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11/07/2009

Nuevas luces, nuevas sombras

Autor: Fernando Pérez de Gracia Hidalgo
Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales
Universidad de Navarra

Fecha: 11 de julio de 2009

Publicado en: Expansión (Madrid)

Desde finales del verano del año pasado, hemos asistido -en algunos casos- y hemos vivido en primera persona -en otros muchos casos- los numerosos hechos y acontecimientos que han marcado un continuado deterioro del entorno económico nacional e internacional. En estos doce meses, han cambiado por completo las preocupaciones de las empresas, los hogares y el Gobierno.

Dejando a un lado un tema relevante y de especial interés sobre cuándo se producirá el punto de inflexión en la actual etapa recesiva del ciclo económico, en estos momentos disponemos de nueva información que nos va a marcar la hoja de ruta de la actividad económica para los próximos meses de desaceleración económica.

El consumo privado

Según los datos recogidos sobre el índice de confianza de los consumidores elaborado por la Comisión Europea y presentados en el último informe del Banco de España sobre la Evolución reciente de la Economía Española (correspondiente al Boletín Económico del mes de junio de 2009), éste ha mejorado.

Ya acumula dos meses de recuperación abandonando los mínimos alcanzados a principios de año. Según el Banco de España, la mejoría en la confianza de los consumidores viene explicada por dos elementos claves en el momento actual: (1) existe una percepción más favorable de los hogares acerca de las perspectivas de la evolución del desempleo; y (2) hay una recuperación de la valoración acerca de la evolución futura de la actividad económica general y de la situación financiera y de la capacidad de ahorro de los propios hogares. Dos breves comentarios sobre cada uno de ellos.

Con respecto al primero, observamos cómo los hogares tienen unas perspectivas más favorables sobre la evolución del desempleo y nos preguntamos hasta qué punto esa valoración será sostenible y duradera en el tiempo. Si bien los últimos datos de desempleo disponibles reflejan que el ritmo de destrucción de empleo se ha frenado, muchas previsiones apuntan a un aumento, más o menos lento, y continuado durante los próximos trimestres alcanzando niveles significativamente elevados.

El segundo de los aspectos que avala la mejoría en la confianza de los consumidores está relacionado, por un lado, con las perspectivas sobre la evolución futura del entorno económico global y, por otro, con el entorno financiero de los propios hogares.

Según distintos organismos internacionales, como por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional, se espera una mejoría en las perspectivas económicas globales para los próximos trimestres. Esta idea ya se ha filtrado entre los consumidores y familias que perciben el próximo año 2010 como un año clave que podría suponer la salida de la actual crisis.

Adicionalmente, el índice de confianza de los consumidores recoge positivamente la mejoría en las condiciones financieras y de la capacidad de ahorro de los consumidores y de los hogares. Ante un escenario económico adverso y rodeado de incertidumbres, el conjunto de las familias han reaccionado positivamente aumentando el ahorro privado en la medida de sus posibilidades (aún cuando dejan para más adelante algunas decisiones importantes de consumo).

Paralelamente, la política monetaria practicada en el actual entorno de debilidad económica ayuda a los ciudadanos endeudados y con préstamos en la medida en la que los tipos de interés están en niveles de mínimos históricos.

Sin embargo, el precio del dinero no estará indefinidamente en niveles de mínimos históricos y se espera una subida en el precio del dinero justificada por el elevado endeudamiento del sector público vinculado a sus planes de estímulo fiscal. A corto plazo, las condiciones financieras ayudarán a un mayor optimismo entre las familias, pero a medio y largo plazo nos enfrentamos a un endurecimiento de las condiciones financieras.

En resumen, según las últimas estadísticas nos encontramos con una mejoría en la confianza de los consumidores respecto al pasado. Sin embargo, esa mayor confianza de los consumidores se verá mermada en la medida en la que el desempleo aumente y en la medida en la que repunten los tipos de interés.

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