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17/07/2008

¿Predicar con el (mal) ejemplo?

Autores: Rafael Andreu y Josep Maria Rosanas
Profesores del IESE
Universidad de Navarra

Fecha: 17 de julio de 2008

Publicado en: La Vanguardia (Barcelona)

Según Business Week, algunas escuelas de negocios de conocidas universidades de EE.UU. están usando a delincuentes para dar clases de ética empresarial. Sí, han leído bien. Delincuentes de cuello blanco, que han estafado a sus empresas o a sus clientes y han cumplido penas de cárcel. Los delincuentes en cuestión cobran, claro. Walter Pavlo, la estrella del artículo, gana 100.000 dólares al año (la mitad se destina a restituir su delito). Así, esas universidades premian a los delincuentes por serlo. Pavlo desvió seis millones de dólares de sus clientes a su cuenta en las islas Caimán prometiéndoles un alto rendimiento. Tras dos años de cárcel, cuenta en clase que todo lo necesario para amañar los libros se sabe desde el primer curso de contabilidad. Suena más a invitación al delito que a argumento disuasorio. Si el delito es gordo y al final eres famoso por corrupto, siempre te quedarán las conferencias en escuelas de negocios.

¿Es la ética empresarial un contrasentido? ¿Se puede ser ético en los negocios? Un directivo ha dicho que "la ética empresarial consiste en compaginar la dirección con unas mínimas gotas de ética". Una investigación publicada en la Sloan Management Review concluye que ser ético da resultados, aunque sólo hasta cierto punto. No está mal ser ético, pero sólo para evitar males mayores o si es provechoso. Séalo sólo un poquito. ¿Cómo puede uno ser un poquito ético ¿Muy ético por la mañana y poco por la tarde, tratando de forrarse y al mismo tiempo evitar la cárcel?

Toda actividad entre humanos incorpora la ética por naturaleza. Cualquier episodio no ético es una falta de respeto a personas (empleados, clientes, inversores) que les niega su dignidad. La dirección de empresas debe enseñarse en toda su dimensión, que incluye la ética. No como una restricción: eso nos llevaría a tener que decidir por ejemplo qué incremento en beneficios justifica maltratar a un empleado, a tres, o a trescientos. Quizá deberíamos enseñarlo en la guardería, para que cuando los alumnos lleguen a las business schools lleven ya la ética puesta y puedan exigir una dirección de empresas ética. El mundo de la empresa está lleno de buenos ejemplos, de empresas que funcionan a partir de una concepción ética, y con beneficios incluso suculentos. Pero casi nunca aparecen en titulares...

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