Noticias© Comunicación Institucional, 11/10/2006

Universidad de Navarra

“Es difícil asumir que 30.000 niños mueran cada día cuando existen herramientas para salvarlos”

Autor: Antonio Monge
Profesor de Química Farmacéutica
Universidad de Navarra

Fecha: 11 de octubre de 2006

Publicado en: El Mundo (Madrid)

La capacidad de innovación es fundamental para mejorar el futuro de los pueblos. Ser simplemente mano de obra es perder referencia en el desarrollo. La investigación es responsable de la innovación, y esta última es quien, finalmente, define la competitividad de un país.

En la actualidad, el número de científicos y técnicos dedicados a la investigación y al desarrollo es muy importante y continúa creciendo. No obstante, la concentración de este esfuerzo está fundamentalmente en el Norte, con poca actividad en el Sur, y con una práctica ausencia en zonas como África Subsahariana, donde viven millones de personas.

Este desequilibrio se produce fundamentalmente porque cuando se investiga para un país en desarrollo, el “know-how” más importante no se transfiere. Por ello, el objetivo es cambiar los planteamientos tradicionales de cooperar en la investigación a “realizar para”, por la de cooperar en la investigación a “realizar con”. Así se podría mejorar la capacidad de I+D de los países en desarrollo.

Reflejo del desequilibrio dominante en la actualidad es que sólo el 10% de las ventas mundiales de productos farmacéuticos se realiza en países en desarrollo. Sin embargo, el 90% de los 14 millones de defunciones anuales como consecuencia de enfermedades infecciosas tiene lugar en estos países.

Si no se hace nada para invertir esta situación, resultará muy difícil asumir que 30.000 niños, menores de 5 años, sigan muriendo todos los días, cuando existen herramientas para salvarlos. Los antibióticos para tratar una neumonía pueden obtenerse por 0,12 euros. Es más, por la misma cantidad los niños podrían ser vacunados contras las seis principales enfermedades infantiles.

Para cambiar el panorama actual, dos asuntos se presentan claves. En primer lugar, determinar qué se hizo mal. La impresión general de los especialistas es que los ocho retos planteados en el año 2000 por Naciones Unidas eran correctos pero no realistas. Para lograr el crecimiento económico de los países más pobres era necesaria una ayuda aproximada de 80 billones de dólares en 2006, y esto no se ha hecho efectivo.

En segundo lugar, en cuanto a I+D, el objetivo es prestar mayor apoyo a la investigación básica y estratégica, mejorando la coordinación en el ámbito internacional y potenciando las capacidades de los países en vías de desarrollo. Esta colaboración debe tener un carácter sostenido, a la vez que forma y perfecciona a científicos y técnicos de países subdesarrollados.

En los últimos años, se ha dado un impulso único al desarrollo científico y tecnológico pero este progreso está afectando al 20% de la población y muy poco al restante 80%. Es tiempo de acabar con el desequilibrio Norte-Sur; de realizar un esfuerzo para que se pueda disponer de fármacos contra todas las enfermedades. Los medicamentos, como el bien más preciado de la investigación, tienen que estar a disposición de cualquier persona.

© 2006 Universidad de Navarra | Campus Universitario. 31080 Pamplona. Navarra (España). Tfno: +34 948 42 56 00 | Enviar e-mail de consulta Noticias

 

NoticiasDirectorioCuerpo