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12/12/2008

Sobre la provisión dinámica del Banco de España

Autor: Germán López Espinosa
Profesor de Contabilidad
Universidad de Navarra

Fecha: 12 de diciembre de 2008

Publicado en: Cinco Días (Madrid)

La provisión dinámica implementada por el Banco de España con el objeto de retener fondos en los bancos para afrontar pérdidas futuras, ha funcionado bien desde su implantación y ha tenido efectos positivos durante la presente crisis. Pero quizás es un buen momento para estudiar otras posibles soluciones alineadas con los pronunciamientos internacionales y con las que podamos obtener una mejora en la calidad informativa de los beneficios del sector bancario español.

La literatura científica contable ha mostrado claramente que el provisionar pérdidas futuras reduce la calidad del beneficio contable creando un alisamiento del mismo. El alisamiento del beneficio reduce su volatilidad, pero esta situación genera una menor relevancia de las cifras contables y una menor correlación con las magnitudes económicas, creando un retardo de la información en los estados financieros.

Los organismos supervisores han de tener en cuenta las posibles pérdidas futuras en sus análisis sobre los requerimientos de capital de las entidades, pero esto no significa que esta situación haya de afectar al beneficio contable de las empresas. Las posibles pérdidas futuras que pueda tener una empresa no son una obligación presente de acuerdo con las NIIF por lo que no pueden ser reconocidas mediante una provisión. De hecho, la entidad podría cesar las actividades que pudieran generar esas pérdidas futuras. Sin embargo, la posibilidad de pérdidas futuras, de acuerdo con las NIIF, podría ser un indicador de que alguno de los activos debiera ser deteriorado por lo que pudiera proceder el registro de la disminución de valor de tal activo.

Hemos de recordar que los otros sectores de la economía española no pueden realizar una provisión dinámica estimando las posibles pérdidas futuras ante escenarios económicos negativos, pues no está permitido ni en las NIIF ni en nuestro Plan General Contable (PGC), por tanto este tipo de provisión genera una asimetría innecesaria que pudiera afectar a la asignación eficiente de los recursos en la economía, al no ser comparable los beneficios de la actividad bancaria con los obtenidos en otra actividad y ser considerados aquellos como menos volátiles y más anticíclicos de lo que realmente son, simplemente por la aplicación de la provisión dinámica.

El alisamiento afecta a la calidad del beneficio, por tanto, no parece adecuado incorporar la perspectiva macroeconómica mediante una provisión, pero sí se puede conseguir el mismo resultado en términos de estabilidad financiera a través de la creación de unas reservas que tengan un efecto anticíclico, de tal manera que se dote una mayor cantidad en épocas de crecimiento con cargo, entre otros, por ejemplo al beneficio no realizado derivado de la contabilización a valor razonable de los instrumentos financieros con impacto en la cuenta de pérdidas y ganancias. Estas reservas anticíclicas servirían de colchón ante recesiones económicas y no afectarían a la calidad del beneficio contable, afectando exclusivamente a la estructura de capital de la empresa.

Otro de los principales argumentos de la citada provisión ha sido su utilidad para limitar el crecimiento del crédito, no obstante la misma solución podría ser alcanzada con mayores requerimientos de solvencia ante estas situaciones, requiriendo un mayor nivel de reservas, más que proporcional, se reduce la rentabilidad de los recursos propios de los bancos lo cual desincentivaría el crecimiento excesivo.

En resumen, las entidades supervisoras deben tener en cuenta los ciclos económicos para los requerimientos de capital del sector bancario afectando a la estructura de capital pero no a la calidad del beneficio contable.

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