Noticias© Comunicación Institucional, 09/11/2005

Universidad de Navarra

El reto de la regeneración miocárdica

Autora: Arantxa González Miqueo
Investigadora del CIMA
Universidad de Navarra

Fecha: 9 de noviembre de 2005

Publicado en: El Mundo (Madrid)

La hipertensión arterial es una enfermedad que padecen más de 8 millones de personas en España. La elevación mantenida de las cifras de presión arterial junto con la activación de factores humorales acaban dañando distintos órganos entre los que destaca el cardiaco. Simplificando, el corazón está formado, principalmente, por dos tipos de tejidos, la matriz extracelular y el tejido muscular. Por una parte, la matriz extracelular constituye el tejido de sostén del órgano y es la responsable de mantener su forma y estructura, evitando las deformaciones. Por otra, el tejido muscular está constituido, sobre todo, por los cardiomiocitos, células altamente especializadas, comunicadas entre sí formando una unidad funcional esencial para la contracción rítmica del corazón.

En el corazón de los pacientes hipertensos se producen una serie de cambios estructurales que llevan a un deterioro de su capacidad funcional y que, a la larga, pueden desembocar en la aparición de insuficiencia cardiaca, que es una de las principales causas de hospitalización y mortalidad en nuestro país. Entre estas alteraciones, destaca la acumulación de colágeno en la matriz extracelular, que provoca un aumento de la rigidez del corazón dificultando su relajación cuando éste se llena de sangre (fase de diástole).

Además, se ha demostrado que en la evolución de la hipertensión hacia la insuficiencia cardiaca se produce una disminución del número de cardiomiocitos, debido al aumento de la muerte de los mismos, ya que son células que carecen de capacidad para dividirse.

Investigación con células madre adultas

La pérdida de cardiomiocitos implica una disminución de la masa contráctil del corazón y una menor eficiencia en la masa restante, ya que la estructura se ve alterada y se pierden comunicaciones entre las células, provocando que la capacidad del corazón para impulsar la sangre (fase de sístole) se vea comprometida. Puesto que el deterioro de la función cardiaca se asocia con un mal pronóstico para los pacientes con insuficiencia cardiaca, el reto para los próximos años consiste en regenerar el miocardio perdido y mejorar la capacidad contráctil del corazón, frenando así la evolución de la enfermedad.

En este contexto, se ha descrito muy recientemente la presencia de células madre adultas en el corazón que, en determinadas situaciones, son capaces de diferenciarse en cardiomiocitos e integrarse en el miocardio contribuyendo de forma eficiente a la mejora de la capacidad contráctil del corazón. Por tanto, es necesario profundizar en el conocimiento de los mecanismos que llevan a estas células madre adultas a diferenciarse en cardiomiocitos e integrarse en el corazón, así como de los factores que pueden interferir en este proceso. Una vez dilucidados estos aspectos, se pretende que se puedan emplear de forma terapéutica en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca.

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