así que el tráfico pasó gradualmente a la derecha para mejorar la visibilidad y evitar accidentes.

Con Napoleón, ese amante de la libertad, se impuso el nuevo modelo a los países conquistados. EEUU imitó a los franceses para dejar claro que hasta en eso eran independientes de Gran Bretaña. En otros países se dieron curiosidades, como en Canadá, donde se circulaba por la izquierda en la zona anglófona y por la derecha en la francesa (Québec). Mientras tanto, los italianos, siempre creativos, decidieron que cada uno hiciera lo que quisiera mientras avisara antes. Por eso a la entrada de las ciudades se aclaraba por qué lado se conducía.

Poco a poco los vehículos comenzaron a motorizarse y el látigo desapareció. Entonces muchos países se pasaron a la derecha, ya que era más cómodo cambiar de marchas con esa mano. En España la obligación llegó en 1924 y en Austria en 1938, cuando los nazis unificaron el tráfico de todo el Reich.

El último cambio en el sentido de la circulación ocurrió en Suecia en 1967. En esa época, la mayor parte de los vehículos eran de importación y tenían el volante a la izquierda (es decir, un peligro). El 3 de septiembre de ese año el gobierno organizó un referéndum para respaldar el cambio, pero la consulta salió al revés y un 83% de los suecos votaron seguir conduciendo por la izquierda. Como el resultado no les gustó, los políticos lo ignoraron, pero ese día pasó a la historia sueca como Högertrafikomläggninge Dagen, que parece que significa “día del cachondeo de conducir por la derecha”.

Hoy los suecos conducen como todos los europeos…Todos menos los ingleses, claro, que siguen yendo por la izquierda.

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