Noticias© Comunicación Institucional, 18/05/2008

Universidad de Navarra

Telma Ortiz y el derecho a vivir su vida en paz

Autora: Ana Azurmendi
Profesora de Derecho de la Información
Universidad de Navarra

Fecha: 18 de mayo de 2008

Publicado en: El Correo (País Vasco)

Hay cuestiones que el sentido común resuelve de un plumazo y ésta es una de ellas, por mucha parafernalia de medios de comunicación y abogados que se haya organizado. Telma Ortiz ha reaccionado con mucha energía, qué duda cabe, al solicitar a una juez que veintinueve agencias-periodistas- televisiones-editoras le dejaran en paz. Que eso es, al fin y al cabo, lo que ha pedido.¿Quién no habría reaccionado igual si al dar un paseo, volver de la compra, ir a casa de alguien, regresar del trabajo o salir a tomar un café tuviera siempre una cámara al acecho?

Dicen que ha sido desproporcionada, “inviable” dice la juez, su petición de que se prohibiera a los veintinueve “captar, publicar, distribuir, difundir, emitir o reproducir” cualquier imagen suya; digo yo que lo que es desproporcionado es que entre unos y otros se hayan dedicado a llenar programas y páginas con noticias tan relevantes como: “Telma conduciendo una moto”, “Telma cuida su piel”, “Telma, enfadada con su hermana”. ¿Sí? ¿Estas informaciones sirven para algo distinto que no sea fastidiar a su protagonista?

Ya que son dos los argumentos que se han hecho valer en el caso, merece la pena traerlos a colación. Primero: los abogados de los medios de comunicación han razonado, con éxito, que Telma Ortiz es un personaje público porque es hermana de un miembro de la Familia Real. La juez ha querido matizar algo más y ha señalado en su auto que en realidad Telma Ortiz es una persona “con proyección pública” -a tenor de la Ley Orgánica 1/1982 que protege los derechos al honor, a la intimidad y a la imagen-. En qué consiste esto de la proyección lo resuelve con una sentencia del Tribunal Supremo de 1997 que dice algo tan vago como que la proyección de alguien se reconoce “por razones diversas: por su actividad política, por su profesión, por su relación con un importante suceso, y por su trascendencia económica o por su relación social, etc.” (sic). Bueno, siguiendo con el flamante argumento, más hermanas reales de miembro más importante de la Familia Real son las infantas Margarita y Pilar. Concluyan ustedes.

No sé por qué presiento que el interés informativo en el caso de Telma frente al de Margarita o Pilar tiene que ver con su vulnerabilidad -la de Telma, que tendrá menos escolta y desde luego menos costumbre de ser objetivo de las cámaras- y con el morbo -el de los programas y páginas del corazón, y a lo mejor hasta de todos nosotros- de querernos reír viendo lo grotesco de una hermana de “miembro de la Familia Real” que se pasea por la calle con una palangana o que se pelea con un municipal por una multa -no es broma, busquen en youtube los productos informativos de quienes han invocado para esta historia la libertad de información-.

Continúo con la saga monárquica: Carolina de Mónaco fue nominada por el Tribunal Constitucional alemán, como “personaje esencial de la historia contemporánea” y ni aún así el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, en su resolución de 24 de junio de 2004, en la que por cierto rectificó al Constitucional alemán, consideró tolerable la captación y difusión de fotografías de la princesa mirando escaparates por París, saliendo de un restaurante, yendo a recoger a sus hijos al colegio o tropezándose al acceder a un local, imágenes captadas en su totalidad en la vía pública.

Simplemente porque, como argumentó el Tribunal de Estrasburgo, esas pseudo noticias no tienen interés informativo. Y aquí sí voy a concluir: no hay nadie que, queriendo o sin querer, haya salido más en el papel couché que Carolina, no hay nadie que discuta que Carolina es la Primera Dama de Mónaco, es decir: persona de proyección pública. ¿Qué a Telma Ortiz se le puede tomar cualquier fotografía en la calle porque es personaje público? ¡Por favor!

Y el segundo argumento de la juez da un toque de surrealismo jurídico al auto. En su opinión, es incomprensible que Telma pida que se respete su condición de persona sin proyección pública y que, a renglón seguido, la misma Telma diga que no está en contra de que se capte su imagen en “ceremonias oficiales y actos protocolarios”. ¿Es incomprensible o la juez no ha querido entenderlo? Porque entenderse, se entiende bastante bien. Telma Ortiz quiere que le respeten el derecho a vivir su vida en paz, eso es lo que se garantizaría si se respetara el derecho a la vida privada y a la imagen de esta mujer. ¿Alguien en contra? ¿A alguien le molesta?

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