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19/09/2007

Sin Dios, probablemente: mayorías desatendidas/minorías satisfechas

Autor: Rafael Hernández
Profesor universitario de Ética
ISSA-Universidad de Navarra

Fecha: 19 de enero de 2009

Publicado en: Diario de Noticias (Navarra)

Mientras se precipita la crisis económica y crece el paro a velocidades vertiginosas, una asociación atea y librepensadora (UAL) presidida por el funcionario catalán Albert Riba invirtió inicialmente en publicidad 2.500 euros, y ha recaudado ya 15.500 para exportar la campaña a otras ciudades del Estado español. Riba con sus 62 años declaraba entusiasmado por la colecta: "No pararemos hasta que nos gastemos todo".

El eslogan de su marketing "Probablemente Dios no existe…" encierra el manido tópico de que reconocer a Dios, tenerlo presente en la vida la complica de tal modo que imposibilita la felicidad.

Esta publicidad tiene su origen próximo en Londres. El eslogan completo dice: "Probablemente Dios no existe, así que deja de preocuparte y disfruta de la vida". La iniciativa partió primero de Estados Unidos y más tarde de la British Humanist Association impulsada por el biólogo Richard Dawkins, ateo y autor de El espejismo de Dios , con el propósito, según él, de hacer "pensar a la gente, algo completamente contrario a la religión".

No es momento para analizar despacio la imagen de Dios que se esconde tras ese eslogan. Desde luego no parece referirse al Dios-amor, al Dios de la vida que crea el universo lo mira y ama a cada ser exclamando "es bueno que existas" y a la persona humana "es muy bueno que existas"; ni a Jesucristo ocupándose de los pobres, enfermos, hambrientos, poseídos del diablo, y marginados del establishment de su época con su amor, el más grande de todos, pues da la vida por sus amigos y llega incluso a amar a sus enemigos…

El eslogan rotulado en tonos rosas e introducido por el sinuoso adverbio probablemente -siempre con la moderación light - parece más bien exorcizar la imagen de Dios que de algún modo complicaría las vidas de yuppies, playboys, corruptos; en general, los cracks y winners , de nuestras sociedades occidentales satisfechas, consumistas y asentadas en las filosofías pragmáticas del confort y el hedonismo.

A ese pensamiento único parece inquietarle, sin duda, la existencia de alguien que pueda pedir responsabilidades en el juicio en última instancia, independiente de presiones políticas u otras influencias que tanto condicionan el ejercicio de la ley. Ese Dios, amor, a la vez misericordioso y justo termina inquietando las conciencias acomodadas, pues examinará al final de la vida sobre las acciones y omisiones respecto a los hambrientos, sedientos, enfermos, encarcelados, pobres…, identificándose Él mismo con todos y cada uno de ellos: "a mí me lo hicisteis" o "a mí me lo dejasteis de hacer".

Cuando en plena Ilustración Kant intentó probar la existencia de Dios desde el deseo de justicia que la razón práctica postula ante las innumerables atrocidades e injusticias que no se resarcen en esta vida, además de expresar la voluntad irrenunciable de dar a cada uno lo suyo que ha de cumplirse al final, estaba enviando un incómodo pero necesario aviso a los navegantes para aquellos que explotan impunemente al prójimo. Recordar al corrupto, al truhán y al violento que al final el que la hace la paga puede moverles a reflexionar sobre su dinámica perversa, y sin duda genera en ellos una cierta preocupación. Los torturadores, chulos, traficantes de armas y drogas, maltratadores, terroristas, dictadores, abortistas, pederastas, tratantes de blancas y otros se acomodan más tranquilamente en sus sillones si alguien, a su servicio, les susurra al oído: "Probablemente Dios no existe". Y es que ellos, por encima de la probabilidad, están completamente convencidos con Dostoievsky que "si no hay Dios, todo está permitido".

Los más pobres de los pobres, por ahora, pueden disfrutar tímidamente de la vida, en ocasiones en su primera fase de supervivencia gracias a organizaciones como Cáritas, Manos Unidas, Médicos Sin Fronteras, Proyecto Hombre, etcétera, y muchos miles de personas a título personal, convencidas de que Dios existe tienen la certeza de que si ellos no se ocupan de los parias de la Tierra, tal como van las cosas, muy probablemente van a tener crudo disfrutar de la vida, y sin duda, no percibirán asistencia de la UAL, que ha decidido seguir invirtiendo sus colectas en publicidad al grito de: "no pararemos hasta que nos gastemos todo".

Pienso que este marketing a favor de la probabilidad de la inexistencia de Dios, y en plena época de crisis, paro y pobreza, a pesar de sus 15.500 euros recaudados resulta una estrategia empresarial débil frente a la certeza y confianza que sigue generando el testimonio y las numerosas acciones inspiradas en la caridad, nombre de un Dios-amor que anunció la identidad y eficacia de los seguidores de su hijo con este eslogan: "Que os améis los unos a los otros… en esto conocerán que sois mis discípulos". En definitiva, UAL oferta un marketing probable frente a abundantes testimonios ciertos inspirados en el Dios de la vida.

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