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Ciencia para curar

Autor:José Mª Bastero
Rector de la Universidad de Navarra
Fecha: 11 de abril de 2002
Publicado en:  Diario de Navarra

El conocido principio de que la falta de innovación es la causa principal de la decadencia de las empresas, es aplicable, en mayor medida aún, a la Universidad, que ha de caracterizarse por el desarrollo continuo de ideas que sean nuevas y relevantes. La sociedad espera que la Universidad esté en la vanguardia de los conocimientos que se generan. Y sólo con la investigación (y no con cualquier investigación, sino con aquella realizada con constancia por personas de talento) puede lograrse ese objetivo.

La Universidad de Navarra, que cumple este año su cincuenta aniversario, posee en el ámbito de las ciencias de la salud una sólida infraestructura, donde se conjuga la docencia y la investigación en las facultades de Medicina, Ciencias y Farmacia, y en la Clínica Universitaria. Alrededor de seiscientos médicos, bioquímicos, genetistas, farmacéuticos, etc., trabajan día a día para lograr resultados superiores a la suma de las partes.

Las sinergias que se derivan de la estrecha relación entre estos equipos han motivado la creación de un Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA), capaz de aglutinar sus esfuerzos. En él trabajarán 350 investigadores y técnicos con dedicación preferente a cuatro grandes líneas de investigación: Biología Cardiovascular, Oncología, Neurociencias y Terapia Génica en Hepatología. Estas líneas se ocupan de enfermedades que causan cerca del 90% de los fallecimientos en el mundo occidental. Cuando se piensa, aunque sea desde una óptica profana, en el sufrimiento que originan determinadas patologías tumorales, el Alhzeimer (en España hay 500.000 personas con esta enfermedad), el Parkinson, o las depresiones, todo lo que se haga para encontrar remedio a estas enfermedades se convierte en un deber ineludible. Este nuevo centro, cuya primera piedra colocará el día 11 de abril el Presidente del Gobierno, José María Aznar, acogerá a los 140 investigadores y técnicos que ya trabajan y a los 210 restantes que se irán incorporando en breve tiempo.

El objetivo del CIMA es, precisamente, tratar de encontrar soluciones terapéuticas, dirigiendo la inteligencia de tantos científicos sobresalientes al logro de una aportación de indudable alcance social. Porque investigar es, fundamentalmente, conocer para convertir el conocimiento obtenido en un servicio del que se beneficie toda la sociedad. Desde ese punto de vista, un fármaco no es otra cosa que conocimiento encapsulado.

La Universidad de Navarra es consciente del esfuerzo de personas y recursos que supondrá el CIMA. Hoy día, no es posible alcanzar resultados en áreas del saber tan complejas si no se dispone de los medios más eficaces y de personas bien preparadas y motivadas. Y, al mismo tiempo, las necesidades humanas a las que se dirige la labor de un centro como el CIMA constituyen el mejor acicate para afrontar las dificultades con determinación. Al fin y al cabo, ¿qué sería de nosotros sin los antibióticos, las vacunas, la cirugía, los transplantes, y tantos medicamentos, fruto de la investigación médica? Una investigación que, a pesar de sus grandes avances, todavía no tiene respuestas para enfermedades tan graves como las que he mencionado. Ahí tiene el CIMA su reto, compartido con otros grupos nacionales y extranjeros: ofrecer una esperanza fundada de curación para quienes las padecen.

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