Noticias© Comunicación Institucional, 15/09/2006

Universidad de Navarra

Balance parcial de un año de OPA

Autora: Mª Amparo Salvador Armendáriz
Profesora de Derecho Administrativo Económico
Universidad de Navarra

Fecha: 15 de septiembre de 2006

Publicado en: Diario de Navarra

Se cumple estos días un año desde que Gas Natural hiciera pública su oferta de adquisición de acciones de Endesa. Con esta iniciativa comenzaba un “culebrón” político y económico cuyo final, aún hoy, es una incógnita.

La OPA, planteada de modo hostil, esto es, sin acuerdo previo entre las empresas implicadas, encontró desde el principio la oposición y resistencia numantina del Consejo de Administración de Endesa encabezada por su presidente, Manuel Pizarro. La defensa de Pizarro ha estado centrada en dos frentes: el primero, el económico-empresarial. En esta línea de trabajo, Endesa ha buscado –y conseguido- poner de manifiesto su valor real de mercado, representado en sus resultados económicos y en el reforzamiento de la cotización de su acción. Un valor de mercado que queda ahora muy lejos de la oferta de Gas Natural. El segundo de sus frentes de defensa ha sido el jurídico. Endesa se ha opuesto a la OPA de Gas Natural y a las decisiones del Gobierno que la han acompañado con una batería de recursos administrativos y judiciales, muchos de los cuáles siguen todavía abiertos. En este ámbito, Endesa también ha cosechado éxitos, al menos parciales. Por dos veces la OPA ha quedado suspendida por los jueces y tribunales: una primera, en virtud de un auto del Juzgado Mercantil núm. 5 de Madrid y la otra, más importante si cabe, en vía contencioso-administrativa. En este segundo caso, el pleno de la Sala 3ª del Tribunal Supremo acordó suspender, mediante auto, la ejecución del acuerdo del Consejo de Ministros que había autorizado la concentración empresarial a que iba a dar lugar la OPA, al tiempo que establecía, como medida cautelar, una cuantiosa fianza.

El panorama de la OPA vino a complicarse de modo significativo cuando, el 21 de febrero, la empresa alemana Eon presentó una nueva OPA, mejorando sustancialmente la oferta del Gas Natural. Con la presencia de la empresa germana el asunto adquirió una dimensión comunitaria que hasta entonces no tenía (a pesar de los esfuerzos hasta ese momento infructuosos de Endesa por forzar la opinión de la Comisión Europea).

Desde mi punto de vista, el interés de todo este asunto no está tanto en las posiciones respectivas de las tres empresas en liza, si no en el papel que, en virtud del reparto de competencias que establece nuestro sistema jurídico, vienen jugando los poderes públicos.

Desde esta perspectiva, y al margen de que las dos OPAs siguen su curso, el modo en que se han desarrollado los acontecimientos permite plantear las siguientes reflexiones.

Las posiciones y las decisiones que ha adoptado el Gobierno español en este proceso ponen de manifiesto, en el mejor de los casos, ausencia de visión política y jurídica, cuando no de respeto, del marco legal comunitario y de sus condicionantes. Prueba de ello son las manifestaciones de Neelie Kroes, responsable de Competencia de la Comisión Europea sobre este asunto así como los expedientes de información abiertos contra España en este momento.

La segunda de las heridas abiertas con ocasión de la OPA a Endesa es la pérdida de prestigio de los organismos reguladores –CNE y TDC-, cuya pretendida independencia del poder político ha quedado entredicho. El modelo de organismos reguladores independientes por el que se había optado en los últimos años para regular y supervisar determinados sectores económicos ha quebrado. Es probable que la ausencia de una cultura propia para este tipo de instituciones, su endeble construcción legal así como la manifiesta politización del asunto, les ha impedido superar la prueba del caso Endesa. Si a ello añadimos el último nombramiento –sin consenso- del Gobernador del Banco de España, se puede decir que el modelo ha fracasado. En un futuro habrá que repensar qué se hace con los organismos reguladores y qué papel queremos que desempeñen.

Otra consecuencia colateral del proceso es el papel que han jugado las Cajas de Ahorro, en particular la Caixa, impulsora de la OPA presentada por Gas Natural. Esta operación ha dejado entrever la utilización política de la entidad financiera y, quiérase o no, ha roto el difícil equilibrio que estas instituciones mantienen en el sistema financiero español. Las Cajas españolas tendrán que realizar un importante esfuerzo –quizá buscando cambios en su regulación- para recuperar su posición sin correr el riesgo de ser consideradas como instrumentos del poder político.

Es especialmente significativa la modificación por Decreto-ley de las competencias de la Comisión Nacional de la Energía, cambiando las “reglas de juego” en pleno partido. Este cambio normativo ha permitido al Gobierno imponer a Eon 19 condiciones a su OPA, a las que Bruselas se opone y que probablemente habrá que revisar. Este dato evidencia una determinada concepción del derecho, que quedaría así, al servicio del poder. Al margen del juicio jurídico y político que de ello pueda hacerse, este planteamiento será, sin duda, objeto de valoración negativa por parte de los mercados e inversores internacionales. Y es que la consistencia del orden jurídico-económico es uno de los principales factores de creación de riqueza y de desarrollo económico.

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