Noticias: 16/01/04 [ © Comunicación Institucional, 2004 ]
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El hombre que defendió a todos los periodistas
Autor:Carlos Soria
Profesor de Derecho de la Informacion
Universidad de Navarra
Publicado en:  Diario de Navarra y Diari de Tarragona
el 16 de enero de 2004
y en El Correo (Bilbao)
el 22 de enero de 2004

Ha muerto un gigante de la Universidad, un hombre que siempre creyó que desde la investigación y la docencia se puede transformar el mundo. Y lo que José María Desantes ha transformado ha sido el periodismo contemporáneo. A él se debe el más importante salto de calidad de la profesión periodística en el tránsito de los siglos XX a XXI.

Él nos ha legado la idea de que el periodismo no es un poder ni un contrapoder, sino todo lo contrario: un deber. En su pensamiento, el deber profesional de informar es una función social y pública que encuentra su justificación en el derecho humano a la información, que Desantes ha explicado con un vigor y una claridad que sólo los buenos juristas tienen.

A contracorriente, defendió el autocontrol de la información cuando la moda eran las leyes especiales y las mordazas contra la prensa. Veía el periodismo como una profesión liberal necesitada de libertad y de confianza social, con una responsabilidad que transciende a la empresa y se emplaza frente al público.

Vio con claridad la estrecha conexión entre la Información y el Derecho, hasta mantener que la justicia era la principal virtud de los periodistas. Y estudió minuciosamente, con realismo y conocimiento del periodismo, qué es la verdad informativa y toda su gama de matices. Tuvo, en fin, un concepto noble, ilusionado, hasta lleno de ternura, de la profesión periodística y sus posibilidades de servicio.

Desantes ha sido el constructor paciente, innovador y riguroso de una nueva rama del saber científico, el Derecho de la Información y de la Comunicación. Primer catedrático de esta nueva Ciencia en la Universidad Complutense, José María Desantes ha sembrado también la Ciencia del Derecho de la Información en las numerosas Universidades europeas y latinoamericanas donde ha sido profesor.

Como todos los buenos universitarios de todos los tiempos, José María Desantes gastó su vida con alegría estudiando, pensando y escribiendo. Pero tuvo también siempre, a flor de piel, esa generosidad difícil que es entregar el tiempo sin restricciones, con calma, sin apremios, a todas las vocaciones docentes e investigadoras que florecían a su alrededor. Y en esto fue igualmente un maestro clásico.

Ha muerto como había vivido. Con un libro en la imprenta y el proyecto de otro nuevo en el telar. Vivió entre la Universidad Complutense, la Universidad de Navarra y decenas de nuevas y vigorosas universidades de América. Y en los últimos años empujó con todas las fuerzas de su alma levantina la Fundación Coso. Amó entrañablemente a su Valencia natal. Ha sido un valenciano universal que ha despertado centenares de vocaciones universitarias. Todos los periodistas son más y mejores periodistas en parte gracias a él.

José María Desantes, sin duda, ha protagonizado una de las siembras más fecundas en la historia de la Ciencia española.

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