Noticias© Comunicación Institucional, 16/07/2006

Universidad de Navarra

Cardenal Ángel Suquía, in memoriam

Autor: Josep-Ignasi Saranyana
Facultad de Teología
Universidad de Navarra

Fecha: 16 de julio de 2006

Publicado en: Diario de Navarra

En vísperas de cumplir sus cuarenta años como obispo, ha fallecido en su residencia de San Sebastián Don Angel Suquía Goicoechea, bien atendido por su familia. Su vida, tan rica en servicios a la Iglesia en España, se había apagado en los últimos meses hasta el suspiro final. Dios lo habrá recibido en su seno.

Don Ángel ha sido una figura singular en la historia española del último medio siglo. Llegó al presbiterado bien arropado por el movimiento sacerdotal de Vitoria, una espiritualidad que fecundó la vida eclesiástica nacional desde los años veinte. De ese tronco cristiano tan fecundo salieron muchas iniciativas de carácter social (por ejemplo el cooperativismo de Mondragón), casas de ejercicios para sacerdotes y laicos, nuevas fundaciones para el estado religioso, consiliarios de Acción Católica y, sobre todo, muchas vocaciones al sacerdocio.

Llevó a cabo sus estudios en el Seminario de Vitoria y en Roma, donde se doctoró con una tesis muy novedosa sobre la vertiente mística de San Ignacio. Además de un gran predicador, sobre todo de ejercicios espirituales, fue un escritor incansable y un estudioso de calidad, miembro de la Real de la Historia. Aunque dominaba y se expresaba muy bien en euskara (compuso poesía de calidad en esta lengua), casi toda su producción fue en castellano, y fue editada en cinco gruesos volúmenes por Javier Martínez Fernández, con un prólogo muy interesante de José Ignacio Tellechea (Madrid 1993-1994). Su obra se ha agrupado cinco partes: antes de su episcopado, Almería, Málaga, Santiago, Madrid (sus cuatro sedes episcopales). El día de la Virgen del Carmen de 1966 fue consagrado obispo, designado por una vía inusual entonces, de lo cual estaba orgulloso y sorprendido. Creado cardenal en 1985, fue durante dos trienios presidente de la Conferencia Episcopal Española.

Por temperamento pacificador, evitó los contrastes innecesarios. Estuvo muy atento a los sacerdotes en las cuatro diócesis que gobernó y veló tanto por sus condiciones materiales de vida, como por su salud espiritual. Pasará a la historia, sobre todo, por haber acabado la construcción de la catedral de Madrid, cuya culminación parecía imposible .

La Universidad de Navarra, particularmente sus Facultades de estudios eclesiásticos, contaron siempre con su apoyo, consejo benevolente y amistad, e incluso con su colaboración académica, porque Don Ángel era, además de un pastor entregado a su grey y un sacerdote ejemplar, un teólogo moderno, atento a las corrientes que se desplegaron después del Vaticano II.

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