Noticias© Comunicación Institucional, 15/12/2006

Universidad de Navarra

Epidemiología de los trastornos de la conducta alimentaria

Autora: Francisca Lahortiga
Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica
Clínica Universitaria
Universidad de Navarra

Fecha: 15 de diciembre de 2006

Publicado en: Diario de Navarra

El domingo 19 de noviembre Diario de Navarra publicó un reportaje sobre los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). El texto era muy completo, ya que aunaba datos sobre las características clínicas de estas enfermedades, el número de casos atendidos en los últimos años en la Red de Salud Mental de Navarra y las opiniones de la Asociación contra la Anorexia y Bulimia Nerviosas de Navarra (ABAN), de un experto en Psiquiatría y de la madre de una paciente con anorexia nerviosa. No obstante, me sorprendió que, al hablar de la prevención y detección precoz de estas enfermedades, se afirmara que “no existe en Navarra un estudio epidemiológico sobre la incidencia de la enfermedad”. Este dato es erróneo y creo que debe ser corregido.

En 1997, iniciamos en el Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Clínica Universitaria de Navarra, junto con el Departamento de Epidemiología y Salud Pública de la Universidad de Navarra, un estudio prospectivo en la población juvenil de Navarra, con dos objetivos fundamentales. En la primera fase (1997), nos propusimos estimar la prevalencia de TCA en la población juvenil navarra y analizar los factores asociados transversalmente a estos trastornos. La segunda fase de este estudio se llevó a cabo a partir de 1999 y se dirigió a calcular la incidencia de estas enfermedades tras año y medio de seguimiento e identificar los factores de riesgo asociados a estas patologías.

Para llevar a cabo el estudio, seleccionamos una muestra de sujetos de ambos sexos, estudiantes, residentes en Navarra, por un procedimiento aleatorio trietápico, es decir, en primer lugar elegimos los municipios que entrarían a formar parte del estudio, después los centros educativos (escogidos aleatoriamente) y por último las aulas. Los padres dieron un consentimiento informado si los alumnos eran menores de edad. La muestra final la componían 2.862 mujeres y 2.100 varones, de entre 12 y 21 años de edad.

Para la primera fase del estudio, se diseñó un cuestionario de hábitos alimentarios y características de personalidad dirigido a evaluar, entre otros, variables sociodemográficas, datos familiares, uso de medios de comunicación, realización de ejercicio físico y variables de personalidad. Se realizó un registro alimentario a través de un cuestionario de frecuencia de consumo de alimentos. Además, se recogió el peso y la talla de los participantes. Los sujetos que obtuvieron una puntuación sugerente de patología alimentaria en un cuestionario específico para la detección de TCA, el Eating Attitude Test, fueron entrevistados por un psiquiatra.

En el grupo de mujeres obtuvimos una prevalencia de TCA de 119 casos (4,1%), siendo la patología más prevalente los trastornos incompletos o no especificados (TCANE), con un 3,1%, la bulimia nerviosa con el 0,8% y la anorexia nerviosa con el 0,3 %. En el grupo de varones sólo tres sujetos fueron diagnosticados de TCA no especificados, por lo que esta muestra fue eliminada del análisis en el estudio posterior de incidencia.

Transcurridos 18 meses, se realizó la segunda fase del estudio (estudio de incidencia) a los mismos alumnos que habían participado en la primera. Los que obtuvieron puntuaciones sugerentes de patología alimentaria, y una muestra seleccionada al azar de los que obtuvieron puntuaciones inferiores, fueron entrevistados también por un psiquiatra para la confirmación del diagnóstico. En el grupo de las chicas, se obtuvieron 90 nuevos casos de patología alimentaria, lo que supone una incidencia del 4.8 %, de nuevo con un predominio de casos incidentes para los trastornos no especificados (4,2%); la incidencia de anorexia nerviosa y de bulimia nerviosa se situaron ambas en el 0,3%. Los factores de riesgo que se asociaron al diagnóstico de TCA fueron: que los padres tuvieran un estado civil diferente al de casados, el tiempo dedicado a escuchar la radio y a la lectura de las revistas del corazón que se consideran típicas de adolescentes, que las afectadas presentaran una baja autoestima y un elevado neuroticismo y que comieran solas.

Los resultados de este estudio han sido publicados en revistas nacionales e internacionales de reconocido prestigio y han sido presentados en distintos foros, también nacionales e internacionales. La escasez en nuestro país de estudios de estas características, sobre todo de incidencia de TCA, hace que haya sido reconocido como un referente nacional cuando se habla de la epidemiología de los trastornos de la conducta alimentaria. Sirvan así estas líneas para informar a los navarros de que en nuestra comunidad sí disponemos de datos fidedignos sobre la presencia de estas patologías.

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