Noticias© Comunicación Institucional, 19/01/2007

Universidad de Navarra

Menos laicismo y más democracia

Autor: Juan Luis Lorda
Facultad de Teología
Universidad de Navarra

Fecha: 19 de enero de 2007

Publicado en: Diario de Navarra

Siento mucho que el Sr. Javier Tajadura se haya enfadado con mi artículo sobre el laicismo. Siento mucho que, quizá por eso, lo haya leído mal. Siento mucho que no se centre en las cuestiones que planteaba, sino que demuestre lo obvio: que ahora no hay laicismo. Claro que no hay laicismo. Lo que desea el reciente manifiesto del PSOE es precisamente desarrollar el laicismo que ahora no hay.

El Señor Tajadura declara que el PSOE ha renunciado a desarrollar el principio de no confesionalidad del Estado. No sé a quién representa cuando lo dice. En la página web de la fundación Cives, se puede encontrar un largo manifiesto por el laicismo excluyente, al que se han sumado una enorme lista de personalidades e instituciones socialistas. Don Gregorio Peces Barba con su equipo de la Universidad Carlos III, lleva años trabajando y haciendo presión sobre el tema. Llevo dos años metiendo en una carpeta artículos de exponentes del PSOE sobre el laicismo y ya tiene un palmo de altura. Y ahora aparece este otro desafortunado manifiesto en la página del PSOE. Y casi todo es laicismo excluyente como lo llamaría Don Román Felones, a quien hay que agradecer su honradez.

Yo no quiero intervenir en el tejemaneje político, para no ofender la legítima pluralidad política que puede haber entre los cristianos. Pero en este tema están en juego el sentido de nuestra democracia y los derechos civiles y libertades de los cristianos: la libertad de conciencia, de expresión y de educación, además de la libertad religiosa.

El hecho es sencillamente que unos grupos ideológicos intentan imponer su propia visión de la sociedad al resto de la sociedad, sin contar con ella. Y, de hecho, limitando sus derechos. El ejemplo más lacerante de este estilo ha sido cambiar la definición de matrimonio con un mínimo acuerdo parlamentario, precisamente con las minorías nacionalistas de las que se queja el Sr. Tajadura. ¿En qué mente democrática cabe que se pueda cambiar una ley tan básica como el matrimonio a todo correr sin buscar el consenso general? ¿Es democrático?

Esa ley amplía las libertades y privilegios de la unión homosexual. Pero en cambio, limita la de los cristianos. Porque, por ejemplo, no pueden negarse a participar en esas bodas. Y además, se les va a imponer la obligación de enseñar que es un matrimonio como cualquier otro. Y, los más extremistas te podrán llevar a los tribunales si enseñas lo contrario. O te harán dejar un cargo público, como le pasó a Rocco Buttiglione en la Unión Europea. Aquí tiene el Sr. Tajadura ejemplos de laicismo que, sin contar con los cristianos, lesionan los derechos de los cristianos. Y de muchos otros que piensan igual en este tema.

Habría que buscar otra fórmula que regule la unión homosexual, sin necesidad de alterar el matrimonio. En una democracia, las leyes que afectan a todos, hay que hacerlas contando con todos, para que no sean injustas. Esto es un principio moral y político que afecta a la misma esencia de la democracia. Pero necesita un talante de consenso que el gobierno no ha mostrado en este tema ni en los de educación, ni en los de la asignatura de religión. Estamos haciendo a toda prisa una asignatura ideológica sin contar con las sensibilidades reales que hay en el Estado. ¿Esto es democrático?

Es verdad que hay que agradecer al Sr. Zapatero la solución del impuesto religioso, muchos años pendiente. Pero no se trata de un privilegio sino de un desarrollo de la libertad religiosa con una fórmula a la que puede acogerse cualquier religión reconocida por el Estado.

Al Sr. Tajadura le parece bastante con que los ciudadanos participen en las leyes a través de sus representantes. Pero, en el sistema español, los cargos políticos apenas son representantes de los ciudadanos. Ni siquiera tienen voz propia. Son representantes del partido que los nombra y los pone en las listas y en los cargos. Tiene cerca todos los ejemplos que quiera. Pero el problema de la democracia no es tanto cómo se eligen, sino con qué mentalidad sirven. La democracia es un sistema para que pueda convivir gente que piensa distinto. Eso necesita una sensibilidad de diálogo y consenso, capaz de acoger el pluralismo legítimo de la sociedad, sin imponer.

El Sr. Tajadura es un joven titular de Derecho Constitucional y hay que esperar mucho de él. Porque hace falta gente que desarrolle el primitivismo de la democracia española. Ese primitivismo es lo que permite que un presidente de gobierno elegido por un pelo, en minoría, pueda cambiar nada menos que la forma milenaria del matrimonio, contra la letra y el espíritu de la Constitución. Sin respetar las sensibilidades que hay en el Estado Español y lesionando sus derechos.

Yo, con un palmo de documentos, tengo la impresión de que el estatuto del laicismo se va a desarrollar después del verano por el mismo procedimiento. Me alegrará mucho equivocarme y que tenga razón el Sr. Tajadura.

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