Noticias© Comunicación Institucional, 10/10/2006

Universidad de Navarra

Don Antonio

Autor: Ángel Faus
Facultad de Comunicación
Universidad de Navarra

Fecha: 10 de octubre de 2006

Publicado en: Diario de Burgos

La radio española – y no solo la SER - es la obra de D. Antonio G. Calderón, politiquerías aparte. Lo puedo decir ahora sin que me eche la bronca porque, en un último acto de rebeldía, se ha escapado de una clínica madrileña al Cielo de Melilla que es el paraíso de su infancia. Jovencísimo viene a Madrid y aquí contrae la radio, enfermedad de la que nunca quiso curarse y contra la que jamás toma antídoto alguno: ni siquiera unas vacaciones.

A los 19 años, en Unión Radio, comienza a editar los textos publicitarios que le pasan. Poco después recrea la publicidad radiofónica con el programa patrocinado La Hora Ford, una serie de conciertos de la Orquesta Sinfónica de Madrid que Unión Radio ofrece desde el Palacio de la Música.

Cuando algunos años más tarde, en el inmenso puertourraco civil, todos van a por la radio, D. Antonio la defiende desde la emisora incautada por el Estado y dirigida por el Comité Obrero. Ante él defiende a Ricardo Urgoiti en carta compartida con Carlos Castillo y enviada al propio Comité con copia para la Célula Comunista de la emisora.

Es también D. Antonio quien dirige una revuelta contra los de Burgos, cuando ocupan las instalaciones de la maltrecha Unión Radio en Martínez de la Rosa… "El administrador, Juan Ortigosa Madueño, le pegó al teniente Cáceres; José Hernández Franch le pegó al teniente Vidal y Calderón le pegó a Seseña que era el más debilucho…", me cuenta un día de 1967 en la estación de Alsásua mientras esperamos el expreso Irún-Madrid, después de una clase en el Instituto de Periodismo de la Universidad de Navarra.

D. Antonio en febrero de 1944 pone en antena La Guerra de los Mundos antes de que Kieve – el espía que vino de USA – llegara a Madrid. Durante años dirige el Teatro del Aire, forma el cuadro de actores y a todos cuantos pasan a su lado. Escribe y dirige Estampas y sainetes; versiona los Episodios nacionales y en octubre de 1955 ofrece la mejor y más fiel adaptación radiofónica jamás realizada de El Quijote. Obviamente los moralistas de la cultura, encabezados por el Conde de Bailén, claman contra los excesos de la radio desde el ABC.

La labor de Calderón está por descubrir. De él se dice que fue un gran director de programas dramáticos y lo fue: sin duda el más grande que ha dado España. Pero D. Antonio, además, descubre a Teófilo Martínez, Juana Ginzo, Remedios de la Peña, Enrique Franco, Rafael Trabuchelli, Sautier Casaseca, a Iñaki, Luqui, Mariano de la Banda – ya hecho y derecho en radio - y tantos otros. Calderón experimenta con los sonidos hasta hacerles hablar en Pasos, investiga el montaje musical, la radio-espectáculo, inventa el lenguaje radiofónico.

Quizás por eso se entiende que lo de D. Antonio es el teatro radiofónico sin caer en la cuenta de que con su obra construye la radio-espectáculo y esta hace que lo suyo, lo de D. Antonio, sea la radio entera. Conforme a esos patrones se enhebran los programas cualesquiera que sean: los concursos, los seriales, los discómanos, los carruseles, los musicales grandes y los más pequeños, los informativos…

En 1945 da los pasos para la creación de una gran productora de programas de calidad que, en principio, distribuye por correo copias a ciclostil – cuando pudo comprarlo - de los guiones de los programas a las emisoras; más tarde las cintas para los <falsos directos> que emitidos a la misma hora producen la sensación de cadena simultánea y por fin la cadena real y en directo tal como hoy la conocemos.

Pero también es D. Antonio el inventor de la radio moderna: él es quien arma los servicios informativos de una España sin noticias; quien imagina y pone en antena los matinales de todas las emisoras a partir de su Matinal Cadena SER. Años después introduce – con nocturnidad dice él - Hora XXV. Es D. Antonio Calderón el innovador de la programación en grandes bloques, tal como hoy la conocemos. Cuando la información revienta en la España del 23 F la estructura informativa creada por D. Antonio González Calderón nos lo cuenta nerviosamente.

Genio sin límites un buen día va a Colmenar y en el patio de la casa quema toda su obra: guiones, apuntes, textos, cintas…todo. No queda nada: ni una nota, ni una foto… Javier González Ferrari, su hijo, tendrá que contárnoslo un día como lo escribiera Eduardo Mallorquí en Tristeza de amor a la muerte de su padre. A estas horas, D. Antonio, ya se lo habrá contado a su Señor.

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